Nostalgia en Babilonia con el Va, pensiero de Verdi
Entre bastidores
Va, pensiero

Hola, soy Giuseppe Verdi y hoy quiero contarte la historia detrás de mi obra Va, pensiero. Aquí vas a descubrir cómo este coro nació en medio de mi dolor más profundo cuando estaba a punto de abandonar la música para siempre. Si te apetece aprender a reconocer nuestras piezas al escucharlas, mis colegas compositores y yo te ayudamos en esta página: anímate a entrar en el entrenamiento .
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Cuando juré no escribir ni una nota más
En 1840 pasé por el peor momento de mi vida en Milán tras perder a mis dos hijos pequeños y a mi primera esposa, Margherita Barezzi. Para colmo de males, pocos meses después mi ópera cómica Un giorno di regno fue un fracaso total en el escenario. Hacer reír al público cuando tienes el corazón roto es tan difícil como intentar encender una cerilla debajo del agua. Estaba tan hundido por la tristeza que tomé la decisión firme de mandar la música a paseo y no volver a componer jamás.El bolsillo más oportuno de Milán
El empresario del Teatro alla Scala, Bartolomeo Merelli, no pensaba dejarme en paz tan fácilmente después de que el compositor prusiano Otto Nicolai rechazara un texto sobre Nabucco. Merelli me insistió para que yo me quedara con aquel libreto de Temistocle Solera y, sin aceptar un no por respuesta, me metió el manuscrito directamente en el bolsillo del abrigo. Siempre me ha gustado contar que al llegar a casa tiré los papeles sobre la mesa y se abrieron por casualidad justo en el verso Va, pensiero, sull'ali dorate. Hoy los expertos dudan de si ese momento fue tan mágico o si yo adorné un poco el recuerdo con los años, pero te aseguro que aquellas palabras me devolvieron las ganas de escribir.Un cántico antiguo con traje de ópera
Para ese texto de la tercera parte de la ópera, Solera se inspiró en el antiguo Salmo 137 de la Biblia. Los protagonistas son los cautivos hebreos que lloran de nostalgia a orillas del río Éufrates, en Babilonia, recordando el hogar que han dejado atrás. Mientras leía esos versos en 1841, sentí que esa pena tan honda merecía una melodía sencilla que cualquiera pudiera llevarse puesta a casa. Así nació el número doce de la partitura, el Coro di schiavi ebrei, aunque hoy casi todo el mundo lo conoce simplemente como Va, pensiero.El secreto para que nadie desafine
Decidí escribir la pieza a un ritmo muy pausado, con la indicación Largo y cantabile, para que la melodía respirara sin ninguna prisa. Como en el fragmento anterior ya te conté cómo entran todas las voces juntas sobre el balanceo de la orquesta, aquí te confieso por qué elegí esa sencillez. Los cantantes del coro venían de partes de la ópera llenas de gritos de guerra y necesitaban un respiro tanto como quien se sienta por fin en el sofá tras una mudanza. Con ese tono tranquilo y cálido logré que el lamento sonara cercano e íntimo, como una confidencia dicha a media voz en mitad de la noche.Cincuenta y siete noches sin dormir
La ópera se estrenó por fin en marzo de 1842 en el Teatro alla Scala bajo la dirección de Eugenio Cavallini. El éxito fue tan rotundo que mi carrera despegó de golpe y la casa de Giovanni Ricordi publicó la partitura ese mismo año. Solo durante la temporada de otoño de 1842 la obra llegó a representarse la cifra récord de cincuenta y siete veces en ese mismo teatro. Si hoy te quejas de que ponen la misma canción a todas horas en todas partes, imagínate lo que fue cruzar Milán aquel otoño sin escuchar mi melodía en cada esquina.El bis que nunca existió
Con el paso del tiempo se empezó a contar que la noche del estreno el público pidió repetir Va, pensiero a gritos para desafiar una prohibición del gobierno austriaco. Quedaría estupendo para mi leyenda decirte que fue verdad, pero las investigaciones en los archivos demostraron que la historia fue bastante distinta. Resulta que la pieza que los espectadores hicieron repetir aquella noche no fue esta, sino otro coro posterior de la misma ópera llamado Immenso Jehova. Ya ves que la memoria de los teatros a veces tiene más fantasía que mis propios libretos.Un himno por aclamación popular
Tampoco es cierto que en 1842 todo el mundo escuchara este coro como un canto revolucionario desde el primer minuto. Fue unas décadas más tarde cuando los italianos asociaron de verdad esa nostalgia por la patria perdida con el Risorgimento, el movimiento para unificar Italia. El cariño por la pieza creció tanto que en más de una ocasión se ha propuesto convertirla en el himno nacional oficial del país. No está nada mal para una melodía que escribí cuando ni siquiera quería saber nada de pianos ni de teatros.Una despedida con ochocientas veinte voces
Cuando me llegó la hora de dejar este mundo en enero de 1901, la gente que veía pasar mi cortejo fúnebre por las calles de Milán se puso a cantar Va, pensiero de forma espontánea. Un mes más tarde, cuando nos trasladaron a mi segunda esposa, Giuseppina Strepponi, y a mí a la Casa di Riposo per Musicisti, me prepararon un homenaje todavía más grande. El director Arturo Toscanini reunió nada menos que a ochocientos veinte cantantes para interpretar mi coro frente a una multitud silenciosa. Reunir a tanta gente sin que nadie pierda el compás tiene casi más mérito que haber compuesto la ópera entera.Cuando el público de Roma tomó la palabra
Mucho tiempo después, en marzo de 2011, mi viejo coro volvió a saltar a las portadas de los periódicos en el Teatro dell'Opera di Roma. Estaban celebrando el ciento cincuenta aniversario de la unificación italiana y el director Riccardo Muti accedió a repetir la pieza a petición de la sala. En mitad de la función, Muti invitó a todo el público a cantar con el coro para protestar contra los recortes del gobierno en cultura y arte. Me gusta pensar que, más de un siglo y medio después, mis compases siguen sirviendo para que la gente alce la voz cuando algo le duele de verdad.---
¿Qué te ha parecido conocer toda la historia que esconde mi Va, pensiero? Todavía me quedan unos cuantos secretos y detalles de esta pieza por contarte. Si te apetece seguir descubriendo más sobre Va, pensiero, solo tienes que pinchar en los enlaces que tienes aquí mismo.
