Un rezo escocés con el Ave Maria de Schubert
Los mejores momentos

Ellens Gesang III in B-flat major, D. 839, Op. 52 No. 6

Schubert presenta los mejores momentos de Ave Maria
Soy Schubert, y te doy la bienvenida a los mejores momentos de mi Ave Maria. Aquí vas a oír cómo una sola melodía, cantada por Ellen sobre un piano tranquilo, consigue que un simple rezo suene a consuelo y a calma. Mis compañeros compositores y yo también te enseñamos, en esta web, a reconocer nuestras obras en cuanto suenan, así que te invito a  probar el entrenamiento  y a comprobarlo tú mismo.
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Un piano que no tiene prisa

Yo escribí esta canción en 1825, durante unas vacaciones de verano en la Alta Austria, y lo primero que oyes es un piano que se mece con calma, como quien arrulla a un bebé sin querer despertarlo. Sobre ese vaivén entra la voz de una mujer, Ellen, que en el poema de Walter Scott le reza a la Virgen María, y enseguida notas que nadie aquí tiene intención de correr.

Una melodía que se estira sin pedir permiso

Yo quería que la melodía respirara con tanta naturalidad que tú no te dieras cuenta de cómo va creciendo, igual que no notas cómo se hace de noche en una tarde de verano. Mientras tanto el piano sigue con su balanceo de fondo, discreto, y deja que la voz se lleve todo el protagonismo.

Latín que llegó sin que nadie me avisara

Yo nunca puse en música el rezo en latín del Ave Maria, porque mis palabras eran una traducción al alemán del poema de Scott, y el texto latino se encajó en mi melodía mucho después, como cuando te cuelgan en casa un cuadro que no has pintado tú. Aun así, hoy suena en bodas, funerales y celebraciones de Navidad, y me gusta pensar que, vaya donde vaya, sigue terminando con esa misma calma con la que empezó.
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Y hasta aquí llega este paseo por los mejores momentos del Ave Maria. ¿Te ha gustado descubrirlos conmigo? Cuando compuse esta canción, no imaginaba que con el tiempo la oirían en bodas, en funerales y en las misas de Navidad. A mí, sin embargo, me gusta recordarla como lo que fue al principio: una oración cantada por Ellen, con una voz y un piano, en un rincón tranquilo de un poema. Quizá por eso sigue sonando tan sencilla y tan cercana, aunque hayan pasado casi doscientos años. Pero todavía queda mucho por explorar en esta pieza. Hay historias que no te he contado, como el viaje que hizo la melodía desde el poema de Walter Scott hasta las palabras en latín que le pusieron después, o la forma en que Franz Liszt la llevó al piano solo. Si te apetece seguir, haz clic en los enlaces que tienes aquí al lado y sigue explorando el Ave Maria a tu ritmo. Te aseguro que, cada vez que la escuches, vas a encontrar algo nuevo.

Grabación: Yehudi Menuhin (violin) and Adolph Baller (piano), Public domain