Faraones y trompetas con Aida de Verdi
Entre bastidores
Aida, opera in four acts (1871)

Soy Giuseppe Verdi, y me alegra contarte la historia de cómo nació mi ópera Aida. Vas a descubrir cómo una guerra y el asedio de París retrasaron el estreno hasta diciembre de 1871, en una función de El Cairo a la que ni siquiera pude asistir. En esta web, mis compañeros compositores y yo te enseñamos también a reconocer nuestras piezas nada más oírlas, así que te invito a probar el entrenamiento .
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Un no que valía 150.000 francos
Ismail Pasha, el Jedive de Egipto, me ofreció 150.000 francos por escribir una ópera. Yo, al principio, dije que no. Después lo pensé mejor y acepté, y a cualquiera le habría pasado lo mismo. Esa suma en oro, solo por la representación en Egipto, fue la más alta que había cobrado un compositor hasta entonces.La fiesta a la que Aida llegó tarde
Mucha gente cree que escribí Aida para inaugurar el teatro de la ópera de El Cairo, pero esa noche, el 1 de noviembre de 1869, sonó mi Rigoletto. Si la ópera se encargó pensando en aquella apertura, las fuentes no se ponen de acuerdo, así que lo dejo como una duda. Lo que sí es seguro es que mi ópera no llegó a tiempo ni a la inauguración del teatro ni a la del canal de Suez. Digamos que fue la invitada que aparece cuando ya han recogido las mesas.Tres cocineros para un mismo guiso
Una ópera no sale de una sola cabeza, y esta pasó por varias manos antes de llegar a mí. El egiptólogo Auguste Mariette preparó el tema, una historia de la antigüedad. Camille du Locle, director de la Opéra-Comique, la redactó en prosa francesa, y Antonio Ghislanzoni la convirtió en verso italiano. Quién propuso la trama en origen, nadie lo sabe del todo: el mérito suele darse a Mariette, pero hay estudiosos que hablan de Temistocle Solera.Cuando la historia de Europa se mete en tu partitura
Me puse a componer Aida en agosto de 1870. El estreno estaba previsto para enero de 1871, pero se aplazó. La guerra franco-prusiana y el asedio de París retrasaron la producción, y no hubo nada que yo pudiera hacer desde mi mesa de trabajo. A veces el mayor enemigo de una función no es el cantante resfriado, sino el mapa de Europa.Una primera noche sin el autor
Aida se estrenó por fin el 24 de diciembre de 1871 en la Ópera del Jedive, en El Cairo. Dirigió Giovanni Bottesini, un músico en el que se podía confiar. Yo no estuve allí, de modo que mi ópera tuvo su primera noche sin mí. Me tocó imaginar desde lejos los aplausos, que es una forma bastante rara de vivir un estreno.La segunda primera noche
Italia conoció Aida el 8 de febrero de 1872 en La Scala de Milán. Desde allí la ópera echó a andar con una rapidez que me sorprendió. En menos de cinco años ya se había representado en distintas capitales europeas y también en Nueva York. No está mal para una obra que empezó con un «no» como respuesta.Cuatro actos y un triángulo que no cabe en el mismo final
Aida tiene cuatro actos y siete escenas, y todo sucede en el antiguo Egipto. Escribí los papeles principales para una soprano, un tenor y una mezzosoprano, que quieren cosas que no pueden cumplirse a la vez. Les sumé un barítono que llega con un secreto y a dos bajos, el Rey y Ramfis, que tienen mucho peso en la historia. No te cuento más, porque lo mejor es que descubras tú solo adónde lleva todo esto.Un si bemol que se apaga
Celeste Aida termina con un si bemol agudo que escribí pianissimo y morendo, es decir, desvaneciéndose poco a poco. Pedirle a un tenor que llegue a lo más alto casi sin voz es como pedirle que suba a un árbol sin que cruja ni una rama. Por eso autoricé otra salida: cantar esa nota con toda la voz y repetir después «vicino al sol» una octava más grave, en voz suave. Cada tenor elige el camino con el que se sienta más seguro, y yo lo entiendo.Una banda que sube al escenario
En la Triumphal March del acto II no suena solo la orquesta del foso, sino también una banda situada sobre el escenario. Así la música no se oye únicamente delante de ti, sino que parece venir de dentro de la propia escena. Entre los números de gran fuerza está además el coro «Gloria all'Egitto», que celebra al ejército con toda su voz. Pero en medio de tanta fiesta hay personas que no están allí para celebrar nada.Lo que queda por escuchar
A Aida le di dos momentos muy personales: «Ritorna vincitor» y, en el acto 3, «O patria mia». Con el dúo final, «O terra addio», cierro la ópera con una calma que te dejará pensando. No te voy a decir quién llega hasta allí ni cómo, porque entonces te estropearía el camino. Solo te adelanto que el amor y la patria no siempre caben en la misma maleta.---
Espero que hayas disfrutado conociendo la historia que hay detrás de mi Aida. ¿Te ha gustado descubrir cómo nació esta ópera, con sus dudas, sus retrasos y un estreno al que ni siquiera asistí? Y es que todavía queda mucho por explorar en esta obra, porque cada escena guarda detalles que merecen una escucha tranquila. Si te apetece seguir adelante, haz clic en los enlaces que tienes en esta página y sigue descubriendo Aida a tu ritmo.
