Veintiún años de dudas con la Symphony No 1 de Brahms
III. Un poco allegretto e grazioso

Symphony No. 1 in C minor, Op. 68

Brahms presenta una guía de escucha de III. Un poco allegretto e grazioso, de Symphony No 1
Soy Johannes Brahms, y ahora voy a explicarte el tercer movimiento de mi Symphony No 1, el III. Un poco allegretto e grazioso. Encontrarás una música en la bemol mayor, más ligera y con aire de scherzo, que sirve de respiro tras tanta tensión y por eso merece tu tiempo. Y si quieres aprender a reconocer una pieza en cuanto suena,  ven al entrenamiento , donde mis compañeros compositores y yo te lo enseñamos en esta web.
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Cómo escuchar este respiro sin saber de música

Te propongo escuchar el III. Un poco allegretto e grazioso como un paseo tranquilo después de dos movimientos bastante intensos. Las cuerdas y la madera se van pasando frases cortas y amables, así que fíjate en quién tiene la palabra en cada momento. No esperes trombones, porque esos los reservo para el último movimiento de la sinfonía. Si te dejas llevar por la melodía, igual que sigues a alguien que te cuenta algo sin prisa, el movimiento se explica solo.

Un título que pide buenos modales

Con «grazioso» quiero decir que la música tiene que sonar con gracia y delicadeza, sin empujones. «Un poco allegretto» viene a significar algo así como «animado, pero sin exagerar», y de ahí sale ese carácter ligero, parecido al de un scherzo. Después de la tensión del primer movimiento necesitaba que el respiro del Andante sostenuto siguiera un rato más, y este título me servía para decírselo a los músicos. Es como pedirle a la orquesta que entre en puntillas, para no despertar a nadie.

Tres partes y ningún secreto

Para este movimiento escogí una forma sencilla y clara. Al final me quedé con la forma ternaria: una primera parte, otra distinta en medio y el regreso de la primera. Todo ello se mueve en la bemol mayor, una tonalidad que da al movimiento un color suave y cálido. En los próximos párrafos recorremos esas tres partes una por una, para que no se te escape ninguna.

Sección 1: Se abre la puerta con buenos modales

La primera parte presenta el tono del movimiento entero, con un ritmo animado pero sin prisas, en la bemol mayor. Aquí la melodía es amable y ligera, y pasa de un grupo de instrumentos a otro como si nadie quisiera quedarse con ella demasiado tiempo. Este es el ambiente que te pido que recuerdes, porque más adelante volverá. Es la parte donde mejor se nota que quise seguir dándote un descanso de la batalla de los movimientos anteriores.

Sección 2: Un cambio de aires en mitad de la tarde

En el centro del movimiento la música cambia de carácter, y notarás que el ambiente deja de ser tan plácido como al principio. No es un cambio brusco ni dramático, sino más bien como cuando en una conversación agradable sale de pronto otro tema. Yo nunca publiqué ninguna historia que acompañe a esta sinfonía, así que no te cuento un argumento, solo te invito a notar cómo cambia el ánimo. Esa pequeña variación hace que el regreso de la música del principio se agradezca todavía más.

Sección 3: Vuelvo a casa por el mismo camino

En la tercera parte regresa la música de la primera, y se siente como volver a un sitio conocido después de un pequeño desvío. Ya la reconoces, y por eso puedes fijarte en los detalles de cómo la tocan las cuerdas y la madera. Con ella se cierra la forma ternaria, y el movimiento termina con la misma ligereza con la que empezó. Después de este respiro llega el último movimiento, donde ya entran los trombones y la sinfonía vuelve a ponerse seria.

Ahora te toca a ti darle al play

Ahora te invito a que vivas por ti mismo el III. Un poco allegretto e grazioso. Pulsa el botón de reproducir y deja que la música te envuelva sin más preocupación. Mientras suena, quizá te ayude recordar lo que hemos comentado: las tres partes, el cambio de aires en medio y el regreso a casa. ¡Ojalá disfrutes de este movimiento tanto como disfruté yo al escribirlo!
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Y hasta aquí llega este recorrido por el III. Un poco allegretto e grazioso de mi Symphony No 1. ¿Has disfrutado descubriendo cómo escuchar este movimiento, tan ligero y amable después de tanta tensión? Si te quedas con una sola idea, que sea esta: a veces una sinfonía necesita un rincón tranquilo para respirar antes de lo que viene. Pero mi Symphony No 1 guarda todavía mucho más por explorar. Te queda, por ejemplo, volver al principio con los golpes de timbal, o esperar hasta el final para oír cómo todo acaba en un triunfo de do mayor. Haz clic en los enlaces que tienes a tu disposición y sigue explorando mi Symphony No 1 a tu ritmo. Te aseguro que cada vez que la escuches, encontrarás en ella algo que se te había escapado.