Modest Petrovich Mussorgsky
Compositor

1839 – 1881

Retrato de Mussorgsky
¡Atención, tronco, que yo soy Modest Petrovich Mussorgsky, compositor ruso y currante de la música, ni más ni menos, hostia! Pues nada, colega, que me voy a arrancar a contarte mi vida enterita, sin rollos ni chorradas, tal cual fue, ¿vale? ¡Ojo, tronco: aquí mis colegas compositores y yo te enseñamos a reconocer mis piezas en cuanto suenan, así que  lánzate al entrenamiento  y flipa!
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Un pijo con piano desde los seis

¡Madre mía, tronco, empiezo fuerte: nací el 21 de marzo de 1839 en Karevo, un pueblucho perdido de Rusia, en una familia de terratenientes nobles, o sea, pasta de la buena y pinta de pijo! Mi madre, que era una máquina, me sentó al piano a los seis años más o menos, y yo, flipao, tipo «¿esto qué es, un mueble que suena?». A los trece me metieron en la Escuela de Cadetes de la Guardia, un rollo militar de locos, y me gradué en 1856, ¿tú me ves a mí con uniforme, mazo de serio? Me dieron plaza en el regimiento Preobrazhensky, pero en 1858 me piré, venga, adiós, que lo mío era la música y no ir marcando el paso por ahí.

Un colega con látigo y la peña del grupito

Pues nada, que aparece Mily Balakirev, un tío con carácter chungo, y me enseña la forma musical, que es como el esqueleto de una pieza, ¿sabes? Eso sí, él mismo reconocía que de armonía no podía enseñarme ni jota, así que yo, a mi rollo, a pillar lo que pudiera por el camino. En 1867 el crítico Vladimir Stasov bautizó a nuestra panda como el «Mighty Handful», la kuchka, o sea, un puñado de colegas currándoselo a lo bestia. ¡Éramos la peña más random de Rusia, quillo, cada uno con su movida y todos con ganas de petarlo sin copiar a nadie!

Petersburgo, funcionario y casa de locos

¡Anda ya, que yo vivía en San Petersburgo, y en los sesenta andaba de funcionario de poca monta, vamos, un mindundi con corbata! Compartía una especie de «comuna» con otros cinco tíos, seis en total, imagínate el cuadro, seis tíos bajo el mismo techo, mazo de guay. En 1867 me declararon «supernumerario», que es un nombre finolis para decir que curras sin cobrar ni un rublo, ¡qué fuerte, hostia! Más tarde acabé en el Departamento Forestal, compartí piso con Rimsky-Korsakov en 1871–72 y en 1880 me echaron de otro puesto, así que, chaval, nómina estable, ni de coña.

Brujas en la montaña y cuadros que suenan

Mi Night on Bald Mountain la terminé en versión orquestal en 1867, ¡y nadie la tocó en vida mía, joder, ni una vez, un petardo total! Lo que se oye hoy por ahí es el arreglo de Rimsky-Korsakov, un pedazo de movidón con brujas y demonios en plan fiestón, pero ojo, que esa no es mi versión. En 1874 me marqué Pictures at an Exhibition para piano solo, en recuerdo de mi colega el artista Viktor Hartmann, ¡y flipas lo bien que suena pasear por una expo sin salir de casa! Años después, en 1922, Ravel la vistió para orquesta y se hizo famosísima, ¡un crack el francés, qué pasada, de locos!

La botella y los traidores sin alma

Mira, tronco, la cosa se puso chunga en 1865, cuando perdí a mi madre y empecé a darle a la bebida en serio. En los setenta fue a peor, ¡un desmadre, colega, yo hecho polvo y la botella siempre de compi, vaya rayada! Para 1875 ya estaba amargao con el grupito, hasta escribí que se había «degenerado en traidores sin alma», ¡qué bajón, illo, de los gordos! Pasé de tener una panda guay a sentirme más solo que la una, y eso, si te lo cuento, duele mazo.

Hospital, retrato y despedida

¡A principios de 1881 me dieron cuatro ataques, hostia, y acabé hecho un ocho, delirando como un flipao en el hospital! Allí Ilya Repin me pintó el retrato en cuatro sesiones en marzo, con mi cara de pirao total, y hoy cuelga en la Galería Tretyakov de Moscú, ¡mírame, famoso! Eso sí, la palmé el 28 de marzo de 1881, una semana después de cumplir 42, antes de la última sesión, ¡qué faena, no veas, de las chungas! Me enterraron en el cementerio Tikhvin, en el monasterio de Alejandro Nevski, en San Petersburgo, y ahí sigo, a mi bola, tan tranqui.

Los marrones que dejé y la peña que me copió

Dejé la Khovanshchina a medias, ¡un marrón de aúpa!, y el bueno de Rimsky-Korsakov se la currró para terminarla y se estrenó en San Petersburgo en 1886. Ese mismo año salió impresa Pictures at an Exhibition, que en vida mía ni se había publicado, ¡anda que no tardaron, colega, qué cutre todo! Durante años mis cosas solo se conocían en versiones retocadas por otros, o sea, mazo de tíos metiendo mano en mis piezas, ¡qué morro! Ahora en Moscú sacan una Edición Académica con los originales, y compositores como Shostakovich y Prokofiev me hicieron caso, ¡dabuten, hostia, al final me tocó el premio!

Lo que te quiero regalar, colega

Mira, ¡no hace falta que sepas ni papa de música clásica, tío, que aquí no hay examen ni profe pesao! Te regalo brujas, cuadros, ruido y silencio, todo a lo bruto, ¡sin postureo ni cursilada, peña! Dale al play con los cascos puestos y déjate llevar, que pillar la movida es cuestión de oído y no de carrera, ¿vale? Y si algo te rechina, ¡mejor, flipa con eso, que yo también sonaba raro y así me fue de bien, jajaja!
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¡Oye, colega, que ya está, que has llegao al final de mi movida! ¿Te ha molao conocer mi vida o qué, tronco, te has quedao flipando o te ha sabido a poco? Pues nada, a ver, que en esta web tienes mis bichos pa' petarlo, tío: la Night on Bald Mountain y los Pictures at an Exhibition, dos rollos de los míos que son brutales, de locos, mazo de flow! ¡Venga, no te enrolles, dale ya a los enlaces de aquí abajo y pírate de cabeza a escucharlos, que te va a dar un subidón en to' el cuerpo, peña!
Night on Bald Mountain
Night on Bald Mountain
Pictures at an Exhibition
Pictures at an Exhibition