Ninfas y flechazos en Sylvia de Delibes
Valse Lente

Sylvia, ou La nymphe de Diane, ballet in three acts (1876)

Delibes presenta una guía de escucha de Valse Lente, de Sylvia
Te habla Léo Delibes, y ahora me toca explicarte el Valse lente de mi ballet Sylvia. Vas a notar cómo el balanceo de tres tiempos convierte la danza de las cazadoras del primer acto en un giro sereno, y por qué un vals lento resulta tan elegante. Aquí mismo mis colegas compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras obras cuando suenan, y puedes ponerte a prueba si  entras en el entrenamiento .
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Cómo escuchar un vals sin que se te líen los pies

Lo primero que te pido es que busques el balanceo, ese uno-dos-tres en el que el primer tiempo pesa un poco más y los otros dos se deslizan detrás. Ese columpio lo sostiene el acompañamiento de la orquesta, y si lo localizas pronto, ya no lo pierdes en toda la pieza. Por encima de él, deja que las cuerdas te den la calidez y fíjate en cómo las maderas y el arpa añaden pequeños destellos de color. No esperes estruendo, porque en un vals lento hasta los metales y la percusión se comportan con muy buenos modales.

Lento, pero con buenas razones

Valse lente es en francés un vals lento, y le puse ese título porque es justo lo que quería que oyeras. Es el número 6 del primer acto y forma parte del baile de las cazadoras, el Pas des chasseresses, en el bosque sagrado donde Sylvia y los suyos se cruzan con el pastor Aminta. Un vals más ligero habría convertido a las cazadoras en una carrera, y yo prefería que cada giro se pudiera saborear con calma. Por eso, cuando preparé la suite de 1880, lo emparejé con el Intermezzo y lo dejé de segundo número, y hoy puedes disfrutarlo en concierto sin necesidad de ver el ballet.

Una cadena de giros

Para este vals no quise una estructura de manual. Pero un vals se escribe para bailar y no para lucir teoría, así que lo planteé como una sucesión de episodios de baile, algo parecido a un paseo con cuatro miradores. Te los adelanto: una entrada, una primera melodía de vals, un tramo central de otro color y un regreso que cierra el círculo. Ahora los recorro uno por uno, y te aseguro que el camino merece la pena.

Sección 1: La puerta entreabierta del bosque

Empiezo despacio, con una entrada suave que prepara el oído antes de que nadie dé el primer paso. El ritmo de vals se va asentando poco a poco, y el tempo lento queda claro desde los primeros compases. El ambiente es de expectación tranquila, como si el bosque contuviera el aliento antes del baile. Aprovecha este momento para encontrar tu uno-dos-tres, porque lo vas a necesitar enseguida.

Sección 2: El primer giro, sin prisa y con elegancia

Aquí llega la melodía principal del vals, amplia y cantable, de las que te quedas tarareando sin darte cuenta. El tempo sigue siendo pausado y la música se balancea con una gracia serena, sin empujones. El ánimo es amable y elegante, y en él se nota que estas cazadoras bailan con la misma seguridad con la que cazan. Si solo pudieras quedarte con un fragmento de la pieza, yo te recomendaría que fuera este.

Sección 3: Un paso al lado, con otra luz

En el tramo central cambio el color de la música y la melodía parece asomarse a una ventana distinta. El tempo apenas se altera, pero la armonía se mueve y el ambiente se vuelve algo más íntimo y cambiante. Es el momento en que la historia da un giro de verdad, porque lo que parecía un baile tranquilo deja entrever un matiz nuevo. Escucha con atención cómo ese cambio de luz hace que la vuelta del tema principal sea todavía más deseada.

Sección 4: La vuelta a casa

Regresa la melodía del primer giro, y la reconoces como a un amigo que vuelve de viaje con alguna anécdota nueva. El tempo vuelve a su calma de siempre y el balanceo del vals recupera todo su sitio. El ambiente es de plenitud serena, de quien ha dado muchas vueltas y no tiene ganas de que termine. Cuando la música se apaga, fíjate en que lo hace sin brusquedad, como si el baile quedara suspendido en el aire.

Ahora te toca a ti darle al play

Y ahora te invito a que vivas mi Valse lente por ti mismo, sin más intermediarios que tus oídos. Pulsa el play, ponte cómodo y deja que la música te lleve a su ritmo. Mientras suene, acuérdate de lo que hemos hablado: el balanceo del vals, los colores de la orquesta y las cuatro secciones. Ojalá disfrutes de este viaje tanto como disfruté yo cuando lo compuse.
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¿Te ha gustado descubrir conmigo cómo escuchar el Valse lente de mi ballet Sylvia? Espero que ahora, cuando vuelvas a oírlo, el balanceo del vals te resulte tan familiar como a las cazadoras de aquel bosque sagrado. Aun así, este vals es solo una pequeña parte de Sylvia, y todavía quedan muchas cosas por explorar. Hay una historia con una ninfa, un pastor y un dios del amor que no se deja burlar, y hay otras páginas de la partitura que merecen un rato de tu atención. Te invito a pulsar los enlaces que encontrarás en esta página y a seguir recorriendo Sylvia a tu ritmo. Y si un día te apetece volver a sentarte con este vals, aquí estará, sin ninguna prisa.