Peliculón y moqueo mazo con el Piano Concerto No 21 de Mozart
Entre bastidores

Piano Concerto No. 21 in C major, K. 467

Mozart cuenta lo que hay entre bastidores de Piano Concerto No 21
¡Mazo de historia, colega, que soy Mozart y esto es el trasfondo de mi Piano Concerto No 21! Vas a flipar con cómo lo estrené en el Burgtheater, con el copista aún dándole a la pluma y yo sin tiempo ni pa' catar el rondó, según mi padre Leopold, ¡de locos! Y ojo, peña, que aquí mis colegas compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, así que métete en  el entrenamiento y flipa , ¡venga!
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Un do mayor con carné

¡Ojo al dato, peña, que mi Piano Concerto No 21 va en do mayor y su número de carné es K. 467, tronco! Lo terminé el 9 de marzo de 1785 en Viena, ¡y ese mismo día lo apunté en mi catálogo, tío, to' ordenaíto como un crack! Cero papeleo perdío, o sea, fecha anotá en el momento y a otra cosa, mariposa. ¡Mi libreta, mis reglas, colega, y encima sin rayarme!

Dos hermanos pegaítos

¡Flipa con esto, colega! Cuatro semanas antes había rematao el concierto en re menor, el K. 466, así que los dos salieron casi pegaítos, ¡de locos! Dos pelotazos en un mes, anda ya, qué movida más bestia. Y yo tan pancho, currando como si fuera lunes, ¿sabes?

El rey del mambo vienés

En esa época yo estaba en lo más alto de la fama en Viena, ¡el rey del mambo, illo! Los conciertos de piano me los marcaba sobre to' pa' tirar de mi carrera como intérprete, o sea, pa' lucirme yo mismo, mazo de listo. Seis en 1784 y tres en 1785, ¡menuda producción, chaval, flipas! Vamos, que el K. 467 era uno más de mi ristra, pero qué ristra, tronco.

Papá en el sofá

¡Pa' que veas, quillo, mi padre Leopold andaba de visita por Viena a principios de 1785 cuando escribí el concierto! Imagínate al viejo mirándote por encima del hombro mientras rematas la movida, tío, ¡presión de las gordas! Y luego dicen que la música clásica es un rollo, anda ya. Pues nada, a ver, que mi padre llegó justo pa' lo bueno, colega.

Estreno sin respirar

¡Al lío, chavales, que el estreno fue el 10 de marzo de 1785 en el Burgtheater de Viena, o sea, al día siguiente de apuntarlo, brutal! El solista era yo, tío, sentao al piano, ¡mazo de morro, illo! Cómo se lo tomó la peña esa noche no lo sé ni yo, pues nada, misterio total. Así que imagínatelo como te dé la gana, colega, que ahí nadie me pilla.

Tinta fresca y nervios de acero

¡Joder, qué sofoco, colega! Mi padre contó que el copista seguía currando a tope cuando llegó la familia, ¡tinta to' fresca, illo! Y yo ni tiempo tuve de tocarme el rondó de arriba abajo, tío, ¡a pelo, en plan funambulista! ¿Tú te imaginas un examen sin haber mirao el último tema? Pues eso, mazo de flow, tronco.

Difícil que flipas

Mi padre dijo que el concierto era asombrosamente difícil, ¡tal cual, colega, sin anestesia! Y eso que dura unos 28 o 29 minutos, menos que lo que tardas tú en elegir peli en el sofá, ¡anda ya! Veintitantos minutos de manos volando, tío, un rollo que te deja la muñeca chunga. Pero oye, qué máquina el que se atreve, ¡de locos!

Un bocata de tres pisos

A ver, tronco, los movimientos son los trozos en que se parte un concierto, tipo capítulos, ¡o mejor, tipo bocata, colega! Este tiene tres: el primero, Allegro maestoso, es la rebanada de pan rápida y con mazo de planta, illo. En medio va el Andante, el relleno lento y jugoso, y pa' cerrar el Allegro vivace assai, otra rebanada ligera y rápida, ¡a toda leche! O sea, rápido, lento, rápido, y con el rondó del final mandándose recaos con la orquesta, ¡sales flipao, peña!

El solo que se me esfumó

¡Chungo, chungo, colega! La cadenza del primer movimiento, ese trozo donde el solista va a su bola, la escribí yo pero se perdió, ¡puf, pa' siempre, tío! Así que cada pianista se saca la suya de la manga y se monta su numerito, ¡qué cuajo, chaval! Y en el final igual, que el solista suelta otra cadenza antes de plantar otra vez el tema principal, ¡dabuten!

De Viena a la radio de Neil Diamond

¡Dale que dale con el Andante, peña! La peli contaba una historia real, la de una bailarina de cuerda danesa y su amante, un oficial sueco casao, que murieron juntos en 1889, ¡qué drama, tío! Ese mote de Elvira Madigan no es mío, eh, me lo colaron mogollón de años después, ¡menuda movida! Y en 1972 Neil Diamond sacó «Song Sung Blue» montá sobre el tema del Andante, ¡pelotazo de locos, colega, a mí que me registren!
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Pues nada, peña, hasta aquí la movida de mi Piano Concerto No 21, ¡qué viaje más bestia, tronco! ¿Te ha molao la historia de este concierto o te ha dejao flipao, colega? Y ojo, que todavía queda mazo de tela por cortar, tío. Ahí tienes el final en plan ópera bufa, con el piano y la orquesta picándose a base de pregunta y respuesta, ¡un cachondeo de los buenos, illo! Y los saltos del piano en el Andante, de los graves a los agudos, ¡de locos, chaval! Y la cadenza del primer movimiento, que la mía se perdió pa' siempre, ¡menuda chungada, quillo! Venga, dale a los enlaces que ves por aquí, crack, y sigue cotilleando el concierto a tope, ¡sin rayarte, que esto es pa' disfrutarlo! Que la música, tronco, es como un buen jolgorio: cuanto más te metes, más te quedas pillao.