En las nubes con Träumerei de Schumann
Entre bastidores
Kinderszenen, Op. 15, No. 7

Hola, me llamo Robert Schumann y voy a contarte la historia que hay detrás de mi pieza Träumerei. Aquí vas a descubrir cómo mi separación forzosa de Clara Wieck en Leipzig me llevó a refugiarme en el piano para escribir esta pequeña ensoñación. En esta página también enseñamos a reconocer nuestras piezas al escucharlas, así que mis colegas compositores y yo te animamos a empezar el entrenamiento .
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Cuando tu prometida te llama niño
Todo este asunto de Träumerei empezó en 1838 por un comentario de mi prometida, Clara Wieck. Un día me dijo con mucha ternura que a veces yo le parecía un niño, y en lugar de ofenderme decidí darle la razón sentándome al piano. Nadie me había encargado esta obra ni me iba a pagar un céntimo de adelanto, pero una frase así de la mujer que quieres te da más energía que diez cafés. Me puse a escribir con tanto entusiasmo que entre febrero y marzo de aquel año me salieron unas treinta piezas breves casi de un tirón.Un suegro con cara de pocos amigos
La verdad es que me venía muy bien refugiarme en esos recuerdos amables, porque mi vida en Leipzig por aquel entonces tenía bastante poco de cuento de hadas. El padre de Clara, Friedrich Wieck, se oponía con uñas y dientes a nuestra boda y nos obligaba a soportar una separación forzosa que me tenía de los nervios. Mientras él hacía todo lo posible por alejarnos, yo usaba el teclado para enviarle a Clara pequeños mensajes secretos llenos de calma y cariño. El 24 de febrero apunté en mi diario, casi como quien no quiere la cosa, que acababa de escribir esa cosita llamada Träumerei.El corazón del álbum
Cuando revisé la montaña de papeles que había acumulado, elegí trece de aquellas miniaturas para formar mi colección Kinderszenen, Op. 15. Coloqué Träumerei justo en el séptimo lugar, en el centro exacto del grupo, como la joya tranquila alrededor de la cual gira todo lo demás. Antes de que ningún desconocido pudiera escucharla en un salón de conciertos, estas páginas nacieron como confidencias íntimas que solo compartía en privado con Clara. Por eso nadie guardó nunca la fecha de un estreno oficial en público, ya que su primer escenario fue simplemente nuestro propio rincón lejos del ruido.Bautizando a las criaturas después de nacer
Mucha gente se imagina que primero escribí la palabra Träumerei, que significa soñar despierto, y que luego me puse a buscar notas que sonaran a almohada. En realidad lo hice justo al revés: primero terminé toda la música y solo al final le puse título a cada movimiento. Mi idea era dejar pequeñas pistas para que quien se sentara al piano supiera qué atmósfera buscar sin necesidad de darle un manual de instrucciones. Un año más tarde, a principios de 1839, la editorial Breitkopf & Härtel publicó por fin la colección en Leipzig y el público pudo descubrir mis pequeños sueños.Prohibido confundirse de edad
Eso sí, hubo un malentendido que me dio bastantes dolores de cabeza desde el primer día: algunos pensaron que había escrito música infantil para que la estudiaran los niños. Tuve que explicar más de una vez que Kinderszenen son las reflexiones de un adulto que mira hacia atrás con nostalgia, hechas para que las escuchen otros adultos. Cuando años después quise componer piezas de verdad pensadas para manos pequeñas, escribí mi Album for the Young, Op. 68, que es harina de otro costal. Poner a un chiquillo impaciente a tocar Träumerei es como regalarle un buen vino a alguien que solo quiere beber limonada.Un crítico con demasiada imaginación
Las ventas fueron de maravilla y mi amigo Franz Liszt se deshizo en elogios hacia la obra, aunque no todo el mundo estuvo tan inspirado. En Berlín, un crítico llamado Ludwig Rellstab la tomó con mis títulos y aseguró que yo había intentado dibujar escenas literales de niños con las notas. Me hizo bastante gracia su teoría, sobre todo porque él ignoraba por completo que la música ya estaba terminada antes de que yo eligiera una sola palabra. Al parecer, el buen hombre no concebía que uno pudiera soñar despierto en fa mayor sin tener un libreto de teatro delante de las narices.El misterio del reloj acelerado
Otro detalle que sigue trayendo de cabeza a los pianistas es que no escribí ninguna palabra en la partitura para indicar la velocidad, sino solo una marca de metrónomo de negra igual a cien. Si haces caso a ese número, la pieza camina mucho más deprisa de lo que suelen tocarla hoy quienes prefieren recrearse en cada suspiro. Nadie sabe a ciencia cierta si es que mi metrónomo andaba algo estropeado en aquella época o si la tradición posterior decidió frenar mi música por su cuenta. Yo solo quería que la melodía fluyera con naturalidad en su compás de cuatro por cuatro, sin quedarse dormida por el camino.Cuando todos quieren tu melodía
Pese a ser una obra tan cortita y escrita únicamente para piano solo, aquella melodía pronto se quedó pequeña para un único instrumento. Con el paso del tiempo se convirtió en una de mis páginas más queridas y medio mundo empezó a adaptarla para otras combinaciones. Así fue como mi pequeño sueño acabó sonando en arreglos para orquesta de cuerdas, para violonchelo y piano, o para violín y piano. No está nada mal para una pieza sencilla de tres frases que yo había llamado una cosita en mi diario.Mi vida en la gran pantalla
Si me hubieran dicho en 1838 que mi música iba a terminar en el cine del siglo siguiente, seguramente habría preguntado primero qué demonios era un cine. En 1944 se estrenó en Alemania una película biográfica sobre Clara y sobre mí que se titulaba precisamente Träumerei en honor a esta pieza. Tres años después, en 1947, la industria de Hollywood volvió a usarla como tema de apertura y de cierre en otra película sobre nosotros llamada Song of Love. Se ve que después de tantos disgustos con mi suegro, nuestra historia de amor tenía todos los ingredientes para triunfar frente a las cámaras.Un viaje de vuelta a Moscú
Más allá de las pantallas, la pieza encontró un aliado inolvidable en el gran pianista Vladimir Horowitz, que la convirtió en su propina favorita para despedirse del público. Su interpretación más famosa ocurrió en 1986, cuando regresó a Moscú para dar un recital histórico y dejó a toda la sala en un silencio absoluto con mis compases. Además, en Rusia tomaron la costumbre de hacer sonar esta música durante las ceremonias de recuerdo de la Segunda Guerra Mundial, dándole un sentido muy solemne. Me emociona pensar que algo que nació en mi cuarto de Leipzig para consolar el corazón de Clara siga acompañando los recuerdos de tanta gente.---
¿Te ha gustado descubrir la historia que se esconde detrás de mi Träumerei? Aunque es una pieza muy breve, todavía guarda unos cuantos secretos musicales que merece la pena conocer de cerca. Anímate a pinchar en los enlaces de esta página si te apetece seguir explorando conmigo cada rincón de Träumerei.
