Tristeza muy británica con el Cello Concerto in E minor, Op. 85 de Elgar
I. Adagio – Moderato
Cello Concerto in E minor, Op. 85

Soy Elgar, y voy a explicarte el primer movimiento de mi concierto, el Adagio – Moderato. En unos 8 minutos verás cómo una introducción grave da paso a una melodía que regresa al final, y por qué una forma tan sencilla emociona tanto. Puedes comprobar si sabes reconocer nuestras obras en cuanto suenan, algo que mis compañeros compositores y yo te enseñamos aquí, con una prueba en el entrenamiento .
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Cómo escuchar sin saber nada de música
Para escuchar este movimiento no necesitas saber nada de música clásica, solo oídos y un poco de paciencia. Fíjate primero en el violonchelo solista, que es mi protagonista y canta casi como una voz humana, grave y cálida. Después presta atención a la orquesta, sobre todo a las cuerdas, que lo acompañan y a veces le contestan, como quien escucha una confidencia y asiente en silencio. Las maderas y los metales aparecen más de tarde en tarde, para dar color y empuje en los momentos de más emoción.Un título que lo cuenta casi todo
Llamé al movimiento Adagio – Moderato porque la música avanza a dos pasos distintos y quise avisarte de los dos. Adagio significa lento, y así empieza todo, con un andar pesado y pensativo. Moderato indica un ritmo más suelto, ni deprisa ni despacio, que llega cuando la atmósfera ya está bien asentada. El cambio se parece a salir de una habitación en penumbra a un pasillo con luz: sigues en la misma casa, pero respiras de otra manera.Una forma con recibidor incluido
Elegir la forma de este movimiento fue toda una aventura, y al final me quedé con una forma ternaria precedida de una introducción. Ternaria quiere decir que hay tres partes: una idea al principio, otra distinta en el centro y el regreso de la primera al final. Con la introducción suman cuatro secciones, y las vamos a recorrer una por una en los párrafos siguientes. Es como una casa con recibidor: antes de llegar al salón pasas por la entrada, y esa entrada también cuenta.Sección 1: El violonchelo se aclara la garganta
La introducción es lenta, en Adagio, y se mueve en mi tonalidad de mi menor, que le da un color oscuro y serio. El violonchelo habla con frases amplias y declamadas, sin que la orquesta le quite protagonismo. Todavía no hay una melodía que puedas tararear, y esa espera forma parte del plan. Si sientes que la música te pide silencio antes de contarte nada, has entendido muy bien lo que yo quería.Sección 2: La melodía por fin se sienta a la mesa
Con el Moderato llega el primer tema, y el ritmo se vuelve un balanceo suave que invita a moverse un poco. Es una melodía melancólica, de las que parecen mirar por la ventana pensando en otros tiempos. El violonchelo y la orquesta se la van pasando con naturalidad, y notarás que ninguno de los dos quiere imponerse. Aquí la música se asienta y, por primera vez, da la sensación de caminar con rumbo claro.Sección 3: Un paseo por otro barrio
En la parte central el ambiente cambia, y la música abandona la melancolía serena para volverse más inquieta. Notarás que la armonía se mueve y que la tonalidad ya no te deja tan quieto como al principio. El violonchelo se muestra más apasionado, y la orquesta lo acompaña con más peso y más calor. Es uno de los momentos de más tensión del movimiento, pero prefiero la emoción contenida a los estallidos, así que todo se queda a un paso de desbordarse.Sección 4: Vuelves a casa y todo parece distinto
En la última sección regresa el tema del principio, y lo reconocerás enseguida, como a un viejo amigo. Pero ya no suena igual, porque has pasado por la parte central y ahora lo escuchas con más cariño. El tono vuelve a ser sereno y pausado, y la música se va retirando con delicadeza. Así termina el movimiento, como una carta que se dobla despacio, sin portazos.Ahora te toca a ti
Ahora te invito a vivir este Adagio – Moderato por tu cuenta, sin ninguna prisa. Pulsa el botón de reproducir y deja que la música te envuelva. Mientras suena, ten presente lo que hemos hablado: la introducción, el balanceo del Moderato, el paseo por la parte central y el regreso del tema. ¡Ojalá disfrutes del viaje tanto como yo disfruté al escribirlo!---
¿Te ha gustado conocer la guía de escucha del I. Adagio – Moderato de mi Cello Concerto in E minor, Op. 85? Espero que ahora, cuando suene el violonchelo con esa voz grave y cálida, lo escuches con otros oídos. Aun así, este concierto guarda muchas más cosas por descubrir, desde la historia de su estreno hasta los otros tres movimientos y las grabaciones que lo hicieron querido. Puedes seguir explorando mi Cello Concerto in E minor, Op. 85 en los enlaces que encontrarás en esta página, así que haz clic en ellos cuando te apetezca. Escucha la música sin prisa, porque una obra tranquila como esta se disfruta mejor cuando le das tiempo.
