Pompa real y Eurovisión en el Te Deum Prelude de Charpentier
La guía de escucha

Te Deum in D major, H. 146: I. Prelude

Charpentier presenta una guía de escucha de Te Deum Prelude
Hola, soy Charpentier y te doy la bienvenida a la guía de escucha de mi Te Deum Prelude. Aquí vas a escuchar cómo la trompeta y los timbales se turnan con el resto de los instrumentos para darle vida a este festivo rondó en re mayor. Además, en esta web te enseñamos junto a mis compañeros compositores a reconocer nuestras obras al instante, así que pasa a  descubrir el entrenamiento .
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Trompetas al frente y los demás a seguir el paso

Cuando te sientes a escuchar mi Te Deum Prelude, en lo primero que te vas a fijar es en la trompeta y los timbales, que llevan la voz cantante con una energía tremenda. De las cuatro versiones del Te Deum que se conservan de mi mano, esta es la única en la que metí esos dos instrumentos para darle un aire de fiesta mayor. Pero no te quedes solo con el brillo del metal, porque por debajo las cuerdas, las flautas, los oboes y el bajo continuo hacen un trabajo de equipo estupendo para sostener toda la melodía. Juntos funcionan como un reloj bien engrasado donde unos ponen los fuegos artificiales y los otros mantienen la conversación animada.

Un nombre sencillo para abrir boca

Le puse el título de Te Deum Prelude por una razón muy práctica: esta pieza es la puerta de entrada puramente instrumental a mi gran motete en latín. Aunque la obra completa cuenta con ocho solistas vocales y un coro mixto, en este primer movimiento les pedí a los cantantes que guardaran silencio y dejaran trabajar a la orquesta. Quería preparar el ambiente en la iglesia antes de que empezaran los versos de acción de gracias, igual que cuando abres las ventanas de par en par para que entre el sol de la mañana. Así todo el mundo sabía desde el primer compás que aquel día celebrábamos algo importante y no tocaba quedarse medio dormido en el banco.

El arte de ir y volver sin perderse

Para organizar el Te Deum Prelude elegí una Marche en rondeau de compás binario, que viene a ser una marcha con forma de rondó donde el tema principal siempre acaba volviendo a casa. La idea consiste en alternar un estribillo solemne, que llamamos couplet, con un par de episodios distintos para que el oído descanse de tanta fanfarria. Es como estar en una reunión con amigos donde cuentas una buena anécdota, dejas que otros hablen de sus cosas y luego retomas tu historia principal para cerrar por todo lo alto. En los próximos párrafos vamos a recorrer juntos estas partes una por una para que veas cómo cambia el paisaje musical a medida que avanzamos.

Sección 1: Una entrada digna de un rey

Arrancamos con el estribillo principal en la tonalidad de re mayor, una clave que en mi tratado Regles de composition describí como alegre y muy guerrera. A un paso de marcha firme pero sin prisas, la trompeta y los timbales lanzan esos ocho primeros compases tan rotundos que hoy todo el mundo asocia con las grandes citas de la televisión. Aquí el ambiente es de pura celebración solemne, pensado para llenar de orgullo cada rincón del templo desde el primer segundo. Cuando termina esta primera presentación tan brillante, cierro el bloque con rotundidad para dejar paso a una textura mucho más suave.

Sección 2: Conversación en voz baja y vuelta a la carga

En este primer episodio intermedio el ánimo se vuelve más íntimo, porque las cuerdas, las flautas y los oboes toman el relevo mientras el metal se toma un respiro. El ritmo de marcha sigue ahí marcando el pulso por debajo, pero el carácter pasa de ser un desfile militar a parecerse más a una charla elegante de salón. Sin embargo, la calma dura poco y enseguida hago sonar otra vez el estribillo en re mayor con toda la artillería de la trompeta y los timbales. Ese contraste hace que el regreso del tema principal suene todavía más luminoso que la primera vez que lo escuchaste.

Sección 3: Un desvío con carácter y el gran cierre

Para el segundo episodio busco un giro en el color musical, dejando que el conjunto instrumental explore un tono algo más serio y concentrado antes de la despedida. Aquí los instrumentos de viento de madera y las cuerdas tejen melodías que se entrelazan con mucha gracia sobre el apoyo constante del bajo continuo. Tras esta pequeña excursión, llamo por última vez al estribillo principal para que la fanfarria inicial corone la pieza sin dejar lugar a dudas de quién manda aquí. Con ese último golpe de timbal dejo el escenario listo para que por fin entren las voces del coro a cantar el himno.

Dale al botón y que suene la fanfarria

Ahora te toca a ti escuchar el Te Deum Prelude de principio a fin y dejarte llevar por la música. Dale al botón de reproducir y fíjate en cómo van cambiando los protagonistas entre el estribillo y los episodios que te he ido contando. Seguro que a partir de hoy, cuando escuches este arranque, verás mucho más que el principio de un programa de televisión. ¡Espero que disfrutes del recorrido por mi obra tanto como disfruté yo escribiéndola en mi mesa de París!
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¿Te ha gustado descubrir cómo escuchar mi Te Deum Prelude? Más allá de esta guía de audición, todavía quedan muchas cosas interesantes que contar sobre el Te Deum Prelude. Si te apetece seguir curioseando, echa un vistazo a los enlaces que tienes aquí mismo para conocer el resto de los secretos de mi Te Deum Prelude.