Franz Schubert
Compositor

1797 – 1828

Retrato de Schubert
Soy Franz Schubert, un músico vienés que escribió canciones, sinfonías y música de cámara, y me alegra que hayas llegado hasta aquí. Voy a contarte la historia de mi vida, desde mi infancia en Viena hasta mis últimos años. Aquí, en esta web, mis compañeros de oficio y yo te enseñamos a reconocer mis piezas cuando suenan, y  puedes probarlo en el entrenamiento  ahora mismo.
---

Un duodécimo hijo con mucho oído

Nací el 31 de enero de 1797 en Himmelpfortgrund, en Viena, y fui el duodécimo hijo de un maestro de escuela de parroquia. De los catorce hermanos solo cinco llegamos a adultos, así que la mesa familiar era animada, aunque nunca sobraba sitio. Mi padre me puso un violín en las manos, mi hermano Ignaz me enseñó piano, y en 1808 entré en el Stadtkonvikt con una beca de coro. Allí conocí obras de Mozart, Haydn y Beethoven, y en 1812 Antonio Salieri me aceptó como alumno particular, algo que para un chico como yo era un verdadero regalo.

Cuando el piano empezó a contar cuentos

Las canciones fueron mi gran territorio: poemas cantados con un piano que no se limita a acompañar. Escribí Gretchen am Spinnrade y Erlkönig, y en ambas el piano hace casi de actor: en una oyes la rueda de la rueca, y en la otra, el galope de un caballo. En 1821 el cantante Johann Michael Vogl interpretó Erlkönig, y ese mismo año la Gesellschaft der Musikfreunde me admitió como miembro intérprete. Tres años antes me había rechazado.

Viena, mis amigos y un sofá prestado

Viena fue mi ciudad y casi todo mi mundo, y allí gané la vida de formas poco glamurosas. Desde 1814 di clases en la escuela de mi padre, un trabajo que no me llenaba nada, y desde 1816 viví en casa de mi amigo Franz von Schober; más adelante compartí vivienda con Johann Mayrhofer. En los veranos de 1818 y de 1824 fui profesor de música de la familia Esterházy, en Zselíz. Lo mejor de aquellos años fueron las Schubertiadas, las veladas de principios de la década de 1820 en que mis amigos se reunían para escuchar mi música y charlar hasta tarde.

Lo que puedes escuchar aquí

Si quieres escuchar algo mío en esta página, empieza por el Ave Maria, una melodía larga y serena que parece respirar sola. Fuera de aquí se me conoce también por los ciclos de canciones Die schöne Müllerin, de 1823, y Winterreise, de 1827, que ponen música a poemas de Wilhelm Müller. En música de cámara escribí el Quinteto de la trucha y el Cuarteto de cuerda n.º 14, La muerte y la doncella. Y para orquesta dejé la Sinfonía n.º 8, la Inconclusa, y la Sinfonía n.º 9, la Grande en do mayor.

Una sinfonía a medias y otros tropiezos

Empecé la Inconclusa en 1822 y viví hasta 1828, así que no la dejé a medias por morirme, y la verdad es que nadie sabe por qué se quedó así. Con el teatro tuve peor suerte todavía: la mayoría de mis proyectos escénicos fracasaron y solo terminé once de mis veinte obras para la escena. Los editores se mostraban reticentes y lo que cobraba por mis obras era poco, de modo que mi fama quedó casi limitada a un círculo de admiradores en Viena. En 1820 incluso me detuvo la policía junto con cuatro amigos y nos echaron una reprimenda, un susto que, por suerte, no pasó de ahí.

El último año, el más ocupado

El 26 de marzo de 1828 di el único concierto público dedicado solo a mis obras. Ese mismo año está fechada la Grande en do mayor, que al parecer se ensayó pero no se tocó en público mientras yo viví, y las razones no están claras. Morí en Viena el 19 de noviembre de 1828, con 31 años, en casa de mi hermano Ferdinand, y la causa oficial fue la fiebre tifoidea. El Schwanengesang se publicó ese mismo año de 1828, cuando yo ya no estaba.

Mejor tarde que nunca

Me enterraron en Währing, cerca de la tumba de Beethoven, y en 1888 las dos tumbas se trasladaron al Zentralfriedhof; Franz Grillparzer escribió mi epitafio, que dice que la música enterró aquí una rica posesión. Después de mi muerte, Mendelssohn, Schumann, Liszt y Brahms defendieron mi música, y Schumann habló de la «divina longitud» de la Grande en do mayor. En 1867 George Grove y Arthur Sullivan encontraron en Viena muchos manuscritos míos, y más tarde Brahms se encargó de la primera serie de la edición completa de Breitkopf & Härtel. Otto Erich Deutsch hizo el catálogo que da a mis obras los números con la letra D, y por eso, cuando ves una D seguida de un número, sabes que hablamos de mí.

Lo que me gustaría dejarte

Quiero que mi música te haga compañía, sobre todo cuando estés pensativo o un poco triste, porque yo sabía bien cómo es eso. No hace falta que entiendas nada de teoría ni de partituras: basta con que te sientes y dejes que la melodía vaya a su ritmo. Si alguna vez te parece que una canción mía te entiende, seguramente no es casualidad, porque la escribí pensando en lo que se siente por dentro. Pon el Ave Maria, cierra los ojos un momento y dime después si no te ha dado un poco de calma.
---
¿Te ha gustado conocer un poco mejor mi vida, desde las tertulias con mis amigos hasta mis últimos días en Viena? Ahora puedes acercarte a las obras mías que encontrarás en esta web: el Ave Maria. Haz clic en los enlaces de más abajo y déjate llevar por ella con calma.
Ave Maria
Ellens Gesang III in B-flat major, D. 839, Op. 52 No. 6
Serenade (Ständchen)
Ständchen ("Leise flehen meine Lieder"), No. 4 of Schwanengesang, D. 957