Empanaera soñadora y morriña con Träumerei de Schumann
Entre bastidores
Kinderszenen, Op. 15, No. 7

¡Ey, quillo, que soy Schumann y vengo a soltarte to' el salseo detrás de mi Träumerei, una joyita bien chula! O sea, tronco, vas a flipar en colores cuando pilles cómo un culebrón chungo con mi suegro en Leipzig me inspiró pa' currarme este temazo a piano solo. Y a ver, colega, si te mola reconocer al instante las obras que nos marcamos mis compañeros compositores y yo cuando suenan, ¡ métele caña al entrenamiento ya mismo, chaval!
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¡Un suegro más chungo que pisar un charco descalzo, chaval!
¡Escucha, tronco, que en febrero de 1838 yo estaba viviendo en Leipzig más raya'o que una cebra porque tenía un dramón amoroso de locos, ¿sabes?! Resulta que el padre de mi prometida Clara Wieck, el tal Friedrich Wieck, se puso to' flamenco y nos separó a la fuerza porque no quería ni de coña que nos casáramos, ¡menudo malaje gastaba el tío! O sea, colega, cero encargos de curro ni pasta de por medio, que yo andaba ahí apalanca'o comiéndome el tarro mazo por mi chorba, en plan telenovela chunga pero a lo bestia. Pero en medio de ese marrón tan feo, va mi Clara y me suelta un día que a veces yo le parecía tal cual un chiquillo, ¡y esa frase me dejó el coco dando vueltas a tope, bro!¡Dándole caña a las teclas como si no hubiera un mañana, quillo!
Pues nada, máquina, que con el subidón de lo que me dijo mi piba me vine arribísima y entre febrero y marzo de 1838 me lié a componer como un poseso, ¡a fuego! En plan que me saqué de la manga unas treinta piezas cortitas pa' piano solo del tirón, ¿sabes?, echando humo por los dedos sin parar ni pa' pillar aire, ¡brutal! De to' ese arsenal de temazos que me curraba en el keli, el 24 de febrero de 1838 parí esta joyita y apunté to' humilde en mi diario que había escrito la cosita esa llamada Träumerei, ¡toma ya! Luego hice limpia, seleccioné trece cortes que eran canela en rama pa' montar mi suite Kinderszenen, Op. 15, y clavé mi Träumerei justo en el número siete, en to' el medio del pastel pa' partir la pana.¡Secretitos al oído antes de petarlo en las tiendas, colega!
A ver, fiera, que al principio estos temitas eran un rollo súper íntimo que solo compartía en priva'o con mi Clara Wieck, como quien manda audios to' intensos de madrugada, ¿me pillas? Por esa movida no hay ni rastro de fecha de estreno oficial en público, tronco, porque antes de colarse en los conciertos de la peña eran nuestros mensajitos secretos pa' llevar el bajón. Ya a principios de 1839 los jefazos de Breitkopf & Härtel allí en Leipzig me publicaron la primera edición de la colección, que salió impresa como Kinderscenen, ¡y lo petó en ventas que flipas! Encima el mismísimo Franz Liszt se quedó to' loco y me echó unos piropos dabuten, así que me llené el bolsillo y el ego de golpe, ¡la leche, chaval!¡El crítico vinagre que no se enteraba de la misa la mitad, bro!
Pero siempre tiene que saltar algún aguafiestas, tío, y en Berlín salió un crítico llama'o Ludwig Rellstab a tirarme hate a saco contra los títulos que le puse a la obra, ¡qué pesao el nota! El gachó se montó la película de que yo agarraba primero el título y luego intentaba imitar a un crío con la música, ¡anda ya, qué columpiada más grande se pegó el colega! Yo me partía la caja de su cara, quillo, porque la música la escribí enterita antes y los nombres como Träumerei los enchufé al final solo como pistitas sutiles pa' pillarle el punto al asunto. O sea, cero patatero de música infantil pa' que toquen los enanos como mi posterior Album for the Young, Op. 68, ¡que esto son paranoias de un adulto dándole al coco pa' otros adultos, máquina!¡El misterio del metrónomo que iba a to' trapo, fiera!
Y agárrate los machos con este salseo, chaval, porque en la partitura pasé olímpicamente de escribir palabritas de tempo y planté a secas que la negra iba a cien en el metrónomo, ¡zaca! Claro, como luego a to' el mundo le dio por tocar mi Träumerei a cámara lenta en plan tortuga sobada, se ha liao una pajarraca de discusiones entre los expertos que echa chispas, ¿sabes? Unos dicen que mi cacharro de medir el tiempo estaba escacharra'o perdido, y otros que la tradición romántica de después tuneó mi ritmo fluido original hasta dejarlo para'o, ¡cualquiera sabe la verdad, tronco! Sea un bug de mi aparato o un invento de la peña, el caso es que nadie se aclara con ese numerito y el debate sigue dando guerra a tope, ¡de locos!¡De las cuerdas al cine y hasta Moscú, qué locura, tío!
La cosa es que mi temazo se hizo tan famoso que a la peña se le quedó corto el piano y empezaron a sacarle versiones pa' orquesta de cuerda, violonchelo con piano y violín con piano, ¡un desfase total! En el siglo veinte la movida llegó hasta el cine, colega, dándole nombre en 1944 a la peli alemana Träumerei sobre Clara y yo, y abriendo y cerrando en 1947 el peliculón de Hollywood Song of Love, ¡casi na'! Además, el crack de Vladimir Horowitz la pilló como su propina fetiche y la tocó en su vuelta triunfal a Moscú en 1986 dejando al personal con la lágrima colgando, ¡qué grande el chaval! Y pa' rematar el nivel de leyenda, en Rusia hasta la pinchan en las ceremonias de recuerdo de la Segunda Guerra Mundial, así que fíjate tú hasta dónde llegó mi sueñecito de Leipzig, ¡una pasada, bro!---
¡Dime tú, colega, ¿te ha molao mazo pillar todo el culebrón que hay detrás de mi Träumerei o te has quedao to' cuajao con la historia, eh, chaval?! Pues a ver, tronco, que no te vayas a pirar todavía, ¿sabes?, porque a esta joyita mía aún le queda tela de rollo y mazo de movidas guapas por destripar, ¡en plan brutal! Así que venga, máquina, dale caña sin cortarte ni un pelo a los enlaces que tienes por aquí abajo pa' seguir bicheando a tope sobre mi Träumerei, ¡que es la leche, bro!
