Versos a media luz con Clair de Lune de Debussy
Entre bastidores
Suite bergamasque, L. 75: III. Clair de lune

Soy Claude Debussy, y esta es la historia de cómo nació mi Clair de Lune. Vas a descubrir que antes de llevar este nombre se llamó Promenade sentimentale, y que el título que hoy conoces lo tomé prestado de un poema de Verlaine. Si quieres reconocer una obra en cuanto empieza a sonar, mis colegas compositores y yo te lo enseñamos en esta web, así que ponte a prueba en el entrenamiento .
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Un movimiento que no va por libre
Aunque mucha gente la conoce como si fuera una pieza suelta, Clair de Lune no nació sola. Es el tercero de los cuatro movimientos de mi Suite bergamasque, que escribí para piano solo. Es un poco como descubrir que tu canción favorita era en realidad el tercer capítulo de una novela. No hace falta haber leído los otros para disfrutarla, pero conviene saber que tiene hermanos.Un chico de veintiocho años con la partitura en barbecho
Empecé la suite hacia 1890, cuando tenía veintiocho años. Después el manuscrito se quedó sin publicar durante años, esperando con la paciencia de una carta que nadie echa al buzón. La música no se quejó, porque la música sabe esperar mejor que los compositores. Al final fue Fromont quien se hizo con la suite y le abrió la puerta al mundo.Un título que salió de paseo y volvió con otro nombre
Antes de llamarse Clair de Lune, esta pieza se titulaba Promenade sentimentale. También ese título era de un poema de Verlaine, así que ya ves que yo andaba rondando al mismo poeta desde el principio. Lo cambié en la revisión de 1905. Prefiero pensar que no hizo falta más que un paseo bajo la luna para encontrar el nombre definitivo.Verlaine, la luna y unos bailarines con antifaz
El título Clair de Lune es el de un poema de Verlaine de 1869, que pertenece a su colección Fêtes galantes. En la primera estrofa aparecen unos bergamascos, que eran bailarines enmascarados, y de ahí viene el nombre de toda la suite. Yo no puse música al poema, solo tomé prestado su título, así que nadie sabe con certeza si mi música lo retrata. Me gusta que quede esa duda, porque deja a cada oyente la libertad de poner su propia escena bajo la luna.Los otros tres de la familia
La suite se completa con un Prélude, un Menuet y un Passepied, y cada uno tiene su carácter. Este último se llamó Pavane en un principio, y también cambió de nombre por el camino, como su hermano de la luna. Entre los cuatro suman unos catorce o dieciocho minutos, según lo despacio que los toque el pianista. Es una suite de tamaño perfecto para una tarde tranquila, y Clair de Lune hace de pausa en el centro.Un tono bemol que suena a terciopelo
Las tonalidades de la suite van cambiando de un movimiento a otro: fa mayor, la menor, re bemol mayor y fa sostenido menor. A Clair de Lune le tocó el re bemol mayor, una tonalidad que a mí siempre me ha sonado cálida y suave, como una tela gruesa. Además la escribí en compás de 9/8, que reparte los pulsos en grupos de tres y da a la música un vaivén de barca atada a un muelle. Ese balanceo es una de las razones por las que la pieza parece flotar en lugar de caminar.Quince años de retoques
La suite se publicó en 1905 en París, en la editorial Fromont, después de que yo la revisara a fondo. Entre mi primer borrador y aquella versión final habían pasado unos quince años, y en ese tiempo yo ya no era el mismo. Cuánto queda exactamente de 1890 y cuánto es de 1905 es algo que nadie sabe con precisión, porque no está documentado compás por compás. Prefiero que sea un pequeño misterio, como esas fotografías antiguas en las que no se sabe quién sostiene la cámara.Tres partes y una despedida
La forma de la pieza es sencilla de seguir, aunque suene a pura improvisación. Primero llega una parte contemplativa, luego una más animada, y después regresa la calma del principio. Cierro con una coda, que es esa última frase con la que uno se despide sin ganas de irse todavía. Esa estructura de ida y vuelta explica por qué al terminar tienes la sensación de haber vuelto a casa, aunque no te hayas movido del sitio.Cuando el éxito me daba un poco de rabia
Te confieso una cosa: la enorme popularidad de Clair de Lune me resultaba agotadora. Me irritaba un poco que todos hablaran de ella, porque temía que tapara obras mías más maduras, como La Mer. Es una situación curiosa, porque cualquier compositor sueña con que su música guste y yo me quejaba de que gustara demasiado. Con el tiempo veo que la pieza no me quitó nada, y que La Mer también tiene sus oyentes.De piano solo a orquesta y casi al cine
Con los años otros músicos quisieron vestir Clair de Lune con orquesta, entre ellos André Caplet, Leopold Stokowski y Lucien Cailliet. Stokowski la preparó incluso para Fantasia, la película de Disney de 1940, pero se quitó para que la película no durara demasiado. Su versión orquestal se recuperó mucho más tarde como contenido extra, así que la luna acabó llegando al cine por la puerta de atrás. Hoy se considera una de las piezas más famosas escritas para piano, y a mí, aunque me irritara un poco, me alegra que siga sonando.---
Y hasta aquí llega la historia de Clair de Lune, una pieza que empezó a tomar forma hacia 1890 y que tardó años en llegar a su versión final. Mirando atrás, me gusta pensar que una música tranquila también puede necesitar su tiempo para encontrar su sitio. Cuando la escuches de nuevo, quizá te fijes en cómo vuelve la calma del principio, como si la noche te devolviera al punto de partida. ¿Te ha gustado conocer la historia de Clair de Lune? Todavía quedan muchas cosas por descubrir de esta pieza, desde el modo en que está construida hasta las distintas versiones que otros músicos han hecho de ella. Si te apetece seguir explorando, haz clic en los enlaces que tienes aquí al lado y deja que la curiosidad te lleve un poco más lejos. Yo te espero con el piano abierto.
