Eurovisión barroca y triunfá con el Te Deum Prelude de Charpentier
La guía de escucha
Te Deum in D major, H. 146: I. Prelude

¡Illo, frena el carro, chaval, que soy Charpentier y te traigo la guía de escucha de mi Te Deum Prelude, una joya to' flama, ¿sabes?! ¡Aquí vas a pillar cómo la trompeta y los timbales se pican en re mayor con el resto de la banda mientras el coro sigue callao, un rollo brutal, tronco! Y a ver, bro, como en esta web te enseñamos a reconocer nuestras piezas al vuelo entre otros compositores y yo, pásate por el entrenamiento , ¡que mola mazo!
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¡La banda al completo dándolo to' en el garito, tronco!
¡Weee, aguanta el tirón, chaval, que pa' escuchar mi Te Deum Prelude tienes que abrir bien las orejas y pillar cómo se reparten el pastel mis músicos, una locura! De mis cuatro Te Deum que sobrevivieron a la quema, este H. 146 es el único donde metí trompeta y timbales a saco, en plan jefazos del cotarro, ¿sabes? Mientras esos dos arman un jaleo to' guapo, las flautas, los oboes, las cuerdas y el bajo continuo se quedan al acecho pa' meter su flow cuando les toca, ¡brutal! O sea, tú fíjate en ese pique de bandas en la iglesia de Saint-Louis en París, porque los ocho solistas y el coro aún están callaos esperando su turno, ¡de locos, bro!¿Por qué le casqué este nombre tan fardón, quillo?
A ver, tío, le puse Te Deum Prelude porque es el arranque puramente instrumental de mi gran motete en re mayor pa' dar las gracias por todo lo alto, ¡casi na'! Resulta que en mis años currando en París entre 1688 y 1698 teníamos la Guerra de los Nueve Años encima y había que celebrar los triunfos militares con mazo de hype, colega. La peña estudiosa dice que lo estrené hacia agosto de 1692 tras la batalla de Steenkerque, aunque otros se rayan con el Tratado de Turín de 1696, ¡vaya movida! Y el numerito H. 146 me lo encasquetó en 1982 el musicólogo americano Hugh Wiley Hitchcock pa' poner orden en mi catálogo, ¡un crack el nota, te lo juro!¡El esqueleto del temazo: un rondó que te vuela la peluca!
¡Joder, máquina, elegir la estructura pa' mi Te Deum Prelude fue una aventura to' chunga, pero al final me saqué de la manga una marche en rondeau que lo peta! En vez de rayarme con una sonata rara, armé un rondó de compás binario donde un estribillo principal se va turnando con varios episodios diferentes, ¿lo pillas, chaval? Aquí solo te suelto el spoiler por encima, pero prepárate, tronco, porque en los siguientes párrafos vamos a destripar cada sección una por una a tope de power. ¡Va a ser una exploración flipante, o sea, agárrate los machos que despegamos ya mismo con este viaje musical tan guapo, venga!Sección 1: ¡Bomba de relojería con sabor a tele y pipas!
¡Hostia, bro, la primera sección entra como un elefante en una cacharrería con ese estribillo en re mayor, una tonalidad que en mi tratado Règles de composition llamé alegre y to' guerrera! La trompeta y los timbales sueltan una fanfarria con un ritmo de marcha tan pegadizo que te deja patidifuso desde el minuto cero, ¡ni de coña te quedas dormío, tío! De hecho, en 1954 la Unión Europea de Radiodifusión me pilló estos ocho primeros compases arreglaos por Guy Lambert pa' abrir las emisiones de Eurovisión desde Montreux, ¡qué fuerte, quillo! Por eso to' el mundo conoce hoy mi apertura como el himno de Eurovisión, un subidón de adrenalina pura que te pone a dar botes a la primera, ¿sabes?Sección 2: ¡Frena el carro, que entran los vientos suaves!
¡Anda ya, colega, después de tanto trompetazo guerrero tocaba cambiar el chip en el primer episodio pa' que a la peña no le diera un parraque en mitad de la iglesia! Aquí mando a la trompeta y a los tambores a tomarse un respiro al bar y dejo que las flautas, los oboes y las cuerdas lleven la voz cantante, en plan tranqui. El ambiente gira hacia un rollo mucho más fino y elegante, bajando los decibelios mazo pero sin perder ni mijita del compás de marcha que lleva el tema, ¡dabuten! Es como pasar de una carga de caballería a un paseo pijo por el palacio del rey Louis XIV, una transición súper fluida que te deja flipao, tronco.Sección 3: ¡Vuelta al ruedo y cierre por todo lo alto, chaval!
¡Qué va, tío, no te acostumbres a la calma chicha, porque en esta sección final mi estructura de rondó hace su magia y vuelve a soltar el estribillo cañero! Otra vez asoman las cuerdas y los vientos dándose el relevo en otro episodio juguetón antes de que la artillería pesada regrese pa' partir la pana, ¡menudo festival! Cuando la trompeta y los timbales retoman el mando en ese re mayor tan radiante, el hype sube hasta el techo de nuevo pa' cerrar el preludio en plan apoteósico, bro. Así dejo a to' el personal con los pelos de punta y el cuerpo listo pa' cuando entren a cantar los solistas y el coro en el resto del motete, ¡la leche!¡Dale al play y gózatelo a tope, miarma!
Pues nada, fiera, ahora te toca a ti vivir en tus propias carnes mi Te Deum Prelude, así que no te cortes ni un pelo, ¿vale? ¡Casca el botón del play sin miedo y déjate envolver hasta las trancas por este sonido barroco que lleva siglos petándolo mazo, quillo! Mientras lo escuchas a to' volumen, acuérdate de todas estas movidas de rondós, batallas y trompetas que hemos charlao tú y yo aquí mismo, tronco. ¡Ojalá este viajecito por mi Te Deum Prelude te parezca tan brutal y de locos como me lo pareció a mí cuando me lo curré en París, venga, a disfrutarlo!---
¡Buah, illo, dime la verdad, ¿te ha mola'o mazo o qué pillar todos los trucos de esta guía pa' escuchar mi Te Deum Prelude sin perderte ni un detalle, chaval?! Pues no te pires todavía, tronco, porque aún queda tela de movida guapa y secretos de locos por destripar sobre mi Te Deum Prelude, ¿sabes? Así que ya estás tardando, bro: dale caña a los enlaces de por aquí abajo pa' seguir bicheando a tope este temazo mío, ¡venga, máquina, que es dabuten!
