Todos en pie para el Hallelujah de Händel
La guía de escucha

Messiah, HWV 56: Hallelujah Chorus

Händel presenta una guía de escucha de Hallelujah
Me llamo Händel, y esta es la guía de escucha de mi Hallelujah. Vas a ver cómo un texto del Libro del Apocalipsis se convierte en cuatro minutos de música que van creciendo, y sabrás qué mirar en cada momento. Y si te apetece,  ponte a prueba en el entrenamiento , donde mis colegas compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas nada más oírlas.
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Quién es quién en el escenario

Antes de darle al play, fíjate en que el Hallelujah dura unos cuatro minutos y solo participan cuatro grupos: el coro, las trompetas, los timbales y las cuerdas. El coro lleva las palabras, así que es el protagonista, y las cuerdas lo acompañan por debajo sin soltarlo ni un momento. Las trompetas ponen el brillo y los timbales marcan el paso con golpes graves, como el bombo de un desfile que no quiere que nadie pierda el compás. Mi consejo es que no intentes seguirlo todo a la vez: elige un grupo, escucha qué hace durante un rato y en la próxima escucha cambia de grupo.

Una palabra que se repite porque no cabe en una sola vez

Le puse Hallelujah porque es la palabra que el coro canta una y otra vez, y no encontré otra que dijera tanto en tan poco espacio. El texto sale de tres pasajes del Apocalipsis, que Charles Jennens había reunido con otros textos bíblicos para el libreto del Messiah. Hay una anécdota, contada por un criado, según la cual yo dije que veía el cielo entero ante mí mientras lo escribía, pero no está bien documentada, así que tómala como una historia más. Si fuera verdad, no me extrañaría que la palabra me saliera tantas veces seguidas, porque cuando uno está contento tiende a repetir lo que dice.

Un coro con mucho que contar

Esta pieza es un coro que avanza al ritmo de las palabras, y por eso te la cuento por secciones. Es como un capítulo dividido en escenas: cada una tiene su idea y su ambiente, y el paso de una a otra se nota enseguida. Yo lo reparto en cuatro secciones, que te adelanto por encima: el arranque con la palabra Hallelujah, el unísono, las voces que proclaman al Rey de reyes y el cierre con las trompetas. En los párrafos que siguen las recorro una por una, y verás que juntas cuentan una historia con principio, ascenso y final.

Sección 1: La palabra que no se cansa

Todo empieza con el Hallelujah repetido, con un paso firme y decidido que ya anuncia que aquí se viene a celebrar. El ambiente es luminoso y lleno de energía, con las cuerdas, las trompetas y los timbales empujando a la vez. Fíjate en cómo la misma palabra vuelve con pequeños cambios, como quien da una buena noticia a cada vecino de la escalera y no se cansa de repetirla. Esta sección te prepara el oído, porque es la que fija el carácter alegre al que el resto de la pieza va a volver.

Sección 2: Una sola voz con muchas gargantas

Cuando llega «For the Lord God omnipotent reigneth», el ambiente cambia de golpe, porque todas las voces cantan la misma melodía al unísono. Después de tanta fiesta, esa sencillez suena como un muro compacto: nadie adorna nada y todo el peso cae sobre las palabras. El ánimo pasa de la alegría exuberante a una grandeza más seria, casi solemne. Escucha cómo este contraste hace que lo que viene después suene todavía más grande.

Sección 3: Un rey con mucho que proclamar

En esta parte el texto del Apocalipsis habla del Rey de reyes, y la música crece para estar a su altura. Unas voces proclaman y otras responden con el Hallelujah, de modo que el coro parece una conversación en la que todos quieren hablar a la vez. El ánimo se vuelve más majestuoso, con la sensación de que algo importante se acerca poco a poco. Aquí conviene prestar atención a cómo se van superponiendo las voces, porque de esa mezcla sale buena parte de la emoción.

Sección 4: Para siempre, y un poco más

En «And He shall reign for ever and ever» vuelven las trompetas, que habían dejado el protagonismo a las voces, y el sonido se hace todavía más amplio. Las palabras se alargan como si no quisieran terminar nunca, y la energía del principio regresa con más fuerza, ya sin dudas. Al final del manuscrito escribí las letras SDG, de Soli Deo Gloria, que era mi manera de dedicar el trabajo a Dios. Cuando suene el último acorde, notarás que el recorrido ha ido de la celebración al asombro y de nuevo a la celebración.

Ahora te toca a ti, que ya hemos hablado bastante

Ahora te invito a que vivas el Hallelujah por ti mismo. Dale al play y déjate envolver por la música. Mientras suena, ten presente lo que hemos comentado: quién hace qué y cómo cambia el ánimo de una sección a otra. ¡Ojalá disfrutes del viaje por mi Hallelujah tanto como yo disfruté creándolo!
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Hemos llegado al final de esta guía de escucha, y me quedo con la sensación de que cuatro minutos pueden dar para mucho más de lo que parece. ¿Te ha gustado conocer la guía de escucha del Hallelujah? Ojalá ahora lo oigas con otros oídos, sabiendo que es un coro dentro del Messiah y no una canción suelta. Cuando termines de escucharlo, quizá te des cuenta de que ya no necesitas que nadie te diga cuándo entran las trompetas, porque las esperarás tú solo. Aun así, del Hallelujah quedan todavía muchos aspectos por descubrir, y yo no los he agotado ni de lejos. Siempre hay un detalle nuevo que aparece en la escucha número diez y que se te había escapado en las nueve anteriores. Por eso te invito a que hagas clic en los enlaces que tienes en esta página y sigas explorando el Hallelujah a tu ritmo. Yo escribí al final del manuscrito las letras SDG, Soli Deo Gloria, y todavía me gusta pensar que esa dedicatoria sigue viva cada vez que alguien lo escucha con atención. Gracias por haber llegado hasta aquí conmigo.