Encargo chungo de ultratumba con el Requiem de Mozart
Lacrimosa
Requiem in D minor, K. 626

¡Chaval, ojo, que aquí está Mozart, y hoy me toca destripar el Lacrimosa del Requiem, mazo de pieza, tronco! ¡Vas a flipar con el último trozo de la Secuencia: en los sesenta pillaron un boceto de fuga del Amén y los listos aún se rayan sobre si va detrás! Anda, que aquí te enseñamos, mis colegas compositores y yo, a reconocer nuestras piezas al oírlas, así que arrímate al entrenamiento y pruébalo, crack.
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Manual de uso pa' llorar con estilo
¡Vale, colega, agárrate el pañuelo, que te cuento cómo pillar el Lacrimosa sin rayarte ni quedarte frito! Primero fíjate en el coro, tronco, que son voces humanas de carne y hueso y son las que te meten el nudo en la garganta, mazo de peso. Luego tira de oreja a la paleta del Requiem, que lleva cuerdas, órgano, tres trombones y trompetas, todo oscuro y chungo, sin flautas ni clarinetes de colegas graciosos. Y tú déjate llevar, peña, que pa' esto no hace falta carné de solfeo, solo corazón y unos cascos que no sean de chichinabo, ¿sabes?El nombre no es postureo, es llorera oficial
¡Anda ya, que el título no me lo saqué de la chistera, quillo, que viene del poema medieval del Dies irae, el que yo puse en música! Ese poema va en seis trozos, o sea, seis paradas de la movida, y el Lacrimosa es el último de la Secuencia, el que cierra el chiringuito. Con ese nombre ya vas oliendo la llorera, tronco, que no hace falta ni letrero luminoso pa' avisarte. Pues nada, el título te avisa y la música remata la faena, ¡joder, menudo dúo de locos!Aquí no hay sonata ni rondó, flipa
¡Mira, peña, esto no es ni sonata ni rondó de libro de texto, que aquí la movida va por otro lado! Yo lo troceo en tres secciones, tipo menú del día: mis ocho compases, lo que acabaron otros y un boceto de fuga que da mucha tela. Ahora te toca aguantar el tipo un momento, colega, porque voy a destripar cada sección en los párrafos que vienen, una por una y con mazo de ganas. ¡Prepárate, que la exploración promete y está de locos, venga!Sección 1: Mis ocho compases y a la calle
¡Hostia, esta es la parte mía de verdad, tronco: ocho compases y la pluma se me queda colgá! Yo estaba currando en Viena como un loco desde octubre de 1791, hasta que el 20 de noviembre me tumbé en la cama y ya no hubo vuelta atrás. El 5 de diciembre me piré de este mundo, así de chungo, y el Requiem se quedó a medias, sin cerrar el rollo. Esos ocho compases son puro nudo en el estómago, pena condensá de locos, y te dejan con el alma en un puño antes de que otros cojan el relevo.Sección 2: Los suplentes entran al campo
¡Eh, que aquí se rellena el hueco, colega: el resto del movimiento lo acabaron otros, pues nada! Constanze, mi viuda, movió ficha pa' que alguien terminara la obra y así cobrar la pasta del encargo, que la vida está chunga, tío. Joseph Leopold Eybler pilló la partitura el 21 de diciembre de 1791 y orquestó cosas desde el Kyrie hasta el Lacrimosa antes de tirar la toalla, flipas. Luego mi pupilo Franz Xaver Süssmayr cogió el relevo y completó la obra, ojo, y la pena sigue pegando fuerte aunque cambie la mano que escribe, illo.Sección 3: El Amen que nadie sabe dónde colocar
¡Ojo, peña, que aquí llega el misterio gordo: en los años sesenta apareció un boceto de una fuga con Amen, de locos! Los estudiosos se tiran de los pelos debatiendo si va detrás del Lacrimosa o no, un cacao de campeonato, tronco. Nadie lo sabe seguro, colega, y yo, desde el más allá, me callo como un muerto, que pa' algo tengo excusa. Si encajara, pasaríamos del llanto a un Amen de golpe, un giro de ánimo brutal, y tú decides si eso es portazo o suspiro, crack.Dale al play y que te pete el alma
¡Venga, colega, ahora te toca a ti: dale al play y déjate mojar por la música, tronco! Mientras suena, ten en la cabeza lo que te he chivao: el coro, la oscuridad sin flautas, mis ocho compases y todo lo que vino después. Ojo, que esto no es pa' ponerlo de fondo mientras fríes un huevo, flipas. ¡Ojalá el viaje por mi Lacrimosa te deje tan flipao como me dejó a mí al crearlo, de locos!---
¡Uf, colega, qué rato, que el Lacrimosa cierra la Secuencia y a mí se me queda la pluma colgá en pleno sollozo, ná menos! Y fíjate, tronco, que ahí cortao me dejó el destino, pero otros le echaron currele pa' que la movida llegara hasta el final, ¡gracias a esos colegas, tío! Bueno, a ver, ¿te ha molado el rollo de esta guía del Lacrimosa del Requiem, o te has quedao pillao y con el moco caído, sabes? Porque, ojo, del Requiem aún queda tela pa' rato, en plan cajón sin fondo, o sea, mil rincones chungos y guays por destripar. Así que pincha en los enlaces que tienes por ahí, peña, ¡y tira pa'lante, que la peli no se acaba aquí, crack! Venga, dale sin miedo, que yo te espero con el pañuelo y la peluca puestos, ¡flipa, colega!
