Trolls y amaneceres con la Peer Gynt Suite No 1 de Grieg
IV. In the Hall of the Mountain King
Peer Gynt Suite No. 1, Op. 46

Soy Edvard Grieg, y voy a explicarte IV. In the Hall of the Mountain King, el último movimiento de mi Peer Gynt Suite No 1. Vas a comprobar cómo un tema que arranca bajito y lento en violonchelos, contrabajos y fagotes se repite cada vez más agudo y veloz hasta estallar en un final frenético. En esta web mis colegas de oficio y yo te enseñamos también a reconocer nuestras obras al escucharlas, así que entra en el entrenamiento y atrévete.
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Cómo escuchar esto sin perderte nada
Te recomiendo escuchar IV. In the Hall of the Mountain King como quien se acerca de puntillas a una puerta que no debería abrir. Al principio fíjate en los violonchelos, los contrabajos y los fagotes, porque son ellos quienes sueltan el tema, bajito y despacio. Después presta atención a cómo ese mismo tema vuelve más agudo y pasa de unos instrumentos a otros, cada uno con su turno. Si no sabes dónde poner el oído, quédate con la melodía y con la velocidad: la primera casi no cambia, y la segunda no deja de subir.Por qué le puse nombre de salón de trolls
El título viene de la obra de teatro, donde esta música acompaña la entrada de Peer, casi como en un sueño, en el salón del rey de los trolls. Eso sucede en el segundo acto, y yo quería que se notara que alguien se cuela en un sitio donde no lo esperan con los brazos abiertos. Llegué a decir que esta música olía a boñigas de vaca y a noruego hasta la médula, y confiaba en que se sintiera su ironía. Por eso no hace falta que la tomes demasiado en serio: es un miedo con una sonrisa torcida detrás.Una forma que no cabe en ninguna casilla
Esta pieza se entiende sin tecnicismos: es un único tema que crece y crece. Yo la cuento en tres secciones: el arranque callado, la repetición más aguda y el final desbocado. Todo ocurre en si menor, con la indicación Alla marcia e molto marcato y a 138 negras por minuto al comenzar. En los próximos párrafos voy sección por sección, así que ponte cómodo.Sección 1: Pasos de puntillas por la cueva
Empiezo despacio y muy bajito, con el tema en violonchelos, contrabajos y fagotes, en si menor. El tema tiene dos frases cortas, y las dos se te quedan en la cabeza casi sin que quieras. La marcha es firme pero contenida, como si cada paso midiera con cuidado dónde pisa. El ambiente es de sigilo, y ese silencio es lo que hace que lo que viene después tenga tanto efecto.Sección 2: El tema se va de visita
Ahora repito el tema más agudo y se lo reparto a otros instrumentos, de modo que cambia de color sin cambiar de melodía. El tempo empieza a apretar poco a poco, y la música deja de ser sigilosa. Es como si alguien de la cueva hubiera descubierto al intruso y fuera pasando el aviso de vecino en vecino. Fíjate en que la tensión sube sin que la melodía cambie: lo que cambia es la altura, quién la toca y lo deprisa que va.Sección 3: Sálvese quien pueda
Aquí la música acelera hasta un prestissimo, es decir, rapidísimo. Todo suena fuerte y frenético, con el tema lanzado a toda velocidad. El sigilo del principio ha desaparecido por completo, y lo que queda es una persecución. Cuando termina, lo normal es que hayas aguantado la respiración sin darte cuenta.Ahora te toca a ti
Ha llegado el momento de que escuches IV. In the Hall of the Mountain King por tu cuenta. Dale al play y deja que la música te lleve, desde el susurro del principio hasta la carrera final. Mientras suena, acuérdate de lo que hemos hablado: quién empieza, cómo se pasa el tema de mano en mano y cómo se acelera todo. Ojalá disfrutes de este viaje por mi música tanto como disfruté yo al componerla.---
¿Te ha gustado conocer cómo suena In the Hall of the Mountain King, de mi Peer Gynt Suite No 1? Yo la dejo empezar en un susurro de violonchelos, contrabajos y fagotes, y me alegra si ahora la oyes con otros oídos, sabiendo cómo crece hasta ese final desbocado. Pero la Peer Gynt Suite No 1 todavía guarda mucho más por descubrir. Quedan sus otros tres movimientos, la historia de Ibsen que les dio origen y las muchas veces que esta música ha viajado hasta el cine y otros lugares que yo nunca habría imaginado. Si te apetece seguir explorando, haz clic en los enlaces que tienes aquí y continúa el paseo por mi Peer Gynt Suite No 1. Y cuando vuelvas a escuchar esta pieza, fíjate en cómo el tema pasa de ser casi un secreto a llenarlo todo.
