Empanaera soñadora y morriña con Träumerei de Schumann
La guía de escucha

Kinderszenen, Op. 15, No. 7

Schumann presenta una guía de escucha de Träumerei
¡Wenaaas, fiera, que soy Schumann y esta es la guía de escucha de mi Träumerei, una barbaridad que te deja flipao, sabes?! O sea, tronco, aquí vas a calar cómo un piano solo te mece con una melodía de ensueño tan guapa que te quita to' el estrés del tirón, ¡brutal! Y venga, colega, como en esta web mis compañeros compositores y yo también te enseñamos a reconocer nuestros temazos en cuanto suenan, ¡ pásate por el entrenamiento  ya, chaval!
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¡Un piano solo partiéndolo sin ayuda de na', tronco!

¡Párate ahí, chaval, que pa' escuchar mi Träumerei no te hace falta saber ni papa de corcheas, solo abrir bien las orejas porque me lo guiso to' con un piano solo que suena brutal! ¿Que dónde está la orquesta llena de peña, me preguntas?, ¡pues qué va, tío, los mandé a todos a pirarse de cañas porque con mis diez dedos me sobra pa' montarte un peliculón en el coco, sabes?! La mano derecha se marca un canturreo que sube flotando en plan nube de algodón, mientras la izquierda le mete por debajo unos acordes to' calentitos que te abrazan el alma, ¡una movida de locos! Aunque luego mazo de gente transcribió el tema pa' orquesta de cuerdas, violonchelo o violín, tú escúchate mi versión original a tecla pelá y déjate llevar por el rollo sin rayarte na' de na', ¡bro!

¡El bautizo tras el curro y el zasca pa'l crítico, quillo!

A ver, colega, que te suelto la verdad del nombre: Träumerei significa «ensoñación» en mi idioma, y es la pieza número siete, justo en to' el medio de las trece que forman mi Kinderszenen, Op. 15, ¡casi na'! Pero ni de coña me senté al teclado pensando en pintar a un crío echándose la siesta, ¡anda ya!, que primero me curré la música del tirón el veinticuatro de febrero de 1838 y los títulos los puse después como una pistilla guay pa' pillar el ambiente. De hecho, el crítico Ludwig Rellstab en Berlín se puso to' pesado diciendo que yo copiaba escenas infantiles literales y me reí en su cara, porque son recuerdos de un adulto pa' adultos, inspirados cuando mi Clara Wieck me soltó que a veces yo parecía un niño, ¡flipa! O sea, máquina, cuando te pongas el tema no busques sonajeros ni historias raras, que el nombre va de quedarse empanao soñando despierto con tus movidas buenas, ¡así de simple, tío!

¡Veinticuatro compases y un bocata de tres pisos, bro!

Elegir el esqueleto pa' mi Träumerei fue una aventura to' loca, chaval, porque pasé olímpicamente de armar una sonata eterna o un rondó lioso y me monté una estructura A-B-A' que entra sola, ¿sabes?! En vez de tirarme media hora dándole a la tecla, te concentro to' el jugo en solo veinticuatro compases en fa mayor y en compás de cuatro por cuatro, divididos en tres frases de ocho compases clavaos, ¡una joya sin paja, tronco! Aquí solo te enseño el plano por encima, en plan aperitivo rápido, pero agárrate los machos porque en los siguientes párrafos vamos a destripar cada tramo uno por uno y va a ser la leche. Prepárate pa' flipar en colores con el viaje que te he preparao, colega, porque aunque sea cortito te juro que tiene más giros guapos que una montaña rusa, ¡venga, vamos al lío!

Sección 1: ¡Despegando hacia las nubes por partida doble, tío!

¡Ojo al dato, quillo, que la sección A arranca con esos primeros ocho compases en fa mayor donde la melodía pega un estirón hacia arriba to' suave, en plan suspiro gigante cuando te tumbas en el sofá cansao de currar! No le puse ni una palabra de tempo en la partitura, solo clavé en el metrónomo negra igual a cien, y hoy la peña sigue discutiendo mazo sobre si mi aparato estaba escacharrao o si luego los románticos se volvieron unos lentorros de cuidao, ¡menudo salseo! El ambiente aquí es de una paz tan flipante que te deja flotando al instante, tipo cuando desconectas el cerebro en clase y te quedas mirando una mosca volar con una sonrisa boba, ¿me pillas, crack? Y como sé que te has quedao con ganas de más, te meto una marca de repetición pa' tocar estos ocho compases dos veces seguidas, así la tonadilla se te graba a fuego en la mollera desde el minuto uno, ¡dabuten!

Sección 2: ¡Curvas en el camino y un pelín de vértigo, colega!

¡Agárrate ahora, bro, que entramos en la sección B, los ocho compases del medio, y aquí la cosa se pone mazo interesante porque el sueño empieza a dar vueltas por sitios nuevos! Salimos de la comodidad del fa mayor y nos metemos por cambios de tono que le dan un puntito de inquietud to' guapo, en plan cuando en mitad de un sueño chulo de repente apareces en calzoncillos en el súper, ¿sabes qué te digo, chaval?! Esa misma melodía que antes subía tan pancha ahora se enreda entre las voces del piano como si los dedos estuvieran charlando entre ellos a la vez, subiendo el hype y la emoción a tope sin perder la dulzura ni un segundo, ¡brutal! Es justo el momento donde el corazón te da un vuelco pequeñito, tronco, creando una tensión súper elegante que pide a gritos volver a casa pa' no quedarse colgao en las nubes pa' siempre, ¡qué pasada!

Sección 3: ¡Aterrizaje suave con sorpresa en el bolsillo, máquina!

Y ¡zasca!, llegamos a la sección A', los últimos ocho compases donde regresamos a nuestro querido fa mayor como cuando te das la vuelta en la cama y pillas el lado fresquito de la almohada, ¡hostia, qué gustazo, tío! Parece que te voy a soltar exactamente lo mismo del principio, en plan copia y pega, pero qué va, quillo, le meto un giro final distinto pa' cerrar la historia con una emoción todavía más honda que te deja el pecho to' encogío. La melodía vuelve a subir hasta el pico más alto y ahí te suelto un acorde que se queda suspendío en el aire, parando el tiempo de una forma tan mágica que hasta el gran Franz Liszt se quedó flipao cuando salió publicado, ¡te lo juro! Luego las notas van bajando poquito a poco, despidiéndose con una calma de locos hasta que el último acorde se apaga en el silencio y tú te quedas ahí pasmao sin saber ni en qué día vives, ¡una barbaridad, colega!

¡Dale al play y a volar sin motor, chaval!

Pues nada, tronco, ya te he soltao to' el truco del almendruco, así que ahora te toca a ti vivir mi Träumerei en tus propias carnes sin que nadie te lo cuente, ¿vale?! Métele el dedazo al botón de play ya mismo, bro, cierra los ojos y déjate empapar de arriba abajo por este viaje a piano solo que me saqué de la manga en Leipzig. Mientras te entra esa melodía por las orejas, acuérdate un poquito de to' el rollo que hemos charlao aquí sobre las tres partes y los cambios de humor, ¡verás cómo lo pillas al vuelo, máquina! ¡Ojalá este paseo por mis sueños te deje tan volao y te flipe la mitad de lo que me flipó a mí cuando lo estaba escribiendo, tío, a disfrutarlo a tope!
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¡Bua, colega, dime tú ahora mismo sin cortarte ni media: te ha molao mazo pillar to' el rollo de cómo escuchar mi Träumerei o te has quedao cuajao en plan estatua, ¿eh, chaval?! Pues a ver, tronco, no te vayas a pirar todavía, ¿sabes?, que a esta joyita mía le queda tela marinera de movidas guapas y secretos brutales pa' seguir bicheando a tope. O sea, máquina, dale caña sin miedo y clica ya en los enlaces que tienes por aquí abajo pa' seguir flipando en colores con todo el universo de mi Träumerei, ¡venga, de locos!