Un emperador al piano con el Piano Concerto No 5 de Beethoven
Los mejores momentos
Piano Concerto No. 5 in E-flat major, Op. 73

Soy Ludwig van Beethoven, y te doy la bienvenida a los mejores momentos de mi Piano Concerto No 5. Vas a escuchar cómo, casi al final, los timbales marcan una marcha lejana, la música se queda en silencio y el piano lanza sus escalas hacia el último gesto de la orquesta. Si quieres aprender a reconocer nuestras piezas en cuanto suenan, en esta web mis colegas compositores y yo te lo enseñamos, y puedes probar el entrenamiento ya.
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Aquí no se espera turno
Yo abro el concierto con unos acordes de orquesta tan solemnes que parece que van a anunciar algo importante, y el piano contesta a cada uno con un floreo de lucimiento. Lo habitual era que el solista esperase pacientemente a su turno, pero a mí me gustaba que entrase pronto, y el resultado suena a una conversación en la que nadie deja terminar la frase al otro.
Paseo nocturno y en voz baja
Yo cambio de aires en el segundo movimiento: las cuerdas llevan sordina y todo suena a paseo de noche, en si mayor, de esos en los que hablas bajito para no despertar a los vecinos. El piano entra con la indicación "dämmernd", que significa crepuscular, y la música pasa sin pausa al final, como quien se adormece un momento y se despierta ya de buen humor.
Un final que no se está quieto
Yo arranco el Rondo con un tema en 6/8 que parece incapaz de quedarse quieto, y los ritmos militares del primer movimiento vuelven a asomar. Cerca del final los timbales marcan una marcha lejana y la música se queda en silencio, hasta que las escalas del piano llevan a la orquesta a cerrar con un gesto de mando, como quien da una última palmada para que todos se callen.
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Ya ha llegado el momento de despedirme, y lo hago con la sensación de que este concierto sigue teniendo cosas que decir, incluso a quien lo ha escuchado muchas veces. ¿Has disfrutado descubriendo conmigo los mejores momentos del Piano Concerto No 5? Ojalá la próxima vez que lo escuches notes ese primer diálogo entre la orquesta y el piano, el paseo en voz baja del segundo movimiento y el modo en que el final aparece sin que nadie haya tenido tiempo de aplaudir. Todavía quedan muchos aspectos del Piano Concerto No 5 por explorar. Hay historias sobre cómo se estrenó, porque yo no pude tocarlo aquella noche en Leipzig por mi oído cada vez más débil, y también sobre el apodo con el que hoy lo conoce tanta gente, que nunca fue idea mía. Hay, además, mucho que contar sobre los pianistas que se han atrevido con él desde entonces, empezando por Franz Liszt, que lo defendió y lo tocó durante toda su vida. Si te apetece seguir adelante, haz clic en los enlaces que tienes aquí al lado y sigue explorando el Piano Concerto No 5 a tu ritmo. Yo lo escribí para que cada escucha encontrara algo nuevo, y me alegraría saber que ahora te toca a ti encontrarlo.
Grabación: Clifford Curzon, piano, London Philharmonic Orchestra, http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/3.0/
