Duque golfo y veleta con La donna è mobile de Verdi
Entre bastidores
La donna è mobile

¡Venga ya, tío, atiende! Que soy Verdi, tronco, y te traigo to' el salseo de cómo me curré La donna è mobile, ¡de locos! O sea, vas a flipar en colores cuando pilles cómo escondí la partitura en Venecia hasta el último minuto pa' que ningún chaval filtrase este temazo antes del estreno, ¿sabes? Y ojo, bro, que si te mola reconocer al vuelo nuestras obras cuando suenan, aquí con los otros compositores te lo ponemos dabuten: ¡ empieza ya el entrenamiento , crack!
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¡Un encargo con mazo de salseo!
¡Bua, chaval, agárrate los machos que allá por 1850 la peña del Teatro La Fenice de Venecia me soltó la pasta pa' que me currara una ópera nueva y yo dije: de una, tronco, vamos a liarla pardísima! Me pillé una obra francesa de Victor Hugo de 1832 llamada Le roi s'amuse que era un movidón to' polémico de la época, o sea, puro fuego, ¿sabes? Con mi colega Francesco Maria Piave dándole caña al libreto en italiano nos sacamos de la manga Rigoletto, ¡una historia tan chunga y brutal que te deja el cerebro frito, bro! Y justo pa' arrancar el tercer acto le planté al Duque de Mantua mi canzone La donna è mobile, ¡un temazo tan guapo que te vuela la peluca na' más oírlo, qué locura!¡El chisme del cristal y el rey!
A ver, te cuento un cotilleo histórico to' random: el título sale del primer verso en italiano, que viene a decir que la mujer es voluble, ¡toma ya, qué jeta! Resulta que Piave lo adaptó de unos versos de esa obra de Victor Hugo, en plan inspirándose a tope pa' que quedara niquelao, ¿me sigues, máquina? Y ojo al dato que no sé si es verdad o trola, pero dice la leyenda por ahí que el rey Francisco I de Francia grabó esa frase original en la ventana del Château de Chambord, ¡sujétame el cubata, illooo! Sea un cuento chino o no, a mí el verso me entró dabuten pa' montar un ritmo que se te pega como un chicle en la suela, ¡literal que no te lo sacas del coco ni con aguarrás, tío!¡Viviendo al límite en mi keli!
To' este pastel me lo estuve guisando entre 1850 y principios de 1851 mientras vivía en Busseto, metío en el Palazzo Orlandi dándole al coco sin parar, ¡un currazo de locos, colega! Allí estaba yo tan agustito con mi piba, Giuseppina Strepponi, que era una soprano retirada con un arte que lo flipas, o sea, mi media naranja total, ¿sabes? Pero ¡buah, chaval!, los vecinos rancios de aquel pueblo estaban to' rayados y nos hacían el vacío más absoluto porque vivíamos juntos sin estar casaos, ¡qué panda de antiguos dando la chapa, qué cringe! Total, que nos tenían tan cansaos con el mal rollo que en mayo de 1851 nos piramos de allí a mi finca del campo en Sant'Agata, la Villa Verdi, ¡y a vivir como reyes sin aguantar a ni un notas más, venga ya!¡Qué va, de romántico na' de na'!
Mucho cuidao con esto, fiera, que hoy en día la basca escucha esta melodía tan alegre y se piensa que es una canción de amor súper cuqui pa' ligar, ¡pero ni de coña, hermano! En verdad la letra es una burla to' cínica poniéndolas de infieles pa' arriba, ¡o sea, una cara dura que te caes de espaldas, tronco! Encima el que la canta es el Duque de Mantua, un prendasanta y un pieza que va detrás de to' las faldas justo antes de camelar a otra chavala más, ¡menudo elemento está hecho el tío! Yo le puse esa música tan fresquita en si mayor precisamente pa' que se notara lo pasota y caradura que es el pavo este, ¡jugada maestra nivel dios, te lo juro!¡Operación secreto de Estado, bro!
¡Escucha, quillo, que antes del estreno me dio la paranoia máxima porque sabía que tenía entre manos una bomba nuclear de melodía y no quería spoilers ni a tiros! Así que me guardé la partitura bajo llave hasta el último suspiro antes de salir a escena, en plan top secret total pa' que ningún cotilla se fuera de la lengua, ¿vale? Al tenor que hacía del Duque, un crack llamao Raffaele Mirate, lo pillé por banda y le hice jurarme que no iba a cantar ni silbar ni una nota fuera de los ensayos, ¡bajo amenaza de quedarnos sin el hype del siglo, chaval! El nota cumplió como un campeón, se cosió el pico a cal y canto y llegamos al gran día con la sorpresa intacta pa' dejar a to' el personal con el culo torcío, ¡brutal!¡Venecia patas arriba en cero coma!
Llegó por fin el 11 de marzo de 1851 en el Teatro La Fenice de Venecia, con Gaetano Mares llevando la batuta y Mirate soltando el vozarrón, ¡y aquello fue el acabose, tío! Te juro que cuando sonó la copla se cayó el teatro abajo del subidón, o sea, un triunfazo tan tocho que todavía me tiemblan las piernas de pensarlo, ¡la leche! ¡No te pierdas el percal, colega: al día siguiente tenías a to' Dios cantando y silbando mi tema por las calles y los canales de Venecia como si no hubiera un mañana! Vamos, que mi jugada del secreto salió redonda, lo petamos a nivel estratosférico y la peña iba en góndola dando el cante con mi musiquita a to' pulmón, ¡pa' habernos matao!¡Oye, que ese grito final no es mío!
Ahora te voy a soltar una verdad como un templo que deja a to' el mundo loco: ¿sabes ese agudo eterno que pegan los tenores al final pa' fardar de garganta?, ¡pues yo no escribí esa movida, chaval! Todo el mundo se cree que ese si agudo, el B4 que mantienen ahí media hora, es cosa mía, ¡pero qué va, anda ya, eso se lo inventaron ellos luego por toda la cara! En mi partitura original la nota más alta que puse es un la sostenido, un A-sharp 4 bien apañao, sin tanta fantasmada de campeonato, ¿sabes lo que te digo, bro? Lo que pasa es que algún tenor flipao metió ese gritaco pa' lucirse con la grada, se quedó como tradición y ahora no hay quien les quite el vicio de dar el do de pecho a su bola, ¡qué morro tienen!¡Papeles sin numerito pero bien guardaos!
Por cierto, si algún empollón te pregunta el número de catálogo de este temazo, dile que se peine, ¡porque mis obras no llevan opus ni numerajos universales de esos, tronco! O sea, yo iba a mi rollo componiendo fuego tras fuego sin ponerles etiquetas raras de oficina, que eso me daba una pereza mortal, ¿me entiendes o qué? Eso sí, en la partitura vocal estándar de Ricordi sale como el número 11 del tercer acto, y si miras la partitura completa en IMSLP te aparece como el número 17, ¡pa' que no te líes, titán! Además, la ópera entera la publicó primero en Milán la Casa Ricordi, que son los jefazos que todavía guardan mi manuscrito original escrito de mi puño y letra en sus archivos, ¡casi na' el tesoro que tienen ahí!¡Dos estrofas y a volar!
Pa' que veas cómo me lo monté sin complicarme la vida, hice la canción en forma estrófica con dos estrofas clavaditas y un ritornello de orquesta entre medias que entra de lujo, ¡fácil, sencillo y pa' toda la familia! Así, cuando termina la primera vuelta y el pavo vuelve a empezar con la segunda estrofa, tú ya tienes el tarareo metío hasta el tuétano, ¡en plan lavado de cerebro pero del guay, colega! No hacía falta meterle cincuenta mil giros raros ni ponernos intensitos cuando con un par de vueltas bien tiradas ya tienes al público comiendo de tu mano, ¿verdad que sí, máquina? Es que cuando una idea mola mazo desde el compás uno, lo mejor es dejarla correr suelta y que haga su magia sin tanto adorno pasteloso, ¡palabra de compositor callejero!¡De los canales a los Doritos y el fútbol!
Y flipa cómo ha envejecido mi criatura, hermano, que después de siglo y pico sigue dando guerra en la tele, en el cine y hasta en los videojuegos, ¡soy inmortal o qué pasa aquí! Me han metido la melodía hasta en anuncios de Doritos pa' la Super Bowl, que ya me dirás tú qué pinta el Duque de Mantua vendiendo nachos crujientes, ¡es que me parto la caja, de locos! Pero lo más grande es que los hinchas del fútbol inglés pillaron mi música pa' cantarla a grito pelao en los estadios con sus cánticos de grada, ¡menuda fiesta se montan los colegas a mi salud! Así que la próxima vez que la oigas por ahí, acuérdate de mí encerrado en Busseto guardando el secreto, ¡y ponte a silbarla tú también a to' trapo, que la vida son dos días, fiera!---
¡Oye, fiera, dime de verdad, ¿a que te ha molao un huevo pillar to' el salseo detrás de mi temazo La donna è mobile o te has quedao cuajao con el culebrón, eh?! Pues no te pires todavía ni de coña, coleguita, que aún queda mazo de tela que cortar y movidas muy tochas por descubrir de esta joyita de La donna è mobile, o sea, ¡puro hype del bueno, sabes?! Así que a ver, no te rayes más y dale caña pinchando en los enlaces que tienes por aquí pa' seguir bicheando a tope sobre La donna è mobile, ¡que el viaje está dabuten, máquina!
