Trolls y amaneceres con la Peer Gynt Suite No 1 de Grieg
Los mejores momentos

Peer Gynt Suite No. 1, Op. 46

Grieg presenta los mejores momentos de Peer Gynt Suite No 1
Soy Edvard Grieg, y te doy la bienvenida a los mejores momentos de la Peer Gynt Suite No 1. Vas a oír cómo una flauta dibuja el amanecer de Morning Mood y cómo la música de In the Hall of the Mountain King empieza en un susurro y acaba en una carrera desbocada. Mis compañeros compositores y yo también te enseñamos, aquí mismo, a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, así que si te apetece comprobarlo,  prueba el entrenamiento  cuando quieras.
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Un amanecer con mucha educación

Yo abro Morning Mood con una flauta que canta una melodía tranquila y sencilla, y enseguida el oboe le coge el relevo, como dos vecinos que se pasan la conversación por encima de la valla. Mucha gente imagina un amanecer noruego, pero en la obra de teatro Peer está plantado en el desierto de Marruecos, así que el sol sale con una calma que él, perdido como está, seguramente no agradece.

Aquí no se ríe nadie

Yo reconozco que en Åse's Death me quedé sin bromas: las cuerdas tocan muy bajito, en si menor y con un Andante doloroso tan lento que hasta el reloj parece hablar en voz baja. Es la muerte de la madre de Peer, y en la obra esta música abre y cierra el tercer acto, de modo que la pena queda entre dos paréntesis.

Un profeta con poca resistencia

Yo quise para Anitra una danza suave y delicada, escrita en la menor como una mazurca, con cuerdas y un triángulo que tintinea de vez en cuando como una pulsera. En la obra Anitra seduce a Peer mientras él se hace pasar por profeta, y con una música tan ligera se entiende que al falso profeta le cueste mantener la compostura.

Cómo llegar a la nevera sin despertar a nadie

Yo empiezo In the Hall of the Mountain King con chelos, contrabajos y fagotes tocando muy bajito y despacio, igual que alguien que cruza la casa de noche para llegar a la nevera sin despertar a nadie. Después repito el tema más agudo con otros instrumentos y voy acelerando hasta un final desbocado, y te confieso que a mí me olía a boñigas de vaca y a noruego hasta la médula, así que espero que se note la ironía.
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Y hasta aquí llega este paseo por los mejores momentos de la Peer Gynt Suite No 1. Cuando miro atrás, me gusta pensar que una música que empezó como encargo para el teatro, y que yo acepté con bastantes dudas, acabó siendo de lo más querido que he escrito. Cada una de las cuatro piezas te cuenta algo distinto: la calma del amanecer, el dolor de una despedida, la delicadeza de un baile y el crecimiento de esa marcha que empieza casi en un susurro. ¿Has disfrutado descubriendo los mejores momentos de la Peer Gynt Suite No 1? Todavía quedan muchos aspectos por explorar, como la historia de la obra de teatro de Henrik Ibsen, la manera en que la suite fue tomando forma o la compañera que escribí después, la Suite No 2. Si te apetece seguir, haz clic en los enlaces que tienes aquí y sigue explorando la Peer Gynt Suite No 1. Y la próxima vez que la escuches, fíjate en algún detalle que se te hubiera escapado: casi siempre aparece uno nuevo.

Grabación: Musopen Symphony, Public domain