Veintiún añazos de curro con la Symphony No 1 de Brahms
IV. Adagio - Più andante - Allegro non troppo, ma con brio

Symphony No. 1 in C minor, Op. 68

Brahms presenta una guía de escucha de IV. Adagio - Più andante - Allegro non troppo, ma con brio, dentro de Symphony No 1
¡Venga, soy Brahms y te destripo el IV. Adagio - Più andante - Allegro non troppo, ma con brio, tronco, pasa, pasa! Vas a flipar con un temazo de himno, mazo grandioso, que se parece a la Oda a la Alegría de la Novena de Beethoven, y yo, el muy chulo, pasé del comentario, ¡de locos! Pa' rematar, colega, que aquí yo y mis compañeros compositores te enseñamos a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, así que  lánzate al entrenamiento  y flipa, ¡venga ya!
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Orejas fuera y trombones en danza

¡Ojo, tronco, que en este final los trombones por fin salen de la cueva, porque solo suenan aquí, en toda la sinfonía, y vienen con unas ganas de locos! Las cuerdas son la peña de siempre, currando a destajo, y los timbales te dan el latido chungo, como un corazón con tres cafés encima, ¿sabes? Las cuatro trompas, las dos trompetas y la madera se arriman al jaleo y te montan un coro de barrio que flipas, tío. Tú pilla la trompa alpina en cuanto asome y luego el coral de los trombones, que en cuanto los cazas vas de sobrao por la vida, colega.

Un título con más velocidades que un cambio de marchas

¡Anda ya, que el título es un chivato de tempos, bro: Adagio, Più andante, Allegro non troppo, ma con brio, tres ritmos en un solo nombre, menudo lío! Lo bauticé así porque Adagio es ir despacito, tipo abuelo con la barra de pan, y Più andante es que ya te espabilas un pelín, ¿vale? Lo de Allegro non troppo, ma con brio es rápido pero sin pasarte y con chispa, o sea, ni siesta ni carrerilla de loco, illo. Y al final se asoma un Più allegro, que es pisar el acelerón a fondo, así que el título es mi forma de avisarte de cómo se pone la movida.

La forma, ese marrón de arquitecto

La forma de este final es un buen marrón, tío, y no te voy a vender etiquetas de manual, que me da una pereza de campeonato. Te lo cuento a lo claro: arranca una introducción lenta en do menor, luego el rollo se arranca con brío y todo acaba en un do mayor de triunfo, ¡brutal! Aquí te lo toco por encima, pues nada, que enseguida me meto sección por sección, sin prisas. Son cuatro tramos, los que marca el título, y vas a flipar con cómo se enganchan unos con otros, ¿te mola?

Sección 1: Adagio, o el misterio en zapatillas de andar por casa

¡Venga, que empiezo en do menor y con la marcha puesta en lento, sin una pizca de prisa, qué rollo más oscuro, tronco! Es la introducción lenta, ¿sabes?, y el ambiente está espeso como un chocolate con churros de madrugada. Ahí asoma la melodía de la trompa alpina y detrás le sigue un coral de trombones, ¡que se te ponen los pelos como escarpias, flipas! O sea, aquí se cuece la tensión, y tú quietecito, que el petardazo luego llega solito, de locos.

Sección 2: Più andante, o cuando el abuelo se arranca a trotar

A ver, colega, aquí el tempo se espabila un pelín, que ya no vamos arrastrando los pies, ¡guay! Esa tonadilla de la trompa alpina se la mandé a Clara Schumann como felicitación de cumple en septiembre de 1868, con un «así sopló hoy la trompa del pastor», ¡menudo regalazo, tío! Pues nada, que esa trompa vuelve luego en el final, ¡qué máquina de tema, hostia! El ánimo va cambiando, illo: la niebla se va levantando y se huele que viene algo gordo, ¡chungo pa' los nervios!

Sección 3: Allegro non troppo, ma con brio, o el himno de estadio

¡Ahora sí, peña, que se planta el Allegro non troppo, ma con brio y el tema principal suena como un himno de estadio, flipante! Y sí, se parece a la Oda a la Alegría de la Novena de Beethoven, pero cuando me lo soltaron yo pasé del tema, dabuten. Ya sabes lo que me rayaba que me midieran con él, que era oír sus pasos detrás de la nuca y ponerme malo, ¿eh? El rollo cambia de la niebla a la luz, con brío y a lo grande, y te pega un subidón de campeonato, ¡qué pasada!

Sección 4: Più allegro, o el último acelerón con confeti

¡Hostia, el Più allegro, colega, es el acelerón final, ahí se me va la olla de alegría! Después de arrancar en do menor, termino en do mayor, un triunfo de los de descorchar el cava, ¡de locos! Es como pasar del sótano a la azotea en un ascensor sin frenos, ¿te lo imaginas, illo? Y ahí lo dejo, pues nada, con la sinfonía entera cerrada de golpe tras unos 45 minutos de viaje, tronco, ¡brutal!

Dale al play, crack

¡Venga, ahora te toca a ti, tronco: dale al play y déjate llevar por la música, a flipar! Mientras suena, ten en la cabeza lo que hemos hablao, o sea, los trombones, la trompa alpina y ese himno, ¿vale? A ver, no hace falta que te lo sepas de memoria, colega, que con que te mole ya la has liao. ¡Ojalá te emocione este final tan mazo como me emocionó a mí al montarlo, qué puntazo, de verdad!
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¡Buah, chaval, y hasta aquí la movida del IV. Adagio - Più andante - Allegro non troppo, ma con brio de mi Sinfonía n.º 1, qué subidón! ¿Te has quedado flipao con la guía o qué, tronco, te ha molado el viaje? Fíjate qué pedazo de final, colega: tanto do menor chungo y de golpe el do mayor te rompe la tarde, ¡de locos! Y los trombones, que se habían hecho los suecos todo el rato, aparecen aquí pa' liarla parda, ¡mazo de peña currándoselo! Pues nada, que la trompa alpina te lo vas a llevar pegao a la oreja, ¿sabes?, y eso que solo he rascado la superficie. O sea, tío, que en la Sinfonía n.º 1 aún queda un rollo de cosas por destripar, mogollón, ¡brutal! Así que pincha en los enlaces de la página, illo, y date otro garbeo por mi sinfonía, que te va a petar la cabeza. ¡Venga, máquina, nos vemos en el siguiente, y no te me pires sin darle otra vuelta!