Despedidón y llorera bestia con la Symphony No 6 de Tchaikovsky
Entre bastidores

Symphony No. 6 in B minor, Op. 74 ("Pathétique")

Tchaikovsky cuenta lo que hay entre bastidores de Symphony No 6
¡Atención, peña, que soy Tchaikovsky y te cuento el trasfondo de mi Symphony No 6, tronco! En febrero de 1893 le escribí a mi sobrino Vladimir Davydov que la movida llevaba un programa secreto, un enigma pa' to' el mundo, y nunca lo solté, ¡mazo de misterio, tío! ¡Venga, crack,  pégale al entrenamiento  y aprende a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, que mis colegas compositores y yo te lo curramos aquí, sin rayarte, tronco!
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Una sinfonía, o sea, un tochazo de música

¡Quillo, siéntate, que hoy va de mi Symphony No 6, la Pathétique, en si menor y con número de opus 74, tronco! Una sinfonía, pa' que te enteres, es un temazo de orquesta gigante, tipo peli pero sin pantalla ni palomitas, ¿sabes? Esta dura de 45 a 50 minutos, o sea, un capítulo larguísimo de tu serie, sin pausa pa' ir a la nevera, ¡qué fuerte! Y ojo, que es la sexta, así que yo ya iba curtío en esta movida, colega, no era mi primera vez.

Pa' la basura con ella, ¡zasca!

¡Zasca, tío, que antes de esta pillé otra sinfonía y la mandé a freír espárragos! La empecé en otoño de 1892 y la tenía a medio orquestar, o sea, curro de locos ya hecho, ¡flipas! Pues nada, la destruí, fuera, a la porra, que yo soy de los de «esto no mola, empezamos de cero», ¿vale? Y después vino la Pathétique, ¿te das cuenta, peña?, mejor un buen reinicio que un churro, ¡brutal!

Un misterio con lacito

¡Ni de coña te suelto el argumento, colega, que en febrero de 1893 le escribí a mi sobrino Vladimir Davydov que esto tenía un programa que se quedaría como un enigma pa' to' el mundo! ¿Un programa?, pues una historia secreta detrás de la música, tipo escape room, pero sin pistas, un rollo chungo, sabes? Y nunca lo conté, jamás de los jamases, así que llevas siglos rayándote tú y to' los listos del planeta, anda ya. En esa carta también le dije que el final sería un adagio larguísimo y arrastrao, o sea, lentorro total, y no un allegro a voces, ¡qué cuajo, tronco!

Boceto en invierno, traje en verano

¡Boceto exprés, tronco!, entre febrero y marzo de 1893 lo dejé trazao y ya andaba diciendo que tenía la sinfonía nueva en esquema, ¡dabuten! Luego, en julio y agosto, la vestí con la orquesta entera, que es como ponerle ropa a un monigote dibujao, ¿me sigues, illo? Eso lo hice en Klin, sí, tío, Klin, un nombre que parece un estornudo de gato, ¡de locos! Del boceto de febrero a la orquestación de agosto, casi medio año de currelo, y tú te rayas por hacer la compra, ¡venga ya!

Cuatro capítulos, cuatro rollos distintos

¡A ver, colega, un movimiento es como un capítulo de una serie: la sinfonía es la temporada entera y cada trozo tiene su ritmo y su movida, ¿vale? El primero arranca con un Adagio y luego se espabila con un Allegro non troppo, todo en si menor, mazo de intensidad, ¡flipante! El segundo, Allegro con grazia, es un vals torcío que no hay quien baile, y el tercero, Allegro molto vivace, una marcha en sol mayor que parece un desfile con subidón de azúcar, ¡anda que no! Y el cuarto, Adagio lamentoso, otra vez en si menor, es el capítulo final, lento y de bajón, que en mi esquema lo llamaba muerte, resultado de un hundimiento, ¡sin spoilers, eh, bro!

Pathétique no es «patético», ¡flipa!

¡Ojo, tronco, que Pathétique no quiere decir patético como cuando tu equipo la lía en el último minuto! En ruso, la palabra viene a ser algo así como llena de pasión y de emoción, o sea, sentimiento a tope, ¡de locos, peña! Mi título de curro era Sinfonía de programa, un nombre más soso que un arroz hervío, ¿a que sí, colega? El apellido Pathétique lo propuso mi hermano Modest y yo dije «vale, mola», ¡y pa' la historia, tío, crack total!

Un regalazo pa' mi sobrino

¡Pa' mi sobrino Vladimir Davydov, ojo, que se la dediqué enterita, menudo regalazo, chaval, y sin papel de envolver! Pa' tocarla hace falta una orquesta de las gordas, con tuba, bombo y hasta un tam-tam, ese gong enorme que cuando suena te pone el vello como escarpias. También van tres flautas y tres trombones, tío, to' el barrio de la madera y el metal apuntao a la fiesta, ¡mazo de peña! Y por si fuera poco, cuerda a tutiplén, que sin violines esto es una discoteca sin altavoces, ¡anda ya, hombre!

Estreno con cara de póker

¡Estreno de infarto, colega!, fue en octubre de 1893, en San Petersburgo, y dirigí yo, el currante sudando en el podio, ¡qué nervios, joder! Era el primer concierto sinfónico de la Sociedad Musical Rusa, ná menos, vamos, el sarao oficial de allí, ¿te lo imaginas? El público se quedó con cara de «¿esto qué ha sido?», desconcertao total, y los críticos, fríos como un helao de menta, ¡qué mal rollo! Pero yo salí orgulloso como un pavo real, ¿sabes?, porque la obra me molaba un rato largo, ¡y que les den!

Nueve días después, y el cacao

¡Joder, tío, nueve días después del estreno, el 6 de noviembre de 1893, la palmé, y eso lo ha liao todo pa' siempre! De qué fue, ni idea: unos hablan de cólera, otros se montan la peli del suicidio y las fuentes no aclaran ná, ¡un cacao de campeonato! Que la sinfonía sea una nota de despedida, ni de lejos está probao, que el musicólogo David Brown lo llama una chorrada soberana, ¡como lo oyes, bro! Y la segunda vez que sonó, según unos fue el 18 de noviembre, doce días tras mi adiós, con Nápravník al mando, y según otros en diciembre, en Moscú, con Safonov, ¡cada uno cuenta su rollo, flipas!

Papel impreso y a casa, ¡venga!

¡A ver, fíjate, el que la editó fue Jurgenson, el tío de la imprenta, primero pa' piano a cuatro manos en noviembre de 1893! Y la partitura con las partes de la orquesta salió en febrero de 1894, a toda pastilla, colega, ¡brutal! O sea, que la peña ya podía petarla en el salón de casa, dos pianistas pegaos en un taburete, ¡qué cuadro, tronco! Pues nada, ahí la tienes, ¿a que ya no te suena a chino la Pathétique, chaval, o te la vuelvo a poner?
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Pues nada, colega, se acabó la movida y yo aquí, con el moño flipao, mirando pa' atrás, ¿sabes? ¿Te ha molao el rollo de la historia de mi Symphony No 6, tronco, o te has quedao con cara de haba? Yo la estrené en San Petersburgo en octubre de 1893 y la peña se quedó rayá, con su desconcierto y tal, pero yo iba orgulloso como un pavo, ¡mazo! Nueve días después me fui de este mundo, tío, y el programa secreto de la sinfonía se quedó sin contar, un enigma de los chungos, ¡anda ya! Y mira que ha pasao tiempo, pero nadie sabe qué rollo escondía, y eso a mí me hace una gracia de locos, quillo. Hay mazo más cosas de esta sinfonía pa' destripar, peña, que lo de aquí es solo la puntita del iceberg, ¡flipa! Así que dale a los enlaces que tienes por aquí, colega, y sigue currándote la Pathétique, ¡venga, no te me rajes ahora!