En las nubes con Träumerei de Schumann
La guía de escucha
Kinderszenen, Op. 15, No. 7

Hola, soy Robert Schumann y te doy la bienvenida a la guía de escucha de mi pieza Träumerei. Aquí vas a notar cómo las distintas voces de un solo piano conversan entre sí en voz baja para crear un momento de paz absoluta. Además, en esta web te ayudamos junto con los demás compositores a que sepas reconocer nuestra música al instante, así que anímate a hacer el entrenamiento .
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Solo un piano y tus dos orejas
Para escuchar mi pieza Träumerei no hace falta vestirse de etiqueta ni buscar a toda una orquesta, porque la escribí únicamente para un piano a solas. La mano derecha lleva la voz cantante con una melodía muy tierna, mientras la izquierda la arropa por debajo con acordes suaves que suenan como un susurro. El secreto para disfrutarla es prestar atención a cómo varias líneas musicales conversan entre sí en el teclado, casi como si cuatro amigos charlaran en voz baja junto a la ventana. Tú solo ponte cómodo y deja que el sonido flote sin prisa, aunque con el tiempo esta pequeña obra haya gustado tanto que otros músicos la hayan adaptado también para violonchelo o violín.El bautizo fue a toro pasado
Mucha gente piensa que me senté al piano con la idea fija de retratar un sueño, pero la verdad es que el título de Träumerei se lo puse cuando la música ya estaba terminada. La palabra significa ensoñación en alemán, y la elegí junto con los demás nombres de mi colección Kinderszenen, Op. 15 solo para dar una pequeña pista al oyente sobre el ambiente de cada pieza. El crítico berlinés Ludwig Rellstab no lo entendió así y se enfadó muchísimo, creyendo que yo pretendía dibujar escenas literales de niños con las teclas. A mí aquello me hizo bastante gracia, porque estas piezas son más bien recuerdos de un adulto que mira hacia atrás con cariño y no un cuento infantil con dibujos.Una excursión de veinticuatro compases
Organizar la estructura de Träumerei fue un ejercicio de sencillez, así que me olvidé de las grandes formas complicadas y armé toda la pieza en apenas veinticuatro compases. En lugar de montar un rondo o una sonata interminable, dividí la música en tres frases de ocho compases cada una, siguiendo un esquema muy claro donde el final recupera la idea del principio. Es como salir a dar una vuelta corta a la manzana: primero conoces el camino, luego doblas una esquina un poco distinta y enseguida estás de vuelta en el sillón de tu casa. Ahora vamos a asomarnos a cada una de esas tres partes por separado para que veas todo lo que cabe en tan poco espacio.Sección 1: Subir la escalera flotando
En esta primera parte presento el tema principal en la cálida tonalidad de fa mayor y en un compás de cuatro por cuatro muy tranquilo. No quise escribir ninguna palabra en la partitura para indicar la velocidad, sino que dejé solo una marca de metrónomo de negra igual a cien, aunque todavía hoy se discute si mi aparato andaba un poco estropeado o si los pianistas prefieren tocarla mucho más despacio. La melodía arranca subiendo poco a poco y luego cae con suavidad, dejando una sensación de paz que te atrapa desde el primer segundo. Como ocho compases se pasan en un suspiro cuando uno está tan a gusto, anoté que toda esta primera sección se repitiera entera antes de seguir adelante.Sección 2: Un paseo por las ramas
Al llegar a la segunda sección, tomo ese mismo dibujo musical del inicio pero lo llevo a dar una vuelta por otras tonalidades cercanas. Aquí el ánimo se vuelve un poco más inquieto y pensativo, como cuando un sueño tranquilo cambia de escenario sin que sepas muy bien cómo has llegado hasta allí. Las voces intermedias del piano cobran más vida y se entrelazan con mucha delicadeza, haciendo que la armonía suene más rica y profunda. Todo transcurre en otros ocho compases exactos, manteniendo siempre ese pulso fluido que evita que la música se quede dormida del todo.Sección 3: Despertar con una sonrisa
En la tercera y última sección regresamos a nuestra querida tonalidad de fa mayor para reencontrarnos con la melodía del principio. Sin embargo, no es una copia exacta de la primera parte, porque en el último ascenso la música sube hasta su nota más aguda y se detiene allí un instante en un acorde lleno de emoción. Es como ese último estiramiento que haces en la cama justo antes de abrir los ojos del todo y volver a la realidad. Después de ese momento tan especial, la frase desciende con mucha dulzura hasta apagarse en el acorde final, cerrando el círculo de los veinticuatro compases.Te toca soñar a ti
Ahora te toca a ti escuchar Träumerei con tus propios oídos. Dale al botón de reproducir y déjate llevar por el sonido del piano sin mirar el reloj. Mientras suene la música, acuérdate de estos pequeños detalles que hemos comentado para ver cómo encajan las tres partes. ¡Espero que disfrutes del paseo por mi pieza tanto como disfruté yo aquel día de febrero en Leipzig cuando la escribí!---
¿Te ha gustado descubrir cómo escuchar de cerca mi pieza Träumerei? Aunque parezca una melodía muy sencilla a primera vista, todavía quedan muchos detalles curiosos y anécdotas sobre Träumerei por conocer. Te invito a pulsar en los enlaces que tienes aquí mismo para seguir explorando todo lo que esconde mi obra Träumerei.
