Cabezadas y sorpresas con la Symphony No 94 in G major, Hob. I:94 "Surprise" de Haydn
Entre bastidores

Symphony No. 94 in G major, Hob. I:94

Haydn cuenta lo que hay entre bastidores de Symphony No 94 in G major, Hob. I:94 "Surprise"
Soy Haydn, y esta es la historia de cómo nació mi Symphony No 94 in G major, Hob. I:94 "Surprise". Te cuento cómo quise estrenarme en Londres con algo nuevo, porque, según se cuenta, no quería que mi antiguo alumno Pleyel me hiciera sombra. En esta web mis compañeros compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras obras en cuanto suenan, así que  pruébalo en el entrenamiento  cuando quieras.
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Un príncipe se va y a mí me abren la puerta

En 1790 murió el príncipe Nikolaus Esterházy, en cuya corte yo trabajaba como músico. Su hijo Anton despidió a casi todos los músicos de la corte. A mí me mantuvo con un sueldo reducido, pero me dejó viajar. Me quedé con menos dinero y con mucha más libertad, y aquella libertad me llevó a un sitio al que nunca había ido.

Un empresario con un barco y muchas ideas

Johann Peter Salomon, que organizaba conciertos en Londres, me propuso viajar con él. Salimos de Viena en diciembre de 1790 y crucé el Canal el día de Año Nuevo de 1791. Yo tenía 58 años y era la primera vez que cruzaba el mar para llegar a Inglaterra. Te confieso que a esa edad uno suele pensar más en quedarse en casa que en embarcarse.

Una docena de sinfonías con acento inglés

Mi Symphony No 94 in G major, Hob. I:94 "Surprise" es una de las doce sinfonías de Londres, las que van de la número 93 a la 104. A veces las llaman las sinfonías Salomon, en honor al hombre que me llevó hasta allí. Todas ellas, menos la número 95, empiezan con una introducción lenta que sirve para preparar al público. La mía sí la tiene, y eso hace que su primer movimiento empiece despacio y se anime después.

Dónde la escribí es un pequeño misterio

Hay quien dice que la compuse en Londres y quien dice que la terminé en Viena, pensando ya en el viaje, y yo prefiero no apostar por ninguna de las dos versiones. Lo que sí se sabe es que estaba lista antes de los conciertos de 1791. Sin embargo, ese año solo se tocaron la número 95 y la 96. La 94 tuvo que esperar su turno hasta el año siguiente.

Un estreno con el fortepiano como director

La sinfonía se estrenó el 23 de marzo de 1792 en las Hanover Square Rooms de Londres, dentro de un concierto de Salomon. Yo dirigí desde el fortepiano, que era la costumbre de entonces: el músico se sentaba al teclado y marcaba el rumbo desde allí. No hacía falta varita ni podio, bastaban las manos y un poco de autoridad. Aquella noche la obra fue la sensación de la temporada, y me fui a dormir bastante satisfecho.

Cuatro movimientos, o cuatro platos de una buena comida

Una sinfonía se divide en movimientos, que son como los platos de una comida larga: cada uno tiene su carácter y se toma por separado, pero todos forman parte del mismo menú. El primero empieza con un Adagio cantabile, lento y cantarín, y se anima con un Vivace assai que abre el apetito. Luego llega el Andante, que es el plato tranquilo y el que esconde la sorpresa que da nombre a la obra, y después el Menuetto: Allegro molto, el minueto más veloz y animado de todas mis sinfonías. Lo último es el Finale, que lo remata todo con mucha energía y con los timbales muy presentes.

Un apodo que yo no inventé

El nombre "Surprise" viene del acorde fortissimo que irrumpe en el Andante, pero no me lo puse yo ni se sabe quién lo hizo. En alemán la llaman "mit dem Paukenschlag", que quiere decir "con el golpe de timbal". También corre la historia de que lo escribí para despertar a quien se hubiera dormido, y yo la llamé una buena historia, pero no del todo cierta. Mi intención era otra, y tenía que ver con un antiguo alumno mío.

Un alumno que me quitaba el sueño

Cuentan que yo dije que quería sorprender al público con algo nuevo y hacer un debut brillante. El motivo, según esa misma historia, era que mi antiguo alumno Pleyel no me superara. Que un maestro se preocupe por lo que haga su discípulo es muy humano, y yo no soy una excepción. Lo importante es que la sorpresa estaba pensada con cariño y con ganas de que el público saliera con una sonrisa.

Lo que dijeron los críticos

La prensa de Londres reaccionó con entusiasmo. El Oracle comparó el efecto del acorde con el de una pastora sobresaltada por un disparo. El Morning Herald, por su parte, elogió que un tema tan sencillo se hubiera desarrollado hasta alcanzar una gran complejidad. Ambas opiniones me gustaron, porque describen bien lo que quise hacer: partir de algo simple y hacerlo crecer.

Una melodía que no se quedó quieta

Años después, en 1801, reutilicé el tema del Andante en un aria de Las estaciones, donde un labrador lo silba mientras trabaja. Mucho más tarde, en 1909, Charles Ives escribió una parodia de ese mismo Andante. Donald Swann hizo otra versión con sorpresas añadidas para el Hoffnung Music Festival, como si una no hubiera bastado. Me alegra que una melodía tan sencilla haya dado tantas vueltas y siga haciendo sonreír a quien la oye.
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Y hasta aquí llega lo que quería contarte de mi sinfonía y de cómo se cruzó en mi camino. ¿Te ha gustado conocer la historia de la Symphony No 94 in G major, Hob. I:94 "Surprise"? Cuando pienso en aquel año de 1791, me quedo con una idea sencilla: a veces un cambio que parece una pérdida acaba abriéndote un camino que ni habías imaginado. Todavía quedan muchas cosas por descubrir en esta obra. Puedes fijarte en cómo cambia el humor de un movimiento a otro, o en las variaciones del Andante, que esconden más de lo que parece al primer oído. Y si te quedas con ganas de más, pulsa en los enlaces que tienes aquí para seguir explorando la Symphony No 94 in G major, Hob. I:94 "Surprise". Ojalá la próxima vez que la escuches lo hagas con la misma curiosidad con la que yo la escribí.