Tristeza muy británica con el Cello Concerto in E minor, Op. 85 de Elgar
Los mejores momentos
Cello Concerto in E minor, Op. 85

Soy Elgar, y te doy la bienvenida a los mejores momentos de mi Cello Concerto in E minor, Op. 85. Escucharás una música más reflexiva y melancólica que la de mi Concierto para violín, casi como una despedida hecha en voz baja, y eso la hace muy especial. Aquí, además, mis compañeros compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras obras cuando suenan, así que te invito a probarlo con el entrenamiento de esta web .
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Una entrada con mucha seriedad
Cuando yo abro el concierto con el Adagio – Moderato, el violonchelo entra con un aire tan grave que parece que viene a darte una noticia importante. El movimiento dura unos 8 minutos y empieza con una introducción, así que la melodía principal se hace esperar un poco.
Cuatro minutos y medio sin tiempo que perder
En el segundo movimiento, un Lento – Allegro molto, yo empiezo con calma y de pronto dejo que la música eche a correr. Es el más corto de los cuatro, con unos 4½ minutos, así que si te despistas a mitad de camino ya se ha terminado.
El rincón más tranquilo
En el tercer movimiento, que lleva la indicación Adagio y nada más, yo bajo el ritmo del todo y dejo que el violonchelo cante despacio. Dura unos 4 minutos y 50 segundos dentro de una obra de poco menos de 30 minutos, justo para respirar hondo antes del final.
El más largo y con más indicaciones
Para cerrar, yo pongo un Allegro que dura unos 11½ minutos y es el movimiento más largo de todo el concierto. Su indicación completa cambia de tempo tantas veces que parece una lista de la compra, y al final la música vuelve a un Adagio.
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¿Has disfrutado conociendo los mejores momentos del Cello Concerto in E minor, Op. 85? Yo escribí esta música en un tiempo en el que muchos la veían como algo de otra época, y quizá por eso suena tan íntima y tan serena. Con los años la gente fue entendiendo lo que había detrás de esas notas, y hoy el concierto es de los más tocados del repertorio para violonchelo. Todavía queda mucho por descubrir en esta obra: cómo nació en mi casa de campo de Sussex, qué pasó la noche del estreno o por qué las grabaciones de Jacqueline du Pré la hicieron tan querida. Si te apetece seguir explorando, haz clic en los enlaces que tienes a continuación. Ojalá te acompañe esa melancolía tranquila del violonchelo mucho tiempo después de que termine la música.
Grabación: Anthony Pini (cello), The London Philharmonic Orchestra, Eduard van Beinum, historical recording
