Siestón de cuna planchao con la Lullaby (Wiegenlied) de Brahms
La guía de escucha
Wiegenlied in E-flat major, Op. 49, No. 4

¡Buenas, fiera, que soy Brahms y te traigo la guía de escucha de mi Lullaby (Wiegenlied), un temazo dabuten pa' gozarlo a tope, ¿sabes?! O sea, aquí vas a fichar cómo el piano sincopao se marca un vaivén tan guay con la voz solista que merece un montón la pena pa' quedarte to' planchao, tronco. Y a ver, colega, si te mola pillar nuestras obras al vuelo cuando suenan, pásate por el entrenamiento que nos hemos currao en esta web mis compañeros compositores y yo pa' enseñarte a reconocerlas, ¡venga!
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¡Pega la oreja a la voz y al piano, fiera!
¡Párate ahí un segundo, fiera, que pa' gozar de mi Lullaby (Wiegenlied) tienes que pillar que esto me lo curré a pelo pa' una voz solista y un piano, sin na' de orquestones dándote la brasa, ¿sabes?! O sea, tú abre bien los oídos y fíjate en cómo las teclas llevan to' el peso del balanceo por abajo con un rollo sincopao mazo de guay, tipo mecedora de lujo que no para ni a tiros. Mientras el teclado te mete ese vaivén en plan hipnosis total, quien canta se marca una melodía tan limpita por encima que te deja planchao en el sofá, ¡de locos, tronco! A ver, el truco pa' escucharlo dabuten es no rayarse buscando fuegos artificiales, sino dejarte llevar por cómo los dos se dan el relevo con una calma brutal, ¡te lo juro, bro!¿De dónde sale este nombre tan de sobar, quillo?
¡Anda ya, quillo, si te preguntas por qué bauticé así a mi Lullaby (Wiegenlied), pues blanco y en botella: en alemán significa canción de cuna a secas, porque iba derechito a dormir al nuevo enano de mis panas Arthur y Bertha Faber, ¿vale?! Resulta que en julio de 1868 nació su segundo chavalín, el pequeño Hans, y como yo admiraba un puñao a su madre desde que cantaba en mi coro de chicas en Hamburgo, les mandé este detallazo pa' Viena sin cobrar ni un céntimo de pasta. O sea, en la partitura oficial que saqué en mi colección Fünf Lieder, Op. 49 le planté la dedicatoria pa' ella, pero luego la peña por ahí fuera empezó a llamarla Brahms's Lullaby o Cradle Song porque mi apellido tenía un hype flipante. También vas a oír que to' el mundo la ficha por el arranque de la letra, Guten Abend, gut' Nacht, que viene a ser dar las buenas noches antes de pirarse al sobre, ¡una movida súper directa, tío!¡Una estructura sin comerse el tarro, colega!
¡Qué va, colega, elegir el esqueleto pa' mi Lullaby (Wiegenlied) fue una aventura de risas, pero ni de coña me metí en líos chungos de sonatas ni rondós interminables, ¿sabes?! A ver, te lo suelto claro: monté una forma estrófica pura y dura, que en cristiano callejero significa repetir los mismos dieciséis compases clavaos en cada vuelta del texto, ¡en plan bucle ganador total, máquina! Pues nada, aquí solo te voy a soltar un spoiler rapidito de las dos estrofas que forman el pastel, pero vete preparando porque ahora mismo las vamos a destripar una por una, ¡flipas con el viaje, chaval! Agárrate los machos que meterse hasta la cocina en este temazo va a ser una exploración de la leche, ¡venga, vamos al lío del tirón!Sección 1: ¡Rosas, claveles y un vals camuflao!
¡Ojo al dato, titán, que la primera sección de mi Lullaby (Wiegenlied) arranca en mi bemol mayor a ritmo de tres por cuatro y con la marca Zart bewegt, o sea, moviéndose to' suavecito pa' no espantar el sueño! Pa' esta primera vuelta pillé un poema popular alemán de la antología Des Knaben Wunderhorn, que habían juntado Achim von Arnim y Clemens Brentano, y que fue lo único que salió impreso cuando N. Simrock me lo publicó en Berlín en noviembre de 1868. Lo más jevi del asunto es que debajo de la voz escondí en el piano una contramelodía calcada de S'is anderscht, un vals de Alexander Baumann que Bertha me cantaba de jovenzuela, ¡un guiño secreto que mola un mazo, bro! Entre ese compás acunao y el subidón dulce que pega el canto a mitad de camino antes de volver a bajar, el ambiente se queda tan tierno que caes redondito en la cama, ¡literal, socio!Sección 2: ¡Angelitos al rescate en la segunda vuelta!
¡Atento a la jugada, monstruo, porque en la segunda sección de mi Lullaby (Wiegenlied) la música calca nota por nota esos dieciséis compases en mi bemol mayor sin cambiar ni el tempo ni la tonalidad, qué maravilla! Eso sí, como con una sola estrofa el tema se quedaba más corto que un suspiro, tiempo después de aquella primera edición le enchufé estos segundos versos que se había currao Georg Scherer allá por 1849, ¿lo pillas? Aquí el rollo cambia de las flores a unos angelitos que vigilan la cuna, dándole un toque todavía más mágico cuando Luise Dustmann y mi querida Clara Schumann al teclado la estrenaron ante el público en Viena en diciembre de 1869, ¡menudo dúo de cracks! Aunque todo suena a gloria bendita en modo mayor, la canción lo petó tan fuerte que hasta le solté de coña a mi editor Simrock que sacara versiones en tono menor pa' los niños malos que dan guerra, ¡joder, qué carcajada, tronco!¡Dale al play y a sobar como un marqués, hermano!
¡Venga, hermano, ahora te toca a ti vivir en tus propias carnes mi Lullaby (Wiegenlied) sin que nadie te lo cuente de oídas! Métele el dedazo al botón de play del tirón y déjate empapar hasta las trancas por este flow tan guapo que ha acabado sonando en cajitas de música de medio planeta, ¿sabes? O sea, mientras te entra el soniquete por la oreja, acuérdate de to' este salseo que acabamos de charlar sobre el vals oculto y las dos estrofas, ¡verás cómo lo escuchas con otras gafas, chaval! ¡Ojalá este viajecito por mi Lullaby (Wiegenlied) te deje tan flipao y con tanto buen rollo como me dejó a mí cuando me lo saqué de la manga, nos vemos!---
¡Buah, colega, dime tú ahora mismo si no te ha molao mazo empaparte de to' el rollo de esta guía pa' escuchar mi Lullaby (Wiegenlied), en plan relax total, ¿sabes?! O sea, no te pires todavía ni de coña, tronco, porque aún queda tela de chicha y mazo de movidas brutales que pillar sobre mi Lullaby (Wiegenlied) pa' quedarte to' flipao. A ver, dale caña sin rayarte y pincha del tirón en los enlaces de aquí pa' seguir bicheando a tope mi Lullaby (Wiegenlied), ¡que está dabuten, quillo!
