Dulces sueños con Lullaby (Wiegenlied) de Brahms
Entre bastidores
Wiegenlied in E-flat major, Op. 49, No. 4

Te doy la bienvenida, soy Johannes Brahms y hoy quiero contarte la historia detrás de mi Lullaby (Wiegenlied). Aquí descubrirás cómo el nacimiento del hijo de una buena amiga en Viena me inspiró para esconder un antiguo recuerdo de juventud dentro de esta canción de cuna. Aquí en la web también te ayudamos, tanto otros compositores como yo, a reconocer nuestra música en cuanto suena, así que anímate con el entrenamiento cuando quieras.
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De las grandes salas de concierto a la habitación del bebé
En julio de 1868 me encontraba pasando unos días en Bonn con treinta y cinco años recién cumplidos y la agenda bastante tranquila. Hacía apenas unos meses, en abril, había vivido mi primer gran triunfo internacional gracias al estreno de A German Requiem en Bremen. Mientras iba preparando el terreno para mudarme definitivamente a Viena, me apetecía escribir algo mucho más pequeño y cercano que una obra para un coro enorme. La ocasión ideal apareció cuando mis amigos Arthur y Bertha Faber me dieron la feliz noticia del nacimiento de su segundo hijo, el pequeño Hans Faber.Recuerdos de juventud en Hamburgo
Yo conocía a Bertha desde que era una joven apellidada Porubsky y cantaba en mi coro femenino de Hamburgo. Siempre le tuve un gran aprecio y hoy en día nadie sabe con certeza si lo nuestro fue un noviazgo serio o simplemente un capricho de juventud. Lo que sí es seguro es que nunca me casé ni tuve hijos propios, así que siempre me tocó ejercer de amigo atento que envía regalos a los bebés ajenos. Para darle la bienvenida a su hijo sin pasar por una tienda, decidí componerle a Bertha mi Lullaby (Wiegenlied) sin que mediara ningún encargo pagado.Un guiño secreto entre las notas
En aquellos tiempos de Hamburgo, a Bertha le encantaba cantarme una alegre canción de estilo popular austríaco llamada S'is anderscht, escrita por Alexander Baumann. Se me ocurrió esconder una referencia a esa misma melodía dentro del acompañamiento sincopado del piano como un pequeño mensaje privado para ella. Por eso escribí la pieza en compás de tres por cuatro, para que la mano izquierda mantuviera ese aire de vals tranquilo mientras la voz principal cantaba por encima. Era como envolver el regalo de nacimiento en un papel que solo los padres del niño y yo íbamos a saber descifrar al abrirlo.Cómo mecer una cuna desde el piano
Escribí la partitura original en la cálida tonalidad de mi bemol mayor, buscando que sonara acogedora desde el primer acorde. Al principio de la página anoté la indicación Zart bewegt, que es mi manera de pedir a los músicos que se muevan con dulzura y sin brusquedades. Toda la pieza ocupa apenas dieciséis compases que se repiten igual en cada estrofa, porque a medianoche nadie tiene ganas de lidiar con partituras complicadas. La idea era que cualquier madre pudiera tocarla o cantarla casi a oscuras sin despertar a todo el vecindario en el intento.Poesía prestada para cerrar los ojos
Para ponerle letra a esa melodía acudí a Des Knaben Wunderhorn, una estupenda colección de poemas tradicionales alemanes recopilada por Achim von Arnim y Clemens Brentano. De sus páginas tomé los versos que empiezan diciendo Guten Abend, gut' Nacht, unas palabras tan conocidas que mucha gente usa ese inicio como título de la canción. Cuando la obra salió a la luz por primera vez en 1868, llevaba únicamente esa primera estrofa sacada del folclore popular. Al fin y al cabo, yo calculaba que con dieciséis compases bien cantados cualquier niño normal ya estaría profundamente dormido.Una segunda estrofa por si el niño insiste
Pronto comprendí que algunos pequeños tienen más cuerda que un reloj y necesitan unos cuantos minutos extra antes de rendirse al sueño. Por eso decidí añadir más adelante una segunda estrofa para alargar un poco la canción sin tener que cambiar ni una sola nota de la música. Aunque todo el mundo piensa que la letra entera es anónima y antigua, esos segundos versos que hablan de angelitos los escribió en realidad Georg Scherer en 1849. Sus palabras encajaron tan bien con el poema tradicional que hoy parecen llevar juntos toda la vida.Una dedicatoria discreta rumbo a Berlín
En noviembre de aquel mismo 1868, mi editor N. Simrock publicó la partitura en Berlín dentro de mi colección de cinco canciones titulada Fünf Lieder, Op. 49. Allí apareció ocupando el cuarto lugar bajo su nombre formal de Wiegenlied in E-flat major, Op. 49, No. 4. Encima de las notas hice imprimir una dedicatoria muy breve que decía simplemente An B. F. in Wien, para guardar un poco la discreción de la familia. Con el paso del tiempo, los hablantes de inglés empezaron a llamarla Cradle Song o directamente Brahms's Lullaby, asociando mi apellido para siempre con la hora de dormir.Noche de estreno entre grandes amigas
Aunque nació como un detalle doméstico, la canción terminó subiendo a un escenario de verdad en Viena el 22 de diciembre de 1869. Aquella noche la encargada de cantarla frente al público fue la soprano Luise Dustmann, que supo darle toda la ternura necesaria. Al piano estaba nada menos que mi querida amiga Clara Schumann, cuyas manos hacían que hasta la melodía más sencilla sonara como una pequeña joya. Resultó curioso ver a una sala llena de adultos bien vestidos escuchando en completo silencio una pieza pensada para la habitación de un niño.Versiones hasta para los niños traviesos
El éxito de la canción fue tan rápido y duradero que mi editor Simrock vio el filón enseguida y empezó a publicar arreglos para toda clase de instrumentos. Cada vez que me llegaba el correo, me encontraba mi pequeña nana adaptada para combinaciones que jamás se me habrían pasado por la cabeza. Un día le escribí con humor seco sugiriéndole que sacara también unas cuantas ediciones en tono menor, pensadas especialmente para los niños que se portan mal o cuando hace mal tiempo. Por supuesto no me hizo ningún caso y siguió vendiendo la versión alegre y tranquila como si fueran rosquillas recién horneadas.De los juguetes de cuerda al cine
Con el paso de las décadas, aquellos breves compases viajaron mucho más lejos que cualquiera de mis obras más extensas y ambiciosas. En 1922 el compositor Percy Grainger preparó una elaborada transcripción para piano solo dentro de su colección Free Settings of Favorite Melodies. Más tarde, en 1945, hasta Frank Sinatra se animó a cantarla en la película Anchors Aweigh, llevándola a oídos que jamás habían pisado una sala de conciertos. Y por supuesto, hoy sigue sonando incansablemente en cajas de música y móviles de cuna de todo el mundo, cumpliendo la misma misión que tenía en casa de los Faber.---
¿Qué te ha parecido conocer la historia que hay detrás de mi Lullaby (Wiegenlied)? Aunque ya sabes cómo nació esta pequeña canción de cuna, todavía nos quedan varios rincones de Lullaby (Wiegenlied) por descubrir juntos. Anímate a pulsar en los enlaces que tienes aquí mismo para seguir explorando cada detalle de Lullaby (Wiegenlied).
