Navajas y tijeras en The Barber of Seville Overture de Rossini
Entre bastidores
The Barber of Seville Overture

Hola, me llamo Gioachino Rossini y hoy voy a contarte la historia que hay detrás de The Barber of Seville Overture. Aquí vas a descubrir por qué esta música pasó por dos óperas serias distintas antes de convertirse en el comienzo de mi comedia más famosa en Roma en 1816. Por cierto, en esta página otros compositores y yo también te ayudamos a reconocer nuestras piezas al escucharlas, así que empieza el entrenamiento cuando quieras probarlo.
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Una música con tres vidas distintas
Aunque hoy todo el mundo asocia The Barber of Seville Overture con un barbero muy astuto, la verdad es que no escribí ni una sola nota pensando en él. Compuse esta música por primera vez en Milán en 1813 para Aureliano in Palmira, una ópera seria que no tenía nada de cómica. Cuando tienes una buena idea en el cajón, sería una lástima dejarla cogiendo polvo como un abrigo caro que solo te pones en una boda. Por eso decidí guardarla bien a mano para darle una segunda oportunidad en cuanto surgiera la ocasión adecuada.De emperadores a reinas inglesas
Esa oportunidad me llegó dos años más tarde, en 1815, cuando ya trabajaba como director musical de los teatros reales de Nápoles. Allí volví a sacar la partitura y la adapté para el estreno de otro drama histórico titulado Elisabetta, regina d'Inghilterra en el Teatro San Carlo. Por aquel entonces yo tenía apenas veintitrés años y los encargos me llegaban tan rápido que a veces sentía que me faltaban horas en el reloj. Aprovechar mis propias páginas de un teatro a otro era el truco más sensato para sobrevivir a ese ritmo de trabajo sin perder la sonrisa.Un encargo urgente en pleno invierno
Justo a finales de ese mismo año 1815, el duque Francesco Sforza-Cesarini me pidió una ópera cómica nueva para la temporada de carnaval en el Teatro Argentina de Roma. Acepté el reto encantado, aunque sabía que el calendario apretaba tanto como unos zapatos recién comprados. Se cuenta por ahí que terminé toda la partitura en doce o trece días, aunque otros calculan que en realidad tardé unas dos o tres semanas. Sea cual sea la cifra exacta, te aseguro que escribí a toda velocidad mientras compaginaba mis obligaciones de Nápoles con este viaje a Roma.El misterio de la obertura perdida
Para poner música a las aventuras de esta comedia, al final decidí recurrir por tercera vez a mi fiel obertura viajera. Corre la leyenda de que en realidad compuse una pieza nueva con temas españoles que me pasó el tenor Manuel García y que luego se perdió, pero hoy casi nadie da por cierta esa historia. Lo que sí es completamente seguro es que reutilicé aquella música de Milán y Nápoles, razón por la cual no escucharás en ella ni una sola melodía del resto de la ópera. Al público le encajó tan bien aquel arranque lleno de energía que la pieza se quedó para siempre ligada a esta comedia.Permiso para afeitar al mismo cliente
Antes del estreno en Roma teníamos un pequeño problema diplomático, porque el veterano compositor Giovanni Paisiello ya había triunfado en 1782 con una ópera basada en la misma obra de Beaumarchais. Para mostrarle mis respetos y no parecer un joven arrogante que venía a quitarle el sitio, presenté mi versión bajo el título de Almaviva, o sia L'inutile precauzione. Pensé que ese gesto de cortesía bastaría para calmar los ánimos de sus admiradores más fieles en la ciudad. Por desgracia, pronto descubrí que intentar contentar a los seguidores de un rival en el teatro es tan difícil como pedirle a un gato que vigile un plato de sardinas.Una noche de estreno para olvidar
El estreno tuvo lugar el 20 de febrero de 1816 en el Teatro Argentina, conmigo mismo sentado al teclado para dirigir la función como maestro al cembalo. Aquella primera noche fue un desastre monumental lleno de accidentes en el escenario y con los partidarios de Paisiello gritando desde el patio de butacas para boicotearnos. Cualquiera se habría escondido debajo de la cama después de semejante escándalo, pero en la segunda función el público escuchó de verdad la música y la obra se convirtió en un triunfo absoluto. A veces el éxito solo necesita que los alborotadores se queden afónicos y se marchen a casa a descansar.Cómo cocinar un buen tumulto musical
Si te fijas en cómo suena la obertura, verás que paso del tono luminoso de mi mayor en la introducción al mi menor cuando empieza la carrera principal, antes de cerrar otra vez en mi mayor. Para no hacer esperar a nadie con desarrollos largos, me salto las formalidades académicas y voy casi directo de la presentación de los temas a su repetición final. Es como cuando cuentas un chiste en una cena y vas directo al remate porque ves que los invitados ya tienen hambre. Para darle todo el brillo posible al conjunto, reuní a las cuerdas con flautas, oboes, clarinetes, fagotes, trompas, trompetas, un trombón y una percusión bien alegre con timbales, bombo y platillos.De los archivos de papel a un conejo animado
Poco después de aquellas funciones en Roma, las primeras reducciones para voz salieron publicadas en Milán y París, aunque la partitura completa de orquesta no se imprimió hasta la década de 1820. Hoy los estudiosos tienen la ópera Il barbiere di Siviglia muy bien ordenada en sus catálogos bajo los códigos EC I/20 e IGR 76, muy lejos del jaleo que vivimos en su estreno. Pero lo que nunca habría imaginado en mi época es que, en 1950, mi música sería la protagonista de Rabbit of Seville, un cortometraje animado de Looney Tunes dirigido por Chuck Jones. Me hace mucha gracia pensar que una pieza nacida para un emperador romano acabó acompañando a Bugs Bunny mientras le corta el pelo a Elmer Fudd.---
¿Te ha gustado conocer la historia que esconde The Barber of Seville Overture? Más allá de este recorrido por el pasado, a mi The Barber of Seville Overture todavía le quedan varios rincones interesantes por descubrir. Si te apetece seguir explorando The Barber of Seville Overture conmigo, solo tienes que hacer clic en los enlaces que tienes aquí mismo.
