Trolls y amaneceres con la Peer Gynt Suite No 1 de Grieg
Entre bastidores
Peer Gynt Suite No. 1, Op. 46

Soy Edvard Grieg, y esta es la historia de cómo nació mi Peer Gynt Suite No 1. Te cuento cómo un encargo de Ibsen que acepté a regañadientes en 1874 acabó convertido en una de mis músicas más conocidas, y por qué merece la pena conocer ese origen. Y como mis compañeros compositores y yo también te ayudamos en esta web a reconocer cada pieza en cuanto suena, te propongo que lo compruebes con el entrenamiento .
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Un encargo que no quería
En 1874 Henrik Ibsen me pidió que escribiera la música para su obra Peer Gynt, y acepté con muchas dudas. Ibsen había escrito una obra en verso, larga y llena de episodios, y a mí me parecía que aquello no cabía en ninguna partitura. Por eso me costaba imaginar cómo llevar todo aquello a una partitura. Aun así dije que sí, y a veces uno acaba haciendo con más empeño lo que empezó a regañadientes.Una carta quejica
En agosto de 1874 le escribí a un amigo que el trabajo avanzaba despacio y que Peer Gynt era un tema terriblemente difícil de manejar. Es una de esas cartas que uno prefiere que no se lean cuando la obra ya es famosa. Mi mujer, Nina, contó después que la fuerza del poema acabó convenciéndome de que yo era el hombre adecuado para ese trabajo. Creo que tenía razón, aunque en aquel momento yo no lo habría reconocido ni bajo presión.Del escritorio al escenario
Compuse la música entre 1874 y 1875, y la obra se estrenó con ella el 24 de febrero de 1876 en Christiania, la ciudad que hoy se llama Oslo. Fíjate en que ese estreno fue el de la obra de teatro, no el de la suite que tú vas a escuchar. La partitura original pedía solistas, coro y orquesta, de modo que era algo bastante más grande que una pieza de concierto. Pasaron años antes de que yo pensara en reunir lo mejor en algo que pudiera sonar sin actores.Cosido a medida del teatro
Durante los preparativos me quejé de que la dirección del teatro decidía cuánto debía durar cada número y en qué orden iba. A mí aquello me parecía hacer labor de remiendos, como un sastre al que le piden la chaqueta cuando ya le han cortado la tela. Cuando compones para el teatro, la música sirve a la escena y no al revés, y eso se nota en cada pieza. Quizá por eso, años más tarde, me alegró poder darles a algunas de ellas un lugar donde respirar con calma.Cuatro piezas, cuatro ambientes
Una suite se divide en movimientos, que son como los platos de un menú: cada uno tiene su propio sabor, y entre uno y otro se hace una pausa para cambiar de plato. Los dos primeros son Morning Mood, en mi mayor y con aire de pastoral, y Åse's Death, en si menor, que empieza con un dolor muy sereno. Después llega Anitra's Dance, en la menor, con un ritmo de mazurca que suena ligero, casi de puntillas, y en el que, según la lista de instrumentos, solo intervienen las cuerdas y un triángulo. Y como postre, o mejor dicho como plato fuerte, cierra In the Hall of the Mountain King, en si menor, que empieza tan bajito que casi no te enteras y termina a toda velocidad.Una orquesta con de todo un poco
Para la suite uso una orquesta bastante completa, desde el flautín, que es la flauta más pequeña y aguda, hasta la tuba, que está en el extremo contrario. También hay trompas, trompetas, trombones, timbales, bombo y platillos, además de las cuerdas, que llevan la mayor parte de la conversación. Con todo ese material la suite dura unos 13 minutos, un rato muy razonable para quien nunca ha pisado un concierto. Es como un pequeño viaje que empieza y acaba antes de que te dé tiempo a mirar el móvil.Del escenario a la sala de conciertos
Pasaron más de diez años desde el estreno de la obra hasta que saqué ocho piezas de la partitura y las reuní en dos suites de cuatro movimientos cada una. La Suite No 1, mi Op. 46, la publicó Edition Peters en Leipzig en 1888, y yo seguí retocándola todavía en los años siguientes. La música de teatro suele quedarse en el teatro cuando la obra deja de representarse, y a estas piezas les pasó justo lo contrario. Se hicieron tan conocidas que mucha gente las conoce sin haber visto jamás la obra de Ibsen.Una confesión sobre los trolls
Sobre In the Hall of the Mountain King dije que olía a boñigas de vaca y a noruego hasta la médula, y que esperaba que se notase la ironía. En la obra acompaña la entrada de Peer, como en un sueño, al salón del rey de los trolls, y esa mezcla de burla y amenaza es lo que yo buscaba. Por eso no hace falta que la escuches con cara seria: la música se ríe un poco de sí misma mientras te va acorralando. Y si al final te late el corazón más deprisa, es que la broma ha funcionado.Una segunda suite y una partitura tardía
Más adelante reuní las otras cuatro piezas en la Suite No 2, mi Op. 55, que se publicó en 1893. La partitura completa de la música de teatro, la de los solistas y el coro, tardó mucho más en aparecer: se publicó en 1908, un año después de mi muerte. La edición la preparó Johan Halvorsen, así que debo darle las gracias aunque llegue con retraso. Yo viví de 1843 a 1907, así que esa edición ya no llegué a verla.Una melodía que se coló en el cine
La música de la suite ha salido en películas muy distintas, como The Birth of a Nation, de 1915, y M, de Fritz Lang, de 1931. En M se oye silbar el tema del Rey de la Montaña, y quien silba es el propio Lang, no el actor que uno imagina. En 2010 The Social Network usó una versión de Trent Reznor y Atticus Ross que suena mucho más inquietante que la mía. No está mal para una música que nació como un encargo que no quería aceptar.---
Hasta aquí llega la historia de cómo nació la Peer Gynt Suite No 1, y yo la miro ahora con cierta ternura. Una obra que empecé a regañadientes, y que me parecía un tema terriblemente difícil de manejar, acabó siendo de lo más conocido que he escrito. A veces pasa que lo que nos cuesta más es lo que mejor sobrevive al tiempo. ¿Qué tal, te ha gustado conocer la historia de la Peer Gynt Suite No 1? Espero que ahora, cuando suene la flauta de Morning Mood o el susurro de In the Hall of the Mountain King, los escuches con otros oídos. Aún quedan muchas cosas por descubrir de esta suite. Todavía puedes fijarte en cómo suena cada instrumento, en cómo se cuenta cada escena de la obra de teatro de Ibsen y en las distintas vidas que ha tenido esta música desde entonces. Si te apetece seguir explorando la Peer Gynt Suite No 1, haz clic en los enlaces que tienes a tu alrededor y déjate llevar. Yo te espero con la música.
