Faraones y trompetas con Aida de Verdi
La trama en breve
Aida, opera in four acts (1871)

Soy Giuseppe Verdi, y esta es la sinopsis de mi ópera Aida. Vas a conocer cómo el amor entre la princesa etíope Aida y el general egipcio Radamès, en plena guerra entre sus pueblos, acaba en una cripta donde ella decide morir con él. Además, mis compañeros de oficio y yo te enseñamos en esta web a reconocer nuestras obras cuando suenan, así que cuando quieras puedes abrir el entrenamiento .
---
Aida descifrada: una gran historia contada desde dentro
Imagina un Egipto antiguo, un general admirado por todos, una princesa cautiva y una rival que no pierde detalle: ese es el tablero de mi ópera Aida. Es una ópera en cuatro actos, ambientada en el antiguo Egipto, cuyo corazón es un triángulo amoroso atravesado por una guerra. Aida ama a Radamès, pero su patria y su padre le piden algo que ningún corazón soporta, y cada acto aprieta un poco más ese nudo. Te cuento la historia paso a paso, desde los primeros rumores de guerra hasta una tumba silenciosa, así que ponte cómodo.Un reparto con el corazón en un puño
Aida es una princesa etíope que vive cautiva en Egipto, y es soprano, la voz que carga con el peso de la obra; ama a Radamès con toda su alma, pero no puede olvidar que es hija de un rey y que su pueblo está en guerra con el hombre al que quiere, por eso cada decisión le duele.Radamès es un general egipcio y tenor, un hombre valiente al que el rey confía el mando contra Etiopía, pero que por dentro solo piensa en Aida; su deber de soldado y su amor tiran de él en direcciones opuestas, y esa lealtad dividida es la grieta por la que se desmorona su destino.
Amneris es mezzosoprano y ama a Radamès sin ser correspondida, algo que no está dispuesta a aceptar con elegancia; es inteligente, orgullosa y capaz de tender trampas para descubrir la verdad, y cuando ve adónde lleva todo esto, intenta salvar a Radamès.
Amonasro es el rey de Etiopía, el padre de Aida y barítono, y cae prisionero, pero oculta a los egipcios que es rey; es un hombre astuto y duro, que no duda en usar a su hija para conocer el camino del ejército egipcio.
Acto 1: Un rumor de guerra y tres corazones mal repartidos
Se anuncia la guerra con Etiopía. La noticia llega a oídos de Radamès, un comandante egipcio, y desde los primeros minutos la obra mezcla deberes militares, miedo y sentimientos que nadie puede decir en voz alta, porque en esta historia cada confesión puede salir muy cara a quien la hace.Un triángulo amoroso desde el primer acto. Radamès ama a la princesa etíope Aida, que vive esclava en Egipto, y ella le corresponde, pero Amneris también lo quiere a él, de modo que tres personas quedan atrapadas en un triángulo en el que cualquiera de los tres puede hacer daño sin querer a los otros dos.
Radamès canta su amor. Aquí suena Celeste Aida, el aria en la que Radamès sueña con la mujer que ama; es una melodía tierna que nos muestra de golpe al hombre detrás del uniforme y hace que el público se ponga de su parte desde el principio.
El rey declara la guerra. El rey declara oficialmente la guerra y nombra a Radamès jefe de las tropas egipcias, un honor que para Aida es una tragedia, porque el hombre al que ama marchará a combatir contra su propio pueblo y su propio padre, y ella sabe que, gane quien gane, saldrá perdiendo.
Acto 2: Una trampa, un desfile y un prisionero con mucho que callar
Amneris engaña a Aida. Amneris tiende una trampa a Aida y la engaña para que confiese que ama a Radamès, así que la rivalidad, hasta entonces silenciosa, se convierte en un duelo abierto en el que la princesa cautiva tiene todas las de perder frente a su rival.Suena la Triumphal March. La Triumphal March celebra el regreso del ejército egipcio con coro, metales y una banda sobre el escenario, y yo quise que esa escena fuese un espectáculo de luz y multitud que dejara claro al público lo grande que era Egipto, justo cuando más pequeña se siente Aida.
Un prisionero con identidad secreta. Entre los cautivos etíopes que desfilan ante todos está Amonasro, el padre de Aida, que oculta quién es, y el público contiene el aliento porque sabe que basta una palabra de más para que los egipcios descubran que tienen delante al rey enemigo.
Un premio que sabe a castigo. Radamès pide al rey la libertad de los prisioneros, y el rey lo nombra su sucesor y lo promete en matrimonio a Amneris, un premio enorme que para él resulta una condena, porque el trono y la novia que le ofrecen no son lo que su corazón desea.
Acto 3: Un paseo nocturno por el Nilo que no tiene nada de romántico
Aida canta O patria mia. A orillas del Nilo, Aida canta O patria mia, un aria que deja ver, sin adornos, a la mujer que hay detrás de la princesa, sola y lejos de todo lo que conoce, y por eso su canto suena tan sincero.Amonasro presiona a su hija. Amonasro aparece junto al río y obliga a Aida a averiguar por qué camino marchará el ejército egipcio, pidiéndoselo a Radamès, y la hija, atrapada entre el amor y el deber hacia su patria, termina cediendo ante la presión de su padre.
Radamès revela el secreto. Radamès, sin sospechar que alguien escucha, cuenta cuál es la ruta del ejército, y en ese mismo instante el hombre que se creía leal a Egipto comete por amor el error que lo condena, uno que ya nadie, ni siquiera él, podrá deshacer.
Amonasro se descubre y Radamès es arrestado. Amonasro revela entonces quién es, y Radamès comprende que ha entregado el secreto del ejército a los enemigos de Egipto, de modo que es arrestado como traidor, y el que iba a ser héroe y sucesor del rey queda convertido de golpe en un acusado.
Acto 4: Un juicio, una piedra enorme y un secreto en la tumba
Amneris intenta salvarlo. Amneris intenta salvar a Radamès y le pide que se defienda de la acusación, en una escena que muestra lo mucho que ha cambiado desde la rival calculadora del segundo acto, porque ahora lo que quiere es que él viva, aunque no sea suyo.Radamès se niega a defenderse. Radamès rehúsa negar la acusación y acepta su destino, de manera que es condenado a ser enterrado vivo, una sentencia terrible que él escucha sin pedir clemencia ni dar explicaciones, como si ya no encontrara motivo para seguir luchando, y lo hace con una serenidad que desconcierta.
Aida se esconde en la tumba. Aida se ha escondido en la cripta antes de que cierren la piedra, y Radamès descubre que no morirá solo, porque ella ha elegido compartir con él el final en lugar de vivir sin él, una decisión silenciosa que hace de este final algo mucho más íntimo que una simple ejecución.
Se despiden con O terra addio. El dúo final, O terra addio, es una despedida suave y casi luminosa, en la que los amantes cantan juntos mientras la vida se les escapa, y yo quise que la música más tierna de toda la obra llegara precisamente cuando todo parece perdido.
Del desierto a Nueva York, con una escala en Milán
Para dar forma a esta historia conté con tres colaboradores: el egiptólogo Auguste Mariette preparó el asunto, Camille du Locle, director de la Opéra-Comique, redactó una versión en prosa francesa y Antonio Ghislanzoni la convirtió en verso italiano. Yo empecé a componer la música en agosto de 1870, y Giovanni Bottesini dirigió el estreno de El Cairo. El público italiano conoció la ópera en La Scala de Milán el 8 de febrero de 1872, y en menos de cinco años Aida ya se representaba en capitales europeas y en Nueva York. Y tú, ¿con quién te quedarías al terminar el último acto: con Aida, con Radamès o con Amneris?---
Y hasta aquí llega la historia de Aida, con su amor imposible entre dos pueblos enfrentados y un final que se queda en el recuerdo. ¿Te ha gustado conocer el argumento de mi ópera? Si te quedaste con ganas de más, debes saber que Aida guarda todavía muchos rincones por descubrir. Hay detalles de su música, de su nacimiento y de sus personajes que merecen una mirada más tranquila, y que cambian la manera de escucharla. Te invito a pulsar en los enlaces que tienes en esta página para seguir explorando Aida a tu ritmo. Quizá la próxima vez que escuches una de sus melodías la reconozcas como a una vieja amiga.
