Edward Elgar
Compositor

1857 – 1934

Retrato de Elgar
Soy Edward Elgar, compositor inglés, y me alegra que hayas llegado hasta mi página. Voy a contarte la historia de mi vida, desde mi infancia junto a Worcester hasta mis últimos años. En esta web mis compañeros de oficio y yo te enseñamos a reconocer mis obras en cuanto suenan, así que  entra en el entrenamiento  y pruébalo.
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Un chico de Worcester con más libros que escuelas

Nací en junio de 1857 en Lower Broadheath, un pueblo cercano a Worcester, en Inglaterra. Mi padre afinaba pianos y tenía una tienda de música en Worcester, así que crecí entre instrumentos y partituras, y además él tocaba el órgano en la iglesia católica de St George. Dejé el colegio a los quince años y trabajé un tiempo como empleado en un despacho de abogados, pero lo mío ya estaba claro: quería dedicarme a la música. Mi formación fue escasa, aunque tomé clases de violín en Londres con Adolf Pollitzer en 1877 y 1878, y casi todo lo demás lo aprendí yo solo con manuales y libros de la biblioteca.

Un enigma que me abrió todas las puertas

En 1889 me casé con Caroline Alice Roberts, cuya familia no lo aprobó y la desheredó, y aun así ella siguió a mi lado. Mientras tanto me ganaba la vida con trabajos modestos: desde 1879 dirigí la banda de los empleados de un manicomio en Powick, y desde 1882 toqué el violín en una orquesta de Birmingham. La suerte cambió en 1899, cuando mis Enigma Variations se estrenaron en Londres bajo la dirección de Hans Richter. Al año siguiente llegó El sueño de Gerontius, sobre un poema del cardenal Newman, y de pronto ya nadie me tomaba por un músico de provincias.

De Worcester a sir

Me instalé en Malvern en 1891, y esa parte de Inglaterra fue siempre mi punto de referencia, aunque me mudé varias veces. De 1904 a 1911 viví en Hereford, en una casa llamada Plâs Gwyn, y en 1912 nos fuimos a Hampstead, en Londres. En 1904 me nombraron caballero, y entre 1905 y 1908 fui profesor de música en la Universidad de Birmingham, lo cual tiene su gracia para alguien que dejó el colegio a los quince años. En 1924 me hicieron Master of the King's Musick, algo así como el compositor oficial del rey.

Un enigma sin resolver y una marcha para desfilar

De las Enigma Variations, te recomiendo empezar por la Variation IX, «Nimrod», que arranca muy bajito y va creciendo despacio hasta una grandeza que te deja sin palabras. Yo mismo conté que por toda la serie corre otro tema que nunca se llega a oír, y hasta hoy nadie ha conseguido averiguar cuál es. La otra pieza es la Pomp and Circumstance March No 1, de 1901, una marcha con aire de desfile que se te queda en la cabeza a la primera. Más tarde se pusieron palabras de A. C. Benson a su parte central, el trío, y así nació «Land of Hope and Glory», que los británicos cantan a pleno pulmón.

Cuando el chelo sonó mal y Alice se fue

En 1919 compuse mi Concierto para violonchelo, una obra honda y melancólica. Su estreno, en octubre de ese año, se ensayó muy mal y recibió críticas duras. Peor fue lo que vino después, porque Alice murió de cáncer de pulmón en abril de 1920. Había sido mi compañera durante más de treinta años, y esa pérdida pesó más que cualquier mala crítica.

Los años tranquilos y una sinfonía sin final

De 1923 a 1927 viví en Kempsey, en Worcestershire, de nuevo cerca de mi tierra. Entre 1932 y 1934 trabajé en mi Tercera Sinfonía, pero la dejé sin terminar. En octubre de 1933 me diagnosticaron un cáncer que no se podía operar. Morí en Little Malvern en febrero de 1934 y me enterraron junto a Alice, en la iglesia católica de St Wulstan.

Críticos, billetes y una sinfonía rescatada

En 1930 Edward Dent escribió un artículo que tachaba mi música de demasiado emocional, vulgar y pomposa, y al reimprimirse armó bastante polémica. Mi hija Carice ayudó a fundar en 1936 el Elgar Birthplace Museum, en la casa donde nací. Entre 1999 y principios de 2007 mi retrato apareció en los billetes de veinte libras del Banco de Inglaterra, que es una forma muy práctica de ser popular. Y en 1997 Anthony Payne completó mi Tercera Sinfonía, así que aquella obra sin final acabó por tenerlo.

Lo que me gustaría dejarte

Cuando escribía, no buscaba impresionar a nadie con trucos, sino contar con sonidos lo que se siente y no siempre se sabe decir. Por eso mi música tiene tanta nostalgia, tanto orgullo y tanta ternura, a veces todo en el mismo minuto. No necesitas saber nada de música clásica para escucharla: basta con dejar que la melodía haga su trabajo. Si al terminar «Nimrod» te quedas un momento en silencio, ya me has dicho todo lo que yo quería oír.
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¿Has disfrutado conociendo mi vida, desde aquella tienda de música de mi padre en Worcester hasta mis últimos años en Malvern? Ahora puedes explorar aquí dos de mis obras, las Enigma Variations: Variation IX «Nimrod» y la Pomp and Circumstance March No 1. Haz clic en los enlaces de más abajo y escúchalas con calma, como quien vuelve a visitar a un viejo amigo.
Cello Concerto in E minor, Op. 85
Cello Concerto in E minor, Op. 85
Enigma Variations: Variation IX "Nimrod"
Variations on an Original Theme, Op. 36
Pomp and Circumstance March No 1
Pomp and Circumstance March No. 1 in D major, Op. 39 No. 1