Tristeza muy británica con el Cello Concerto in E minor, Op. 85 de Elgar
IV. Allegro
Cello Concerto in E minor, Op. 85

Soy Elgar, y te invito a que me acompañes en el cuarto movimiento de mi concierto, el Allegro. Con unos 11½ minutos es el más largo de los cuatro, y en él oirás cómo la música arranca con energía y termina en un Adagio sereno. Cuando quieras comprobar si sabes reconocer nuestras obras nada más oírlas, que es lo que mis compañeros compositores y yo te enseñamos aquí, prueba el entrenamiento .
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Oídos abiertos y cero apuntes
Para escuchar este último movimiento no necesitas saber nada de música, solo seguir al violonchelo solista como quien sigue a un amigo por una calle llena de gente. Él lleva la voz cantante, y la orquesta unas veces lo empuja y otras se aparta para dejarle hablar. Las cuerdas hacen de suelo firme bajo sus pasos, mientras las maderas y los metales aportan color y algún golpe de energía, y los timbales subrayan los momentos de más tensión. Si en algún momento te pierdes, no pasa nada: busca otra vez el sonido del chelo y lo encontrarás esperándote.Un título con letra pequeña
Llamé Allegro a este movimiento porque quería que arrancara con ánimo y con paso decidido, después de la calma que lo precede. Pero esa palabra sola no lo cuenta todo, y por eso la indicación completa es Allegro – Moderato – Allegro, ma non troppo – Poco più lento – Adagio. Si lo piensas, el título es casi un mapa de viaje, porque cada anotación te avisa de que la velocidad y el ánimo van a cambiar. Con unos 11½ minutos es el más largo de los cuatro movimientos, y necesita ese espacio para recorrer tantos paisajes.Una forma que no cabe en una caja
Elegir la forma de este movimiento fue toda una aventura, y no hace falta que lo metas en una caja con nombre de sonata o de rondó para disfrutarlo. Prefiero que lo imagines como un camino de cinco tramos, uno por cada indicación de tempo que acabas de ver. Aquí solo te los presento de pasada, porque en los párrafos siguientes los vamos a recorrer uno por uno. Ve preparando la curiosidad, que esta exploración tiene bastante más recorrido de lo que parece.Sección 1: Allegro, o salir de casa con prisa
El movimiento arranca con un Allegro, es decir, con un tempo vivo y una energía que se nota desde los primeros compases. El violonchelo se lanza con decisión y la orquesta le responde con firmeza, como si ambos tuvieran algo importante que hacer cuanto antes. Aquí el ánimo es resuelto y activo, muy distinto de la quietud del movimiento anterior. Fíjate en ese cambio de temperatura, porque es la primera señal de que este final no va a quedarse quieto.Sección 2: Moderato, o respirar un poco
Después llega el Moderato, y el paso se vuelve más sereno, sin prisa pero sin quedarse parado. El chelo aprovecha para cantar con más calma, y la melodía tiene tiempo de estirarse y de mostrar su lado más cálido. El ánimo pasa de la decisión al ensimismamiento, como quien deja de caminar deprisa y empieza a mirar alrededor. Es un buen momento para escuchar cómo las cuerdas lo acompañan casi en voz baja.Sección 3: Allegro, ma non troppo, con el freno puesto
La indicación Allegro, ma non troppo significa algo así como rápido, pero no demasiado, y es justo lo que oirás. La energía vuelve a la música, aunque ahora la llevo más controlada, con un empuje que sabe medirse. El violonchelo y la orquesta se mueven con soltura, y el ambiente es más luminoso y decidido que en el tramo anterior. Imagina a alguien que corre para no perder el tren, pero que se acuerda de no tropezar con las maletas.Sección 4: Poco più lento, el paso se vuelve pensativo
Con el Poco più lento, que quiere decir un poco más lento, la música vuelve a frenar y se pone seria. Aquí el sonido se hace más recogido, y el chelo parece hablar consigo mismo más que con el público. Esa mirada hacia dentro es muy propia de todo el concierto, que es más contemplativo y elegíaco que mi Concierto para violín. Si has llegado hasta este punto, notarás que la emoción ya no viene de la velocidad, sino de la quietud.Sección 5: Adagio, la última palabra
El último tramo lleva la indicación Adagio, la más pausada de todo el movimiento, y con ella se cierra el recorrido que te he ido contando. La música se aquieta y se vuelve grave, como si pudiera permitirse mirar atrás después de tantos cambios de ritmo. Este movimiento es el cierre de una obra que dura un poco menos de 30 minutos, y quise que ese cierre tuviera peso. Escucha con atención cómo el chelo y la orquesta dejan de discutir el paso y se ponen de acuerdo en un mismo ánimo.Ahora te toca a ti
Ahora te invito a que vivas el Allegro por tu cuenta: pulsa el botón de reproducir y déjate llevar por la música. Mientras suena, tal vez te sirva recordar lo que hemos hablado, desde el chelo que lleva la voz hasta los cinco tramos del camino. No hace falta que lo entiendas todo a la primera, porque la música también se disfruta simplemente dejándola pasar. Ojalá este viaje por mi Allegro te emocione tanto como me emocionó a mí escribirlo.---
Soy Elgar, y con este último movimiento, el Allegro, termina nuestro recorrido por mi Cello Concerto in E minor, Op. 85. ¿Te ha gustado conocer la guía de escucha del IV. Allegro del Cello Concerto in E minor, Op. 85? Es el movimiento más largo de los cuatro, con unos 11½ minutos, y quizá por eso deja la sensación de haber hecho un viaje entero. Después de tanta energía, el final vuelve a un Adagio sereno, y la música se despide casi en voz baja, como pasa cuando alguien se marcha sin querer hacer ruido. Con los años este concierto se ha ganado el cariño de muchísima gente, y todavía quedan muchos aspectos del Cello Concerto in E minor, Op. 85 por descubrir. Puedes explorar cómo nació en mi casa de campo de Sussex, cómo fue aquel estreno de 1919 y cómo lo han tocado después tantos violonchelistas. Haz clic en los enlaces que tienes a tu disposición para seguir explorando el Cello Concerto in E minor, Op. 85. Y cuando vuelvas a escucharlo, quizá notes algo que la primera vez se te pasó, porque esta música siempre tiene un rincón más que mostrar.
