Encargo chungo de ultratumba con el Requiem de Mozart
Dies Irae
Requiem in D minor, K. 626

¡Buenas, peña, soy Mozart y me toca destripar el Dies irae del Requiem, el trozo que pega fuego, tronco! Vas a flipar con una orquesta fiera, agitá y echando chispas, en re menor y Allegro assai, un meneo de locos que te levanta del sofá, colega. Y ojo, que aquí mis colegas del gremio y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, así que pásate por el entrenamiento y cógele el truco, crack, ¡que mola mazo!
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Ponte los cascos y agárrate el flequillo
¡Escucha, tronco, que esto no es música de ascensor, es un meneo de locos en re menor! Tú fíjate en el coro y las cuerdas, que van agitás y echando chispas, o sea, la orquesta se pira de la olla. El timbal, colega, mete unos golpes que te levantan del sofá, mazo de peso, ¿sabes? Como no hay flautas ni oboes ni clarinetes ni trompas, el sonido sale oscuro y chungo, y ahí está lo que mola, pues nada.Un título que no es postureo, peña
¡Venga ya, que el nombre no me lo saqué de la manga, tío! Dies irae son las palabras con las que arranca un poema medieval, un rollo de antes de que existiera el wifi, flipas, y yo lo puse en música. Significa «día de la ira», o sea, un día de bronca total, de los de ni de coña me quedo en casa. Así que el título es la letra misma, crack, ni una pizca de invento mío, qué va.Ni sonata ni rondó: aquí manda el poema
A ver, colega, esto no es ni sonata ni rondó. Es el primer trozo de la Secuencia, que pone en música el poema medieval en seis secciones, ¡mazo de tela, illo! Yo dejé la Secuencia en borrador, con las voces y la línea del bajo, y otros se pegaron el currele de orquestarla, pa' que lo sepas. Pues nada, ahora te suelto las seis una a una, ¡prepárate, quillo, que se pone gordo!Sección 1: Dies irae, el despertador del juicio final
¡Hostia, qué arranque, tronco!, en re menor y en Allegro assai, o sea, con la prisa de quien llega tarde al autobús. La orquesta va fiera, agitá y echando humo, y el coro entra como una avalancha de peña cabreá. Aquí no hay respiro ni pa' un bocata, tío, todo es nervio y empujón, ¡flipante! El ánimo es puro susto, ¿vale?, como si te cayera un armario encima en plena siesta.Sección 2: Tuba mirum, la llamada sin wifi
¡Venga, que seguimos, colega!, y el ambiente cambia de golpe, que ya no es la tormenta sino el aviso. El título te cuenta que suena una llamada pa' que todo quisqui se entere, tipo megafonía del más allá, ¡de locos! Aquí las voces se van pasando el mensaje como un cotilleo de barrio. El rollo es solemne y chungo a la vez, mazo de tensión, y tú ahí con los pelos de punta, ¿a que sí?Sección 3: Rex tremendae, el jefazo que impone
¡Ojo, peña, que aquí llega el rey tremendo, y no viene a pedir una caña! La música se pone grandiosa y pesá, en plan señor con capa que entra y se calla hasta el tato. El coro suelta golpes de autoridad, tío, y los de abajo sudan la gota gorda, ¡brutal! Luego el ánimo se ablanda un pelín, que hasta el jefe más bestia tiene su corazoncito, ¿sabes?, flipas.Sección 4: Recordare, el abrazo después de la bronca
¡Anda, qué cambio, bro, que llegó la calma, y se agradece! Aquí el rollo es suave y suplicante, como pedir perdón con cara de cachorro, y las voces se lucen mazo. Se acabó el cabreo, colega, y queda un ambiente tierno que te deja el alma blandita como un flan. Es el momento de respirar hondo, tronco, antes de que la movida vuelva a ponerse chunga, ojo.Sección 5: Confutatis, el sube y baja emocional
¡Ay, quillo, que esto es una montaña rusa de las gordas! Por un lado, la orquesta y el coro vuelven a echar fuego, pura rabia de locos, y por otro, las voces piden clemencia bajito, casi en un susurro. Ese vaivén de gritos y ruegos es una pasada, tío, un tira y afloja que te deja flipao. Mira, yo ahí cuento la peli entera con los cambios de ánimo: un minuto te meten el miedo en el cuerpo y al siguiente te lo desinflan, ¡de cine, crack!Sección 6: Lacrimosa, donde se me acaba la tinta
¡Madre mía, colega, aquí viene lo que más duele! El Lacrimosa es el final de la Secuencia y mi pluma se queda tiesa a los ocho compases, ¡hasta ahí llego yo, tío! El resto lo terminaron otros, y el tono es de llanto lento y dolorido, mazo de pena bonita, ¿vale? Pues nada, así acaba el viaje del Dies irae entero: de la tormenta al lloriqueo, que flipas con el recorrido.Dale al play y que te arrastre la marea
¡Venga, peña, ahora te toca a ti, que yo ya he cantao bastante! Dale al play, tronco, y déjate llevar por la música sin rayarte, como quien se mete en el mar un día de olas. Mientras suena, acuérdate de lo que hemos charlao: de las cuerdas con chispa, del timbal que pega fuerte y de ese sube y baja de emociones, ¿sabes? ¡Ojalá te lo pases tan bien escuchando mi Dies irae como me lo pasé yo currándomelo, colega, que es una movida de locos!---
¡Buah, máquina, ya te has pegado el viaje entero por el Dies irae, tronco! ¿A que flipas con cómo un Allegro assai en re menor te deja el body temblando, tío? Pues mira, que el Requiem tiene mazo de rincones más pa' cotillear, colega, y yo ahí dándole al coco con ganas de que te los zampes, ¡qué fartura de música, illo! Así que pincha en los enlaces que tienes por aquí, peña, ¡y date un homenaje de los buenos, que esto no se acaba ni a tiros, crack!
