Morriña esclava y temazo con el Va, pensiero de Verdi
Entre bastidores
Va, pensiero

¡Anda ya, quillo, qué pasa, que soy Verdi y vengo a soltarte to' el culebrón de cómo parí mi Va, pensiero, una historia de locos! Te vas a quedar to' loco cuando pilles cómo pasé de mandar la música a la porra por una racha súper chunga a petarlo en Milán con este coro, chaval. Por cierto, colega, aquí en la web te enseñamos entre mis compis compositores y yo a reconocer nuestras obras en cuanto suenan, así que ponte a tope con el entrenamiento , bro.
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¡Hundío en el fango y sin un duro, tronco!
¡Illo, para el carro y abre las orejas, que en el 1840 yo estaba más quemao que la pipa de un indio, en plan pozo sin fondo, ¿sabes?! La vida me había dao un palo súper chungo, colega, porque palmó mi primera parienta, Margherita Barezzi, y también mis dos churumbeles, ¡una movida de ponerse a llorar a moco tendío! Encima mi ópera cómica Un giorno di regno se pegó una hostia monumental en septiembre, o sea, un fracaso tan tocho que la peña casi me tira hasta las butacas a la cabeza, chaval. Total, que me rayé mazo, mandé el piano a tomar viento y juré que no volvía a currar juntando notas ni de coña, ¡acabao del to', bro!¡Un jefazo pesao me enchufa el marrón, tío!
Pero anda ya, que por Milán andaba Bartolomeo Merelli, el mandamás del Teatro alla Scala, un nota más insistente que un vendedor de seguros a la hora de la siesta, ¿me pillas? El pavo tenía un libreto para Nabucco escrito por Temistocle Solera, que al principio se llamaba Nabucodonosor, un nombre tan largo que te quedas sin aire a mitad de palabra, máquina. Resulta que el compositor prusiano Otto Nicolai había dicho que nanay, que ese texto era un muermo y que se piraba sin tocarlo ni con un palo, ¡menudo tiquismiquis el colega! Así que el Merelli me cazó por la calle, me embutió el papelote en el bolsillo del abrigo a la fuerza y me soltó que me dejara de dramas y le diera caña al curro, ¡qué jeta!¡El libreto volador y el verso que lo peta, quillo!
Mira, yo en el 1879 conté la batallita de que llegué a mi keli to' chinado, tiré el manuscrito sobre la mesa de mala gana y el cuaderno se abrió solito, ¡en plan magia potagia, flipa! Según mi historieta, mis ojos cayeron clavaos en la línea de Va, pensiero, sull'ali dorate y ahí mismo me volvió el hype de golpe, aunque los musicólogos dicen que me monté una película guapa porque yo ya conocía el texto de antes. Sea bola mía o verdad verdadera, la letra del Solera tuneaba el Salmo 137 y tenía un flow tan guapo que me dejó el cerebro dando volteretas, tronco. Me pasé toda la noche sin pegar ojo leyendo aquello una y otra vez, y en el 1841 me puse como un loco a componer la partitura allí mismo en Milán, ¡a tope de power!¡Cautivos de bajona al lao del río, chaval!
A ver, pa' que te sitúes en el percal, este temazo es el número doce de la ópera y sale en la tercera parte, justo cuando la historia está más tensa que el bañador de un culturista, ¿sabes? En inglés la peña lo llama Chorus of the Hebrew Slaves, porque va de unos cautivos judíos que están atrapaos en Babilonia echando de menos su tierra mazo fuerte, ¡un bajón de locos! Los pobres están ahí tiraos a la orilla del Éufrates, más tristes que un lunes sin pasta, mandando sus pensamientos a volar con alas doradas hacia su casa, colega. Yo les monté una melodía en fa sostenido mayor, con seis sostenidos en la armadura pa' que los músicos sudaran tinta, pero que suena a gloria bendita, ¡dabuten total!¡Cómo armé este pastelazo musical, bro!
Oye, que pa' que el coro de sopranos, contraltos, tenores y bajos no entrara en frío, les puse un arranque en cuatro por cuatro con indicación cantabile, en plan meloso pero con clase, ¿vale? El esqueleto del tema lleva un diseño AABA súper apañao, con dos estrofas de ocho versos que entran suaves como un colacao calentito antes de irse a sobar, tío. Primero les metí una introducción de orquesta cortita y al final una coda pa' cerrar el chiringuito sin que nadie se quede colgao, ¡todo medío al milímetro, crack! Lo más tocho es cómo pasa de ese susurro tímido a un despliegue de voces tan gigante que te despeina las cejas desde la última fila del gallinero, ¡brutal!¡El estreno en La Scala que reventó la pana, illo!
¡Agárrate los machos, que el 9 de marzo de 1842 estrenamos la ópera en el Teatro alla Scala con Eugenio Cavallini dándole a la batuta como un auténtico jefe! La peña se volvió tan loca en el patio de butacas que aquello fue un triunfo histórico, o sea, pasé de estar en la ruina a ser el rey del mambo en una sola noche, chaval. De hecho, solo en la temporada de otoño de ese 1842 nos marcamos cincuenta y siete funciones seguidas en el mismo teatro, ¡un récord que dejó a to' el mundo flipao! Enseguida mi colega Giovanni Ricordi vio el filón de oro y me publicó la partitura ese mismo año en su Casa Ricordi, ¡haciendo caja a base de bien, tronco!¡El bulo del bis prohibío por la poli, máquina!
Oye, te habrán contao mil veces el cuento chino de que la noche del estreno el público pidió repetir el Va, pensiero pa' chulapear a la policía austriaca que prohibía los bises, ¿a que sí? Pues qué va, tío, eso es una trola como una catedral que se inventó la gente después, porque en el 1842 nadie veía todavía el coro como un himno revolucionario ni na' por el estilo. Un investigador que se llama Roger Parker rebuscó en los archivos viejos y pilló que el bis que exigió la grada aquella noche fue pa' otro coro posterior, el Immenso Jehova, ¡toma geroma! Así que menos lobos con las leyendas urbanas, bro, que mi música ya molaba un huevo por sí sola sin necesidad de inventarse peleas con los guardias en el estreno.¡Himno patriota de rebote y a mucha honra, colega!
Lo que sí es verdad de la buena es que, con el paso de las décadas, aquella letra sobre recuperar la patria perdida enganchó mazo con la movida del Risorgimento pa' unificar Italia, ¿sabes? La basca empezó a cantar mi melodía con un orgullo tan tocho que cada dos por tres sale algún flipao proponiendo que la pongan de himno nacional oficial del país, ¡casi na'! ¡Imagínate a los futbolistas cantando un Largo de ópera antes de chutar un penalti, chaval, se quedarían to' relajados en mitad del césped en vez de salir a morder! Pero a mí me mola mazo que un cacho de papel que casi ni leo acabara siendo la banda sonora de todo mi pueblo, ¡es la leche, te lo juro!¡El fiestón de despedida cuando estiré la pata, tronco!
Pa' que veas el nivel de cariño de la peña, cuando palmé y me hicieron el cortejo fúnebre por Milán en enero de 1901, la multitud se puso a cantar el coro por las aceras espontáneamente, ¡de piel de gallina! Y espera, que un mes más tarde nos mudaron de tumba a mi segunda mujer, Giuseppina Strepponi, y a mí pa' llevarnos a la Casa di Riposo per Musicisti, un asilo pa' músicos jubilaos que yo mismo monté. Allí apareció el crack de Arturo Toscanini y se puso a dirigir un pedazo de coro de ochocientos veinte cantantes dándole al Va, pensiero a pleno pulmón, ¡menudo festival armaron en mi entierro, illo! Si llego a poder sacar la cabeza del ataúd te juro que me pongo a dar palmas del subidón que llevaba en el cuerpo, ¡qué despedida más guapa, chaval!¡Lío en Roma por los recortes de pasta, bro!
Y la cosa no se quedó en el siglo pasao, qué va, porque el 12 de marzo de 2011 se lió una parda de campeonato en el Teatro dell'Opera di Roma, ¿te enteraste? Estaban celebrando los ciento cincuenta años de la unificación de Italia y habían soltao un pastizal de recortes al presupuesto de cultura y arte, dejando a los teatros tiritando, colega. En mitad de la función, el director Riccardo Muti aceptó repetir mi coro y encima invitó a todo el público a cantarlo a coro con los artistas pa' protestar contra el gobierno, ¡mazo de épico! Ahí tienes a miles de personas usando mi temazo del 1841 pa' reclamar la guita de la cultura en pleno siglo veintiuno, ¡pa' que luego digan que la ópera es de abuelos aburríos, máquina!---
¡A ver, quillo, dime la verdad sin cortarte un pelo: ¿a que te ha molao mazo pillar to' el culebrón que hay detrás de mi Va, pensiero y te has quedao loco con el percal, eh, tronco? Pues no te pires todavía ni de coña, chaval, que a este temazo tan tocho aún le queda tela de rollo guapo por destripar, en plan secretos brutales que flipas en colores, ¿sabes? Venga, bro, dale caña sin miedo y pincha a tope en los enlaces que tienes por aquí pa' seguir bicheando cada movida de mi Va, pensiero como un auténtico máquina, ¡que esto está dabuten, colega!
