Un baile prohibido con la Sarabande de Händel
Los mejores momentos

Sarabande from Keyboard Suite in D minor, HWV 437

Händel presenta los mejores momentos de Sarabande
Soy Händel, y esto que vas a escuchar son los mejores momentos de la Sarabande. Vas a oír cómo un tema lento y grave en re menor vuelve una y otra vez, siempre reconocible y siempre con un adorno distinto, hasta que descubres cuánta emoción cabe en cuatro minutos. Mis compañeros compositores y yo también te enseñamos aquí a reconocer nuestras obras en cuanto suenan, así que si te apetece comprobarlo,  pasa por el entrenamiento  y pruébalo.
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Un movimiento que no tiene ninguna prisa

Yo abro la Sarabande como quien entra en una sala y baja la voz sin que nadie se lo pida: acordes graves, un paso lento y un re menor que parece estar pensando en sus cosas. Es el cuarto de los cinco movimientos de una suite para clave que escribí hacia 1703–1706, y nadie sabe decir con exactitud el día ni el lugar.

La misma historia con otra cara

Yo no cambio de tema a mitad de camino, solo lo adorno, y por eso detrás de la Sarabande vienen dos variaciones, como cuando cuentas una anécdota por tercera vez y cada vez le añades un detalle nuevo. La Sarabande dura unos 4 minutos, y la melodía de siempre sigue ahí debajo, vestida con un poco más de movimiento cada vez que vuelve.

Un traje de gala que yo no pagué

Yo jamás imaginé esta música en una película, y sin embargo Leonard Rosenman la arregló para orquesta en la de Stanley Kubrick, Barry Lyndon, que se estrenó en Londres en 1975. Las cuerdas y los timbales que oyes allí no son míos, los puso la película, así que mi clave del principio acabó con un traje de gala que yo no había encargado.
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Y hasta aquí llega este recorrido por lo mejor de la Sarabande. ¿Te ha gustado descubrir estos momentos conmigo? A mí me gusta pensar que una música tan pausada deja algo de calma en quien la escucha, incluso cuando ya ha terminado. Pero la Sarabande guarda todavía mucho más que explorar. Quedan por contar su paso por el cine, con la versión orquestal que Leonard Rosenman preparó para Barry Lyndon, y los otros lugares donde ha ido apareciendo con los años. También puedes volver a escuchar la pieza con más atención, ahora que sabes cómo se mueve la melodía debajo de cada variación. Si te apetece seguir, haz clic en los enlaces que tienes en la página y continúa explorando la Sarabande a tu ritmo. Yo te espero allí, sin ninguna prisa.

Grabación: Constantin Stephan (harpsichord), CC BY-SA 4.0