Alegría a raudales con el Jesu, Joy of Man's Desiring de Bach
La guía de escucha
Herz und Mund und Tat und Leben, BWV 147: Chorale "Jesu bleibet meine Freude"

Soy Bach, y esta es la guía de escucha de Jesu, Joy of Man's Desiring. Aprenderás a seguir la melodía del coro mientras los violines tejen por debajo su vaivén de notas, y así notarás cómo dos cosas distintas suenan a la vez sin estorbarse. Cuando quieras comprobar si sabes reconocer esta música nada más oírla, entra en el entrenamiento , donde mis compañeros compositores y yo te enseñamos a hacerlo.
---
Cómo escuchar sin examen previo
Antes de nada, no necesitas saber de música, porque basta con distinguir una voz de un instrumento, y eso ya lo haces cada día. En esta pieza oirás un coro que canta la melodía principal y, a su alrededor, una trompeta, dos oboes, dos violines, una viola y el continuo, que es el acompañamiento grave que sostiene todo lo demás. Te propongo que en la primera escucha sigas solo a los violines, que no dejan de tejer una línea fluida, y que en la segunda te fijes en las voces, que se mueven con más calma, como quien pasea al lado de un amigo que va trotando. Cuando ya domines las dos cosas, busca el color de los oboes y de la trompeta, y el bajo del continuo, que es el suelo firme sobre el que pisa todo el grupo.Un título que no es mío
Te debo una confesión: el título con el que lo conoces, «Jesu, Joy of Man's Desiring», no lo puse yo. El coro canta el texto «Jesus bleibet meine Freude», de Martin Janus, que viene a decir que Jesús sigue siendo mi alegría, y de ahí viene la idea de alegría que ha viajado hasta el nombre actual. El título en inglés se hizo famoso gracias a la transcripción para piano que hizo Myra Hess en 1926, y desde entonces se ha quedado pegado a la música como un apodo de colegio. Más tarde, en 1972, una versión instrumental llamada «Joy», de Apollo 100, llegó al sexto puesto de la lista Billboard Hot 100 de Estados Unidos, algo que ni en mis mejores sueños habría imaginado.Un coral con dos textos
Lo que oyes es un coral, es decir, una melodía de himno que canta el coro. Lo curioso es que esa misma melodía aparece dos veces en mi cantata, en el sexto y en el décimo movimiento, y cada vez lleva un texto distinto, pues el sexto dice «Wohl mir, daß ich Jesum habe». Para que no te pierdas, he dividido el movimiento en tres secciones: la entrada de los instrumentos, la llegada del coro con la melodía y el final, donde todo se recoge. Voy a ir desgranándolas una a una en los párrafos siguientes, así que prepárate para una exploración tranquila y muy emocionante.Sección 1: La orquesta se aclara la garganta
La música empieza sin voces, con los instrumentos fluyendo con suavidad y sin ninguna prisa, como quien abre la puerta de casa y huele a pan recién hecho. El pulso es tranquilo y regular, y no verás que acelere ni que frene, porque lo que quiero es que te acomodes antes de que pase nada más. Estamos en sol mayor, una tonalidad luminosa que da a todo un aire de esperanza serena desde el primer compás. El ánimo es de calma confiada, como si la música te dijera con una sonrisa que ya puedes dejar de preocuparte.Sección 2: Entran las voces y piden la palabra
Aquí llega el coro con la melodía, que avanza en notas largas y pausadas mientras los instrumentos siguen con su movimiento más ágil. Esa mezcla crea una sensación muy particular, porque tienes a la vez algo que camina despacio y algo que corre sin esforzarse, y las dos cosas encajan. Los instrumentos suelen asomar entre una frase y la siguiente, como si recogieran el hilo mientras las voces respiran. La tonalidad base sigue siendo la misma y no hay sobresaltos, así que el ánimo se vuelve más solemne y a la vez más cálido, como una oración dicha en voz baja.Sección 3: Una despedida sin portazos
Hacia el final los instrumentos recuperan el protagonismo y la música vuelve al aire fluido con el que empezó, de modo que sientes que has regresado al punto de partida. El ritmo sigue igual de sereno, sin frenazos ni grandes despedidas, porque no quería que acabaras con prisa. Termino en sol mayor, la misma tonalidad con la que te recibí, y esa vuelta a casa deja una sensación de cuenta saldada y de paz. Es como acabar una buena comida y quedarte mirando por la ventana sin ganas de hacer nada más.Pulsa el play y déjate llevar
Ahora te toca a ti vivir esta música por tu cuenta. Dale al play, ponte cómodo y deja que el sonido te vaya envolviendo sin tener que hacer nada. Mientras suene, si quieres, recuerda lo que hemos comentado: los violines que fluyen, las voces que cantan despacio y esa vuelta final al comienzo. Ojalá este viaje por mi Jesu, Joy of Man's Desiring te emocione tanto como me emocionó a mí cuando lo compuse.---
Ahora que la última nota se ha apagado, me gustaría saber una cosa: ¿te ha gustado descubrir la guía de escucha de Jesu, Joy of Man's Desiring? Yo escribí esta música para que acompañara a quien la oyera, y a mí me alegra pensar que ahora te acompaña a ti. Con el tiempo he comprobado que una pieza sencilla en apariencia guarda siempre algo más cuando vuelves a ella con calma. Todavía quedan muchos aspectos de Jesu, Joy of Man's Desiring por explorar, y cada nueva escucha te va a enseñar algo distinto. Quizá la próxima vez te fijes en un detalle que hoy se te ha escapado, o descubras que prefieres otro rincón de la música. Si te apetece seguir, haz clic en los enlaces que tienes a tu alcance y sigue explorando a tu ritmo. Yo te espero al otro lado, con la misma melodía y con las mismas ganas de que la disfrutes.
