Siestón de cuna planchao con la Lullaby (Wiegenlied) de Brahms
Entre bastidores
Wiegenlied in E-flat major, Op. 49, No. 4

¡Ey, qué pasa, chaval, aquí Brahms al aparato pa' contarte to' el salseo detrás de mi Lullaby (Wiegenlied), una movida de locos! O sea, te vas a enterar de cómo me curré este regalazo en 1868 por el nacimiento del churumbel de mis colegas en Viena, ¡un cotilleo que mola mazo, bro! Además, tronco, en esta web te enseñamos entre mis compis compositores y yo a reconocer nuestros temazos al vuelo cuando suenan, ¡así que vente a probar el entrenamiento , quillo!
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¡En la cresta de la ola con treinta y cinco tacos!
¡Hombreee, colega, agárrate los machos que en el verano de 1868 yo estaba en Bonn viviendo mi mejor vida, en plan estrella total con treinta y cinco primaveras encima! O sea, venía to' flipao de petarlo en abril por Bremen con mi A German Requiem, una movida gigante que me dio mazo de fama del tirón, ¿sabes? A ver, mientras me iba mudando pa' Viena porque esa ciudad molaba un puñao, me dio por currarme un temita corto sin cobrar ni un duro de pasta, ¡solo por el buen rollo, bro! Ni de coña te imagines un encargo serio de señor con peluca, tronco, que esto salió del corazón pa' unos amigos míos que acababan de tener un churumbel y yo quería regalarles algo dabuten.¡El cotilleo de Hamburgo que te deja loco!
¡Escucha, chaval, que la madre de la criatura era Bertha Faber, una tía crack que cantaba en mi coro de chicas allá en Hamburgo cuando éramos unos pipiolos! Pues nada, que la peña todavía se raya mazo preguntándose si lo nuestro fue un tonteo random de juventud o si yo estaba coladísimo hasta las trancas, ¡nadie lo sabe fijo, quillo! El caso es que la chavala se casó con su Arthur, se piró a vivir a Viena y en julio de 1868 tuvieron a su segundo enano, el pequeño Hans, ¡una alegría de locos! Así que pillé papel en Bonn y le planté en la partitura una dedicatoria medio en clave pa' ella sola, rollo agente secreto total, ¡qué fantasía, tío!¡Un vals camuflao por toda la escuadra!
¡Ojo al dato, máquina, que cuando Bertha era joven me cantaba un vals austríaco llamado S'is anderscht, de un tal Alexander Baumann, que tenía un flow brutal! En plan homenaje guapo, cogí esa musiquilla y la metí escondía en la mano del piano, to' camuflá a contratiempo pa' que hiciera de parejita secreta con la voz, ¿lo pillas? O sea, cuando Arthur y ella abrieron el regalo en su keli vienesa, ¡seguro que fliparon en colores al cazar nuestro guiño de los viejos tiempos! Es como colar un mensaje oculto en mitad de una nana pa' dormir al crío, hermano, una jugada maestra que te vuela la peluca sin darte ni cuenta.¡Poesía del pueblo y un parche de lujo!
¡Anda ya, fiera, que pa' la letra del primer verso no me compliqué la vida y trinqué un poema tradicional de un libro to' famoso llamado Des Knaben Wunderhorn! Aquella colección la habían armao años atrás dos figuras, Achim von Arnim y Clemens Brentano, y empezaba con ese Guten Abend, gut' Nacht que hoy conoce hasta el apuntador, ¿sabes? Lo gracioso de la movida es que cuando lo saqué en noviembre de 1868 tenía una sola estrofa, tío, ¡así de cortito iba el asunto al principio, literal! Pero luego me vine arriba y le enchufé un segundo verso lleno de angelitos que había escrito Georg Scherer en 1849, ¡y ahí ya quedó niquelao pa' la historia, bro!¡Una receta fácil sin dar la turra!
¡Mira, socio, si no pilotas na' de música clásica no te me agobies, que yo armé este Wiegenlied pa' una sola voz y un piano normalito, cero líos chungos! Le puse arriba en el papel las palabras Zart bewegt, que viene a ser que lo toques moviéndolo suavecito, en plan acariciar a un gatito medio sobao, ¿me sigues? Además lo dejé en mi bemol mayor, una tonalidad to' calentita que te abraza el alma del tirón y espanta cualquier mal rollo nocturno en cero coma, quillo. Cada estrofa repite exactamente la misma música sin cambiar ni una coma, tronco, pa' que el cerebro desconecte rápido y caigas planchao en la piltra.¡El cuarto del lote que se comió el mercado!
¡Flipa, titán, que este temazo ni siquiera iba suelto, sino metío en el puesto número cuatro de mi pack de cinco canciones Fünf Lieder, Op. 49! Mi editor N. Simrock lo soltó en Berlín aquel noviembre de 1868, y te juro que el éxito fue tan bestia que nos dejó a to's con el culo torcío desde el minuto uno. Hoy la banda por el mundo adelante lo llama Brahms's Lullaby o Cradle Song, poniéndole mi apellido delante como si yo fuera el dueño oficial del sueño ajeno, ¿sabes? Y cuidado con venir con el cuento de que lo escribí pa' un hijo mío, chaval, ¡que yo me quedé soltero de oro toda la vida y jamás tuve churumbeles propios!¡Estreno de gala con mis dos reinas!
¡Qué pasada, compadre, cuando por fin sonó en público por primera vez el 22 de diciembre de 1869 en mitad de Viena, con un ambientazo que quitaba el hipo! Al micrófono, bueno, a pulmón limpio, estaba Luise Dustmann cantando como los ángeles, ¡y dándole a las teclas tenía a mi queridísima Clara Schumann, una crack absoluta! Imagínate a esas dos jefas defendiendo una cancioncita de cuna delante de toda la peña encopetá del concierto, en plan espectáculo de primera división, tío. Aquella noche de invierno la sala entera se quedó to' derretía en la butaca, bro, porque cuando se juntan tanto talento y una melodía redonda, ¡eso lo peta fijo!¡Fiebre del oro y troleo al editor!
¡Joder, hermano, como la pieza vendía más que las rosquillas, mi colega Simrock se volvió loco a sacar versiones pa' to' tipo de instrumentos con tal de hacer caja! Que si pa' tocar a solas, que si pa' bandas raras, una fiebre comercial tan bruta que hasta a mí me daba un poco de cringe ver tanto refrito por las tiendas, ¿sabes? Al final le solté una pullita con toda la guasa y le dije que sacara también arreglos en tono menor, rollo tristón y oscuro, ¡especiales pa' niños traviesos o melancólicos, quillo! Hay que tomarse el negocio con humor, máquina, porque si te pones estupendo cuando tu música da mazo de pasta, ¡acabas amargao en tu rincón y eso ni hablar!¡De los pianos virtuosos al cine de Hollywood!
¡Venga, figura, que décadas después el asunto siguió rodando a lo grande y en 1922 el fiera de Percy Grainger se marcó una versión pa' piano solo que quita el sentío! El nota la metió en su colección Free Settings of Favorite Melodies, dándole un toque tan rico de armonías que suena a gloria bendita, en plan nivel experto total. Y agárrate fuerte, tronco, porque en 1945 ficharon mi canción en el cine con la peli Anchors Aweigh, ¡y el mismísimo Frank Sinatra se puso a cantarla con todo su flow! Ver que un invento que hice en Bonn pa' la buena de Bertha acaba en la voz de ese monstruo de la pantalla es una fumada épica, ¿no te parece, tío?¡El rey absoluto de las cunas del planeta!
¡A ver, chaval, que hoy en día no hay bebé en el mundo que no haya escuchao mi Wiegenlied saliendo de un móvil de cuna dando vueltas encima de su cabezota! Está metío en millones de cajitas de música por todos los continentes, colega, sonando con esas campanitas metálicas que dejan frito hasta al insomne más rebelde del barrio. Quién me iba a decir a mí que entre tanta sinfonía tocha y tanto drama serio, ¡iba a pasar a la posteridad como el encargado mundial de mandar a la peña a sobar, bro! Pero oye, me mola un huevo saber que cada noche mi musiquilla sigue acunando al personal de punta a punta del globo, ¡eso sí que es triunfar a lo bestia, máquina!---
¡Bueno, qué me dices, fiera, ¿te ha molao mazo pillar to' el salseo y la movida que hay detrás de mi Lullaby (Wiegenlied) o te has quedao to' loco con el culebrón, eh?! Pues no te pires todavía ni de coña, chaval, que a este temazo aún le queda tela de rollo y mazo de secretos guapos por destripar, en plan locura máxima, ¿sabes? ¡Así que venga, illo, dale caña sin cortarte a los enlaces de por aquí abajo pa' seguir bicheando mi Lullaby (Wiegenlied) a tope, que es la leche y lo vas a gozar dabuten, crack!
