Pasión y paciencia con la St Matthew's Passion de Bach
Los mejores momentos
St Matthew Passion (Matthäus-Passion), BWV 244

Soy Johann Sebastian Bach, y te doy la bienvenida a los mejores momentos de mi St Matthew's Passion. Vas a oír cómo dos coros y dos orquestas te llevan hasta el coro final, «Wir setzen uns mit Tränen nieder», una despedida en do menor que se queda contigo. Aquí, mis compañeros compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras piezas nada más oírlas, así que prueba el entrenamiento cuando quieras.
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Dos coros y una mecedora que no deja dormir
Yo abro la obra con un balanceo en 12/8 y en mi menor que suena como una mecedora muy lenta, solo que aquí nadie tiene sueño. Sobre ese vaivén, dos coros y dos orquestas se van pasando la palabra, y en medio entra, larga y serena, la melodía del coral «O Lamm Gottes, unschuldig», que se oye con claridad por encima de todo el conjunto en «Kommt, ihr Töchter, helft mir klagen».
Un violín que ya trae la disculpa preparada
Yo coloco «Erbarme dich, mein Gott» justo después de que Pedro niegue a Jesús, y lo primero que oyes es un violín solo con una melodía que pide perdón antes de que nadie pregunte, como quien llega a casa con cara de haber roto algo. Está en si menor y en 12/8, con dos violines, viola y bajo continuo acompañando con paso suave, y cuando entra la voz de contralto el violín solo no se calla, así que los dos cantan a la vez y ninguno cede el turno.
Un final para despedirse sentados
Yo cierro la obra con «Wir setzen uns mit Tränen nieder», un coro en do menor que significa «nos sentamos llorando», algo que, después de una obra tan larga, hasta se agradece. Va en compás de 3/4, con un paso tranquilo y sin prisa, de modo que la música termina más como quien se despide en voz baja que como quien da un portazo.
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Y así llegamos al final de este recorrido por los mejores momentos de la Pasión según san Mateo. Cuando compuse la obra, la última palabra no era un estallido de gloria, sino un coro en do menor que dice «Wir setzen uns mit Tränen nieder», es decir, «Nos sentamos con lágrimas». Me gusta que acabe así, con una despedida tranquila, casi como quien se queda un momento en silencio antes de levantarse de la silla. Esa calma tiene algo que invita a pensar, y creo que por eso la música ha seguido hablando a tanta gente. Desde la última vez que se tocó en vida mía, pasó casi un siglo sin oírse, hasta que en 1829 un joven Felix Mendelssohn, con solo 20 años, la dirigió en Berlín y la devolvió al mundo. Me alegra saber que alguien la rescató, porque así hoy puedes escucharla tú. ¿Te ha gustado conocer los mejores momentos de la Pasión según san Mateo? Aún quedan muchos aspectos por descubrir: cómo se reparten las voces, qué papel tiene el Evangelista, cómo dialogan los instrumentos con los cantantes y qué esconden los corales que atraviesan toda la obra. Si te apetece seguir, haz clic en los enlaces que tienes a tu disposición y sigue explorando la Pasión según san Mateo a tu ritmo. Tómate el tiempo que necesites, porque esta música no tiene prisa y siempre tiene algo nuevo que ofrecerte en cada escucha.
