Veintiún años de dudas con la Symphony No 1 de Brahms
Los mejores momentos
Symphony No. 1 in C minor, Op. 68

Soy Johannes Brahms y te doy la bienvenida a los mejores momentos de mi Symphony No 1. Escucharás cómo en el final suena primero la melodía de cuerno alpino, después entran los trombones, que solo tocan ahí, y todo termina en un triunfo de do mayor. Aquí, en esta web, te enseñamos a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, tanto yo como mis compañeros compositores, así que prueba el entrenamiento cuando quieras.
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Alguien llama a la puerta y no piensa irse
Yo abro el primer movimiento con unos golpes de timbal tan insistentes que parece que alguien llama a la puerta y ha decidido quedarse a cenar. Lo curioso es que cuando Clara Schumann y Albert Dietrich vieron un borrador en 1862, la introducción lenta todavía no existía, y se la añadí más tarde.
Abrir la ventana después de la tormenta
Después de tanto golpe yo te dejo respirar con el Andante sostenuto, que está en mi mayor y suena como abrir la ventana cuando por fin ha terminado una discusión larga. Aquí el oboe canta un tema tranquilo y amplio, hay más solos de madera, y más adelante se luce también un solo de violín.
Nadie frunce el ceño
Yo quería que el tercer movimiento, Un poco allegretto e grazioso, fuera un paseo ligero en la bemol mayor, de esos en los que a nadie se le ocurre fruncir el ceño. Es más ligero que el resto y tiene algo de scherzo, así que sigue dándote un respiro antes de que vuelva la batalla principal.
Los trombones por fin salen a escena
En el final yo empiezo otra vez en do menor, con una introducción lenta y oscura donde suena el tema del cuerno de los Alpes que le mandé a Clara Schumann en 1868, seguido de un coral de trombones que hasta ese momento habían esperado en silencio toda la sinfonía. Después llega un tema solemne, como un himno, que a muchos les recuerda la Oda a la alegría de la Novena de Beethoven, un parecido que a mí no me hizo ninguna gracia; todo termina en un triunfo en do mayor.
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Tardé unos veintiún años en terminar mi Symphony No 1, y creo que se nota que no la escribí con prisa. Cada momento de la obra está pensado con paciencia, como quien sigue dándole vueltas a una idea hasta que por fin encuentra su sitio. Al final, lo que más me importa es que el recorrido, desde aquellos golpes de timbal hasta la luz del final, te haya dejado algo dentro. ¿Te ha gustado conocer los mejores momentos de mi Symphony No 1? Si es así, todavía hay mucho más por descubrir en ella: otros detalles, otras voces de la orquesta y otras formas de escuchar una música que cambia cada vez que vuelves a ella. Te invito a pinchar en los enlaces que tienes a tu alrededor para seguir explorando la obra a tu ritmo. Y si te apetece, vuelve a escucharla entera con calma, porque seguro que esta vez encuentras algo que antes se te había pasado.
