Cabezadas y sorpresas con la Symphony No 94 in G major, Hob. I:94 "Surprise" de Haydn
Los mejores momentos

Symphony No. 94 in G major, Hob. I:94

Haydn presenta los mejores momentos de Symphony No 94 in G major, Hob. I:94 "Surprise"
Soy Haydn, y esto que vas a escuchar son los mejores momentos de mi Symphony No 94 in G major, Hob. I:94 "Surprise". Te espero con una sorpresa de la que se habla menos: en el final, un redoble de timbales empuja la música hacia mi bemol justo cuando crees que todo va a terminar. Si quieres aprender a reconocer nuestras obras nada más oírlas,  ponte a prueba en el entrenamiento , donde mis colegas compositores y yo te enseñamos a lograrlo.
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Empiezo con calma, para que te acomodes

Yo abro la sinfonía con el Adagio cantabile, una introducción lenta y cantarina en compás de 3/4, de esas que te dejan sentarte con tranquilidad y buscar las zapatillas. Después llega el Vivace assai, que va en 6/8 y tiene mucho ritmo, y su tema principal parece empezar en la menor antes de decidirse por sol mayor.

Un tema tan educado que pide permiso

Yo empiezo el Andante con una melodía sencilla en do mayor, tan bajita y tan formal que parece pedir permiso para entrar. La repito en pianissimo, y justo cuando crees que ya sabes lo que viene, aparece un acorde fortissimo de sol mayor que no escribí para despertar a nadie, por mucho que la historia se cuente así.

Un minueto con prisa

Yo escribí este Menuetto con el tempo Allegro molto, tan rápido que los bailarines de antes habrían tenido que correr en lugar de bailar. Es el minueto más vivo de todas mis sinfonías, con un acompañamiento rústico de «pum-pa-pa» que ya mira de reojo al scherzo.

El final que vuelve a por el abrigo

Yo abro el Finale: Allegro di molto con un tema ligero y juguetón, montado en forma de rondó sonata, para que nadie se vaya a casa con cara seria. Esos primeros compases reaparecen en pleno desarrollo, como el amigo que ya se ha despedido de la fiesta y vuelve a por el abrigo.
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Hemos llegado al final de este paseo por mi Symphony No 94 in G major, Hob. I:94 "Surprise", y me gusta pensar que ahora la escucharás con otros oídos. Cuando la estrené en Londres, en 1792, yo dirigía desde el fortepiano y no imaginaba que aquel acorde tan repentino seguiría dando de qué hablar tanto tiempo después. Lo que más me alegra es que una melodía tan sencilla haya acabado teniendo tanta vida: años más tarde la recuperé en Las estaciones, donde la silba un labrador mientras trabaja. ¿Has disfrutado descubriendo conmigo los mejores momentos de la Symphony No 94 in G major, Hob. I:94 "Surprise"? Aún quedan muchas cosas por explorar en esta obra, como el minueto que casi parece un scherzo, el final con su redoble de timbales o la manera en que mis contemporáneos la recibieron. Si te apetece seguir, haz clic en los enlaces que tienes aquí al lado y continúa por tu cuenta. Y cuando vuelvas a escuchar la sinfonía, fíjate en cómo cambia tu forma de esperar ese acorde: ya sabes que llega, pero aun así es posible que te sobresalte un poco.

Grabación: Boston Symphony Orchestra Serge Koussevitzky, Public domain