Veintiún años de dudas con la Symphony No 1 de Brahms
IV. Adagio - Più andante - Allegro non troppo, ma con brio
Symphony No. 1 in C minor, Op. 68

Soy Johannes Brahms y voy a explicarte el IV. Adagio - Più andante - Allegro non troppo, ma con brio. Oirás cómo una introducción lenta en do menor desemboca en un tema de himno que recuerda a la Oda a la alegría de Beethoven, y decidirás tú si el parecido es para tanto. Anímate a probar el entrenamiento , donde mis compañeros compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras obras nada más escucharlas.
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Cómo escuchar el final sin saber nada de música
Para seguir el IV. Adagio - Più andante - Allegro non troppo, ma con brio, fíjate primero en las cuerdas, que llevan casi siempre el hilo y son como la voz que cuenta la historia. Los trombones tocan solo en este movimiento, así que cuando entren, con su sonido grave y solemne, sabrás que ha llegado algo importante. Antes de ellos oirás la melodía de cuerno alpino, y a los timbales los notarás cuando la música se pone tensa y necesita un latido firme. Las flautas, los oboes, los clarinetes y los fagotes se turnan para aclarar el ambiente, y el conjunto parece una larga conversación que empieza en voz baja y acaba a pleno pulmón.Un título que es casi una receta
Yo di a este movimiento un título largo porque en él la música cambia de ritmo varias veces, y esas indicaciones en italiano son mi manera de avisar al director. Adagio significa muy despacio, Più andante pide un paso algo más fluido, y Allegro non troppo, ma con brio quiere decir rápido pero sin atropellarse, y con mucho ánimo. Al final aparece también un Più allegro, que es como decirle a la orquesta que apriete el paso justo cuando ya se ve la meta. Así que el título no es un adorno: es el mapa del camino, y si lo lees de izquierda a derecha ya sabes cómo se va a ir encendiendo la música.La forma: de la oscuridad a la luz
No quiero encerrar este final en una etiqueta que te sirva de poco. Lo importante es que empieza con una introducción lenta en do menor y, poco a poco, desemboca en una parte rápida y luminosa que termina en do mayor. Por eso lo voy a contar en cuatro secciones, siguiendo las indicaciones de tempo que ya te he explicado. En los próximos párrafos las recorro una a una, así que prepárate, porque este camino de la oscuridad a la luz es lo que más me importa de todo el movimiento.Sección 1: Adagio, o cómo empezar con la mirada baja
Empiezo en do menor y muy despacio, con una música pesada y llena de dudas que recuerda a alguien que no se atreve a dar el primer paso. Aquí no hay prisa ni una melodía clara a la que agarrarse, y esa incertidumbre es justo lo que busco. Si has escuchado los movimientos anteriores, notarás que la calma de antes ha desaparecido y que la tensión vuelve a primer plano. Este es el momento de tener paciencia, porque todo lo que viene después se entiende mejor si has sentido bien este peso.Sección 2: Più andante, cuando suena el cuerno y llegan los trombones
El paso se vuelve un poco más fluido y, de pronto, aparece la melodía de cuerno alpino, ancha y abierta como un paisaje de montaña. Es la misma melodía que le mandé a Clara Schumann en 1868, y para mí tiene algo de aire fresco entrando en una habitación cerrada. Después de ella entran los trombones con un coral solemne, y es la primera vez en toda la sinfonía que se oyen. Cuando termina, la oscuridad del principio ya no pesa igual, y se nota que la música ha encontrado por fin algo a lo que aferrarse.Sección 3: Allegro non troppo, ma con brio, el tema que todos reconocen
Aquí llega el tema principal, que se parece a un himno, con una melodía sencilla y fácil de cantar que las cuerdas presentan con calidez. Mucha gente lo compara con la Oda a la alegría de la Novena de Beethoven, y yo me tomé esa comparación con bastante mal humor. A partir de ahí la música crece, se complica y vuelve a ensombrecerse por momentos, pero ya no pierde del todo el ánimo que trae. Escucha cómo el tema va pasando de unos instrumentos a otros, porque es como una idea que se contagia hasta que todos la hacen suya.Sección 4: Più allegro, el último esprint
En esta parte final el ritmo se acelera y toda la orquesta se lanza hacia delante, con los metales brillando y los timbales empujando. Es el momento en que la lucha del principio se convierte en una celebración, y la tonalidad deja atrás el do menor para llegar a un do mayor lleno de luz. Después de tantos años de dudas, para mí ese triunfo final era como abrir la puerta y salir por fin a la calle. Fíjate en los últimos acordes, firmes y rotundos, que cierran la sinfonía de un modo que no deja lugar a la duda.Ahora te toca a ti
Te invito a que vivas este IV. Adagio - Più andante - Allegro non troppo, ma con brio por tu cuenta, así que pulsa el botón de reproducir y déjate llevar. Mientras suena, acuérdate de lo que hemos hablado: la introducción oscura, el cuerno alpino, los trombones y el tema que se contagia. No hace falta que entiendas cada detalle, basta con que notes cómo la música pasa de la sombra a la luz. Ojalá disfrutes de este viaje por mi final tanto como lo disfruté yo al escribirlo.---
Después de tantos años de trabajo, me emociona que hayas llegado conmigo hasta el final de esta sinfonía. ¿Has disfrutado descubriendo la guía de escucha del IV. Adagio - Più andante - Allegro non troppo, ma con brio de mi Symphony No 1? Yo tardé unos veintiún años en terminar esta obra, y quizá por eso me alegra pensar que ahora la escuchas con otros oídos, atento al cuerno alpino, al coral de los trombones y a ese triunfo en do mayor con el que todo se cierra. Aun así, mi Symphony No 1 guarda muchas más cosas que explorar, desde la historia de cómo nació hasta lo que ocurre en cada uno de sus otros movimientos. Si te apetece seguir, haz clic en los enlaces que tienes a tu disposición y sigue conociendo mi Symphony No 1 a tu ritmo. Ojalá la próxima vez que la escuches descubras algo nuevo, porque una música así nunca se termina de conocer del todo.
