Encargo chungo de ultratumba con el Requiem de Mozart
Los mejores momentos

Requiem in D minor, K. 626

Mozart presenta los mejores momentos de Requiem
¡Hola, tronco, soy Mozart y esto es lo mejor del Requiem, mazo de momentazos pa' ti, sabes! Vas a flipar con el Lacrimosa, donde mi pluma se queda tiesa a los ocho compases y otros curran el resto de la movida, ¡un dramón de locos, colega! Pues nada, peña, aquí mis colegas compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, así que  date una vuelta por el entrenamiento  y pruébalo, venga, ¡que mola mazo!
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Descanso eterno y sin wifi

¡Illo, tronco, que yo arranco el Introitus en re menor y en Adagio, o sea, más lento que un lunes sin pasta, flipas! Dos corni di bassetto y dos fagotes te montan un rollo oscuro de locos, sin flautas ni oboes que den la nota alegre, y la letra dice «Requiem aeternam», descanso eterno, tío, que ni el sofá de tu abuela, mazo de chungo y de guay a la vez, ¡y es lo único que orquesté yo entero, crack!

Fuego en la oficina del juicio

Pa' que te enteres, colega, yo me tiro a la piscina con el Dies irae en re menor, Allegro assai, y la orquesta se pone fiera, agitá y echando chispas, ¡hostia! Es el primer trozo de la Secuencia, un poema medieval chungo de narices, y yo solo dejé las voces y el bajo en plan borrador pa' que otros se lo currasen, ¡qué morro, peña, qué morro!

Lloros y bolígrafo en huelga

Mira, quillo, que yo con el Lacrimosa, el último trozo de la Secuencia, me quedé a medias, ¡literal, a los ocho compases se acabó la movida! Me piré de este mundo el 5 de diciembre de 1791 en Viena y el resto lo remataron otros, así que ahí te quedas, colega, con la pieza más llorona y el final más random de mi vida, de locos.
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¡Ea, tronco, que ya llegamos al final, pero no te me pires todavía, anda! ¿Te has quedao flipando con los mejores momentos del Requiem o qué, colega? ¿Te han molao, illo, o te han dejao con el cuerpo jota? Yo me quedo to' pensativo, sabes, porque esta movida de despedirse con música es un rollo mazo profundo, de locos. Mi Requiem en re menor, el K. 626, se quedó a medias, tío, y mira si dio guerra la cosa que sigue levantando a la peña de la silla. Pues nada, que esto es solo la puntita del iceberg, ¿eh?, que aún queda mazo por destripar del Requiem. Hay un montón de rincones por explorar, en plan Süssmayr acabando la faena, los líos de quién escribió qué y la historia del encargo misterioso, ¡una movida tremenda! Que no se te quede en el tintero, crack, que hay tela marinera pa' rato. Así que dale caña a los enlaces que tienes por ahí y sigue tirando del hilo, ¿vale? ¡Venga, pirándote a explorar, máquina, que el Requiem te está esperando!