Tristeza muy británica con el Cello Concerto in E minor, Op. 85 de Elgar
II. Lento – Allegro molto

Cello Concerto in E minor, Op. 85

Elgar presenta una guía de escucha de II. Lento – Allegro molto, de Cello Concerto in E minor, Op. 85
Soy Elgar, y ahora voy a explicarte el segundo movimiento de mi concierto, el Lento – Allegro molto. En unos 4½ minutos, el más breve de los cuatro, notarás cómo una calma inicial se transforma en una carrera ligera y decidida. Si quieres aprender a reconocer nuestras obras en cuanto suenan, algo que mis colegas compositores y yo enseñamos en esta web, anímate con  una prueba del entrenamiento .
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Por dónde empezar a escuchar sin haber pisado nunca un concierto

Lo primero que te pido es que sigas al violonchelo solista, porque en este movimiento es el hilo que te lleva de la mano de principio a fin. Después fíjate en las cuerdas de la orquesta, que acompañan al solista, le dejan espacio cuando canta y se animan cuando él se anima. Las flautas, los oboes, los clarinetes y el resto de la orquesta aparecen para dar color y un poco de empuje, así que no hace falta que los busques uno por uno. Lo importante es que notes cómo cambia el ritmo a mitad del camino, porque ahí está la gracia de todo el movimiento.

Un título que es casi un cartel de carretera

Puse a este movimiento el título Lento – Allegro molto porque quise avisarte de que aquí la música cambia de marcha. Lento significa despacio y Allegro molto significa muy rápido, así que el propio nombre te adelanta el viaje que vas a hacer. Con unos 4½ minutos es el más corto de los cuatro movimientos, y por eso no me sobraba ni un segundo para presentaciones. Prefiero que sepas desde el principio lo que te espera, igual que se agradece una señal antes de una curva.

Una forma que tuve que pensar dos veces

Elegir la forma de este movimiento fue una pequeña aventura, porque no quería encerrarlo en un molde de manual. Lo trato más bien como un relato en dos velocidades, con un comienzo pausado, una carrera y un final que recoge lo que ha ocurrido por el camino. Voy a dividirlo en cuatro secciones, y aquí solo te las nombro para que sepas por dónde vamos. En los próximos párrafos me detengo en cada una, así que acompáñame con calma.

Sección 1: El que llega sin hacer ruido

El movimiento arranca con la indicación Lento, y el violonchelo empieza casi pensando en voz alta. La orquesta apenas se atreve a hablar, y esa quietud hace que cada nota del solista suene más cerca de ti. El ambiente es serio y recogido, en la misma línea reflexiva de todo el concierto, que está en mi menor. Escucha este arranque con paciencia, porque lo que viene después se entiende mejor si has sentido primero esta calma.

Sección 2: Se acabó el paseo

De pronto llega el Allegro molto y la música cambia de humor por completo. El violonchelo se lanza a una sucesión de notas rápidas y ligeras, como si el pensamiento de antes se hubiera convertido en ganas de moverse. Fíjate en que el cambio no es un portazo, sino un empujón que va tomando velocidad. Si tienes la costumbre de marcar el ritmo con el pie, este es tu momento.

Sección 3: La orquesta se apunta

Con la carrera ya en marcha, la orquesta deja de ser un simple acompañante y entra con más fuerza. Las cuerdas y los instrumentos de viento se pasan los motivos rápidos unos a otros, mientras el violonchelo sigue en primer plano. Aquí el ánimo es más luminoso y más inquieto que al principio, aunque nunca pierde del todo cierta sombra elegiaca. Escucha cómo el solista y el conjunto se persiguen y se responden, porque ese diálogo es lo más vivo de todo el movimiento.

Sección 4: Una despedida que no se anda con rodeos

En la última parte recojo el aire de lo que has oído y lo llevo hacia el final con decisión. El movimiento no se alarga en despedidas, y por eso termina pronto, con la energía todavía a flote. Es una conclusión breve para un movimiento breve, y deja la sensación de haber visto pasar algo muy rápido y muy intenso. Ese final abre la puerta al Adagio que viene después, donde el concierto vuelve a respirar despacio.

Ahora te toca a ti darle al play

Ahora te invito a que vivas por ti mismo este Lento – Allegro molto. Pulsa el botón de reproducir y déjate llevar por la música sin prisa ni preocupación. Mientras suena, quizá te sirva recordar lo que hemos comentado sobre el violonchelo, el cambio de ritmo y las cuatro secciones. Ojalá disfrutes de este recorrido tanto como disfruté yo cuando lo compuse.
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Y hasta aquí llega esta guía de escucha del segundo movimiento, el Lento – Allegro molto, de mi Cello Concerto in E minor, Op. 85. ¿Te ha gustado descubrir cómo suena y qué esconde este movimiento tan breve? Son solo unos 4½ minutos, pero creo que dan para quedarse un buen rato pensando después de que la música se apague. Si vuelves a escucharlo, quizá notes cosas que la primera vez se te pasaron, porque esta música no se agota en una sola escucha. Y todavía queda mucho por explorar de mi concierto: su historia, sus otros movimientos y la manera en que, con los años, fue ganándose al público. Haz clic en los enlaces que tienes a tu alrededor y sigue investigando a tu ritmo, sin prisa. Ojalá cada nueva escucha te acerque un poco más a esta obra que tanto significa para mí.