Un baile prohibido con la Sarabande de Händel
Entre bastidores

Sarabande from Keyboard Suite in D minor, HWV 437

Händel cuenta lo que hay entre bastidores de Sarabande
Soy Händel, y esta es la historia de fondo de mi Sarabande. Te cuento cómo un movimiento de clave que escribí de joven, hacia 1703–1706, acabó sonando con cuerdas y timbales en la película Barry Lyndon, de Stanley Kubrick. Si te animas a reconocer una pieza en cuanto empieza a sonar, aquí mis compañeros de oficio y yo te lo enseñamos, así que  prueba el entrenamiento .
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Un violinista con prisa por Hamburgo

En 1703 entré en la orquesta de la Oper am Gänsemarkt de Hamburgo como violinista y clavecinista, y ahí empezó mi verdadera escuela. Un foso de ópera enseña cosas que ningún maestro te explica, por ejemplo qué hacer cuando el cantante se salta media frase. Fue más o menos por esos años cuando escribí la suite de la que forma parte la Sarabande. Por eso, cuando la escuches, piensa en un músico muy joven que ya sabía callarse a tiempo.

Dos óperas y ningún respiro

En 1705 se estrenaron en Hamburgo mis dos primeras óperas, Almira y Nero. Me parece curioso que, entre tanto drama y tanta voz, yo guardara un rincón para una pieza de teclado que casi susurra. A veces un compositor necesita escribir para sí mismo, y no solo para el público de la noche. La Sarabande tiene algo de eso: parece una conversación en voz baja que alguien dejó escrita.

La más tranquila de la familia

La suite tiene cinco movimientos: Preludio, Allemande, Courante, Sarabande y Gigue. Si los imaginas como cinco personas en una mesa, la Sarabande es la que se queda un momento mirando por la ventana mientras los demás hablan. Después de ella llega la Gigue, que lo mueve todo otra vez, y se agradece ese contraste. Sin ese remanso en medio, la suite sería mucho menos memorable.

Un instrumento que se apaga solo

Escribí esta música para clave, un instrumento cuyas notas nacen con un pequeño chasquido y se desvanecen enseguida. Esa limitación me obligaba a pensar en cada nota como algo que había que sostener con el oído y con la imaginación. Por eso los silencios entre los acordes pesan tanto en la Sarabande. Son como esas pausas de una charla en las que todos saben que todavía queda algo importante por decir.

Rumbo a Italia

En 1706 me fui a Italia, donde trabajé en Florencia y en Roma. Ni siquiera está claro quién me invitó: Mainwaring habla de Ferdinando de' Medici, y otras fuentes nombran a Gian Gastone de' Medici. Lo que sí sé es que aquel viaje cambió mi manera de escribir, aunque la Sarabande ya había nacido antes o, como mucho, en esos mismos años. Es una pieza de juventud, y se nota que aún no tenía miedo de ser sencilla.

Londres y el negocio de la ópera

Desde 1712 vivía en Londres, y allí aprendí que componer era solo una parte del oficio. En 1733 puse en marcha mi tercera compañía de ópera junto a John Rich, en Covent Garden, lo que me dejó poco tiempo para otras cosas. Fue justo ese año cuando se publicó la suite, así que mi música de juventud salió a la calle mientras yo estaba ocupado con empresas mucho más ruidosas. No me quejo, porque a veces las obras viajan mejor cuando su autor está distraído.

Un número que no se aclara

La suite apareció impresa en 1733 como Suite de pièces, volumen 2, nº 4, y de ahí viene que algunos la llamen Suite nº 4 en re menor. Otros listados la llaman Suite nº 11, y confieso que no sé de dónde sale ese número. Además, el Preludio no estaba en la primera edición de John Walsh, y se tomó de otra suite para teclado, la HWV 428. Es decir, que la pieza ha tenido algo de puzle desde el principio, con alguna ficha prestada de otra caja.

Una película que yo no vi venir

Más de dos siglos después, Leonard Rosenman hizo un arreglo orquestal de la Sarabande para Barry Lyndon, la película de Stanley Kubrick. Conviene decirlo claro: yo no escribí esta música para ninguna película, y las cuerdas, los timbales y el continuo de las versiones principal y final son cosa del arreglo. Mi versión original es mucho más desnuda, solo un clave y unas manos. Aun así, reconozco que con orquesta suena como si el tiempo mismo se hubiera puesto a caminar despacio.

De Londres al Oscar

Barry Lyndon se estrenó el 11 de diciembre de 1975 en Londres, y la Sarabande acabó siendo la pieza más asociada a la película. Rosenman ganó el Oscar a la mejor adaptación musical en la 48.ª edición de los premios, y yo, desde donde esté, me alegro por él. No es poca cosa que una melodía escrita para clave en mi juventud acabara en una ceremonia de Hollywood. Eso sí, nadie me ha enviado la estatuilla, y mira que lo he insinuado.

Una melodía que sigue apareciendo

Desde entonces la Sarabande ha aparecido en sitios que yo no habría imaginado, como un anuncio de Levi's de 2002 con un arreglo de John Altman. También suena en la serie Victoria, en el episodio "Warp and Weft" de la segunda temporada, en 2017. Y en Modern Life is Goodish se usan la Sarabande y sus dos variaciones en cada episodio, lo que la convierte casi en una vieja conocida de la casa. Si alguna vez la oyes sin saber de dónde viene, ahora ya sabes que empezó en un clave, hacia 1703–1706, sin más pretensión que la de decir algo grave con mucha calma.
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Cuando miro atrás, me gusta pensar que aquel violinista de Hamburgo ya intuía algo que yo solo entendí con los años: que a veces la música más honda es la que se toma su tiempo. En 1706 me marché a Italia, y de allí me llevé muchas cosas, pero la calma de una pieza como la Sarabande me acompañó siempre. Es un movimiento sencillo, con pocas notas y mucho aire entre ellas, y quizá por eso cada vez que alguien lo toca parece contar algo distinto. ¿Te ha gustado conocer la historia que hay detrás de la Sarabande? Todavía queda mucho por descubrir, porque forma parte de una suite de cinco movimientos y detrás de ella vienen dos variaciones que merece la pena escuchar con calma. Si te apetece seguir explorando, pincha en los enlaces y deja que la Sarabande te cuente el resto. Yo te aseguro que, después de unas cuantas escuchas, vas a notar detalles que la primera vez se te pasaron por alto.