Eurovisión barroca y triunfá con el Te Deum Prelude de Charpentier
Entre bastidores
Te Deum in D major, H. 146: I. Prelude

¡Ey, qué pasa, bro, que soy yo, Charpentier, y vengo a soltarte toda la movida de cómo parí mi mítico Te Deum Prelude, ¿sabes?! ¡Te vas a quedar to' loco al pillar cómo un himno guerrero que me curré en el siglo XVII acabó petándolo en la tele con Eurovisión, una historia brutal! Oye, tronco, en esta web te enseñamos a reconocer a la primera nuestras obras mis colegas compositores y yo, así que métete ya al entrenamiento , ¡no te ralles!
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¡El curro más tocho en la iglesia de París, quillo!
¡Ojo cuidao, tronco, que entre 1688 y 1698 estaba yo partiéndome el lomo de maître de musique en la iglesia jesuita de Saint-Louis en París, una movida to' seria, ¿sabes?! Ahí andaba yo organizando el cotarro musical a diario, en plan jefe absoluto del garito, cobrando mi pasta y sacando temazos como churros pa' dejar a la peña loca. Por esa misma época, chaval, también le daba clases de composición a Philippe d'Orléans, el duque de Chartres, que era na' menos que el sobrino del rey Louis XIV, ¡casi na' el enchufe, bro! O sea, imagínate el percal, tío: yo metío hasta el cuello con la realeza más pija mientras me curraba en el barrio mi obra maestra, el Te Deum in D major, H. 146: I. Prelude, ¡de locos!¡Cuatro intentos y solo uno con cacharros de guerra, bro!
A ver, colega, que de este himno me sobrevivieron cuatro versiones distintas —el H. 145, el H. 146, el H. 147 y el H. 148—, porque cuando me da por un rollo me rayo mazo y no paro, literal. La etiqueta esa de H. 146 me la encasquetó en 1982 un musicólogo americano llamao Hugh Wiley Hitchcock, un máquina que se puso a numerar to' mis papeles pa' que nadie se hiciera la picha un lío. Pero escúchame bien, illo, que de los cuatro que siguen vivos, este H. 146 es el único donde metí trompetas y timbales a cascoporro pa' armar un escándalo fino. Los otros tres están dabuten, qué va a decir el autor, pero al lado de este pepinazo suenan más tranquis, porque aquí tiré la casa por la ventana sin cortarme ni un pelo, ¡venga ya!¡Guerras to' chungas y victorias que nadie tiene claras, chaval!
Pues nada, tía, resulta que este grand motet lo escribí pa' dar las gracias a lo bestia por algún triunfo militar o diplomático de Francia durante la Guerra de los Nueve Años, una época súper chunga. Mis manuscritos originales, que son los Meslanges autographes guarda'os en el Volumen 10, Cuaderno 62 de la Bibliothèque nationale de France en París, los fechan los cocos entre 1691 y 1692, ¿lo pillas? Como no quedó apuntao el día exacto del estreno, hay mazo de debate: la mayoría de expertos lo enlaza con el fiestón por la victoria en la Batalla de Steenkerque en agosto de 1692, ¡un salseo brutal! Otros colegas dicen que igual fue pa' celebrar el Tratado de Turín en 1696, y aunque tampoco se sabe fijo quién dirigió aquello, siendo yo el responsable del chiringuito en Saint-Louis fijo que llevé la batuta yo mismo, ¡faltaría más!¡El manual del flow guerrero en re mayor, tronco!
¡Hostia, primo, que yo no elegía las notas al tuntún en plan random, qué va, que hasta me escribí un tratado llamao Règles de composition pa' explicar cómo funciona la magia! En ese librito mío dejé clavao por escrito que la tonalidad de re mayor es alegre y to' guerrera, ideal pa' venirte arriba cuando hay jarana de la buena. Por eso mismo planté mi Te Deum Prelude en ese tono exacto, colega, pa' que na' más arrancar te entre un subidón de adrenalina que te deje las piernas temblando como flanes. Si llego a usar otra clave más tristona me sale un churro de funeral, chaval, y yo lo que quería era prenderle fuego al altar con un hype que flipas, ¡te lo juro!¡Un sándwich musical donde nadie abre el pico, tío!
Mira qué puntazo, máquina: aunque el Te Deum, H. 146 entero dura unos veinticinco minutos y lleva diez secciones con peña cantando en latín, este primer movimiento es puramente instrumental, ¡ni mu se escucha! Tenía allí espera'os a ocho solistas vocales y un coro mixto listos pa' dar el cante luego, pero en el Te Deum Prelude les chapé la boca pa' que lucieran solo los cacharros, ¿sabes? Lo monté con estructura y ritmo de Marche en rondeau en compás binario, que básicamente es ir alternando un estribillo principal to' potente con otros trozos distintos en medio, como un bocata de jamón del bueno. Así la banda entera —con sus flautas, oboes, trompeta, timbales, cuerdas y el bajo continuo dándole al callo— se marca un pasacalles solemne que te deja to' loco antes de que entre el primer cura a cantar, ¡brutal!¡El bulo de mi rival y la envidia cochina, illo!
¡Anda ya, chaval, que durante mazo de tiempo hubo peña despistada diciendo por ahí que este temazo lo había compuesto Jean-Baptiste Lully, qué cringe más grande, por favor! A ver, ese pavo era mi contemporáneo y mi rival directo en el negocio, y es verdad que el tío se curró su propio Te Deum en 1677 con el código LWV 55, ahí no te digo na'. Pero ni de coña escribió él mi famosa intro en re mayor, tronco, que esa salió enterita de mi sesera aunque a algún despistao le patine la neurona al escucharlo. Que te confundan con la competencia da un coraje que flipas, bro, así que grábatelo a fuego en el coco: el del pelotazo de las trompetas soy yo, ¡faltaría plus!¡Doscientos años cria'ndo polvo en un cajón, colega!
Pues agárrate, quillo, que después de palmarla yo en 1704, mi partitura se quedó olvida'a en el limbo durante siglos, sin que ni el Tato le hiciera puto caso, ¡una injusticia de locos! Estuvo aquello más parao que un gato de escayola hasta que en 1953 llegó un musicólogo francés llamao Carl de Nys, rebuscó entre los papelotes antiguos y redescubrió el manuscrito del H. 146, ¡qué crack el tío! Ese mismo año de 1953, sin perder ni un segundo, el director Louis Martini lo grabó por primera vez en la era moderna pa'l sello francés Erato, dándole caña con la Orchestre de Chambre des Concerts Pasdeloup y la Chorale des Jeunesses Musicales de France. Un poquito después, en 1957, el colega Walter Kolneder se curró la primera edición impresa moderna y la sacó con Universal Edition en Viena, ¡y ahí ya salí del agujero pa' siempre, chaval!¡De la iglesia al salón de tu casa por la tele, bro!
¡Flipa en colores, tronco, porque en 1954 los jefazos de la Unión Europea de Radiodifusión pillaron los ocho primeros compases de mi Te Deum Prelude pa' hacerlos su sintonía oficial! Le encargaron un arreglo to' guapo a un tal Guy Lambert y lo enchufaron en la red de televisión de Eurovisión, petándolo por todo el continente, ¿te enteras? La primera vez que sonó en directo por la tele fue el 6 de junio de 1954 desde la Fête des Narcisses en Montreux, y te juro que la audiencia se quedó patidifusa con el trompetazo. Hay peña que se cree que lo escribí en el siglo veinte como un jingle pa' la caja tonta, ¡qué va, tía, si llevaba más de doscientos cincuenta años hecho cuando me ficharon en la tele!¡El mote eurovisivo y los conciertos de Año Nuevo, máquina!
De tanto ponerlo antes de las retransmisiones internacionales to' gordas, como el Festival de la Canción de Eurovisión o el Concierto de Año Nuevo de Viena, la calle le puso mote rápido, ¿sabes? Ahora to' quisqui conoce mi arranque como el Himno de Eurovisión o el Tema de Eurovisión, en plan estrella del pop mundial, ¡mola mazo el bautizo, illo! Tú estás ahí medio sopa en Año Nuevo o esperando las votaciones de los países y, ¡pum!, salta mi fanfarria pa' despertarte de golpe con un rollazo que no veas. Quién me iba a decir a mí en el siglo diecisiete que acabaría siendo el rey del mando a distancia, colega, ¡es que lo pienso y me parto la caja yo solo!¡El cierre de oro pa' un temazo inmortal, chaval!
En resumen, tío, lo que empezó en una iglesia parisina entre rezos en latín y broncas militares acabó convirtiéndose en el himno más reconocible del planeta, ¡una locura total! Desde el sobrino del rey Louis XIV hasta el último vecino de tu bloque, to' el mundo ha acabao dando palmas con mi Marche en rondeau sin saber ni cómo me llamo, literal. Pero ahora que te he soltao toda la chapa histórica como un buen colega, ya no tienes excusa pa' quedar como un panoli cuando suene en la tele, ¿eh, pillín? La próxima vez que escuches esos ocho compases de gloria bendita, sube el volumen a tope y grita que ese flow se lo curró tu compadre en París, ¡venga, nos vemos en los bares, fiera!---
¡Bueno, illo, dime la verdad sin cortarte ni un pelo: ¿a que te ha molao mazo pillar toda la movida que hay detrás de mi Te Deum Prelude y te has quedao to' flipao con mi historia, ¿sabes?! Pues no te pires todavía, tronco, que este temazo esconde un montón de secretos extra y de rollos dabuten por descubrir, en plan caja de sorpresas que lo peta a otro nivel, ¡de locos! ¡Venga, máquina, no te rayes más y dale caña a los enlaces que tienes por aquí mismo pa' seguir bicheando a tope mi Te Deum Prelude, que el hype no pare ni de coña, chaval!
