Un emperador al piano con el Piano Concerto No 5 de Beethoven
I. Allegro

Piano Concerto No. 5 in E-flat major, Op. 73

Beethoven presenta una guía de escucha de I. Allegro, de Piano Concerto No 5
Soy Ludwig van Beethoven, y voy a explicarte el primer movimiento, el Allegro, de mi Piano Concerto No 5. Vas a oír cómo la orquesta presenta el segundo tema suave y en mayor, y cómo el piano lo devuelve en menor, marchando de puntillas: la misma melodía con otra cara. Aquí, en esta web, mis colegas compositores y yo también te enseñamos a reconocer nuestras piezas al oírlas, y puedes  ponerte a prueba  ahora mismo.
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Dos bandos y un balón de tenis

Para escuchar este primer movimiento no necesitas saber nada de música, solo darte cuenta de que hay dos bandos: el piano solo y la orquesta entera. En la orquesta tengo cuerdas, flautas, oboes, clarinetes, fagotes, trompas, trompetas y timbales, y casi todos ellos están ahí para darle a la música fuerza y solemnidad. Tú limítate a preguntarte en cada momento quién lleva la voz cantante: si manda la orquesta, si manda el piano o si se están turnando. Es como seguir una pelota de tenis, porque basta con mirar hacia dónde viaja para entender casi todo lo que pasa.

Por qué le puse Allegro

Allegro es la indicación de tempo con la que encabecé el movimiento, y quiere decir que la música va viva y con energía. Elegí esa palabra porque el carácter de este movimiento es heroico y militar, y un carácter así pide un paso decidido, sin prisas locas pero sin pararse a descansar. Además es más largo que el primer movimiento de cualquiera de mis conciertos anteriores, y con tanta duración hacía falta un impulso constante para que no se hiciera pesado. Lo escribí en 4/4 y en mi bemol mayor, cuatro tiempos firmes que suenan un poco a desfile con buen humor.

Una forma con mucha ambición

Elegir la forma de este movimiento fue toda una aventura, y al final me decidí por la forma sonata, no por un rondó ni por ninguna otra cosa. La forma sonata funciona como una pequeña historia: primero se presentan los temas, después se los saca de paseo y se los transforma, y al final regresan a casa. Aquí te la voy a contar en cuatro tramos: la presentación de la orquesta, la entrada del solista con su versión del segundo tema, el desarrollo y, por último, el regreso. Ahora te cuento cada uno por separado, y vas a ver que la historia tiene más giros de lo que parece.

Sección 1: La orquesta llama a la puerta

El movimiento arranca en mi bemol mayor, con el tempo Allegro y el ánimo heroico del que hablaba antes, y es la orquesta la que presenta los temas. Entre ellos hay un segundo tema que la orquesta expone en un modo mayor suave y cantable, como si después de tanto brillo militar quisiera enseñarte su lado tranquilo. Fíjate en ese contraste, porque es el primer cambio de humor de toda la pieza y todavía no ha entrado el piano a complicar las cosas. Es un poco como un general que, entre orden y orden, se pone a tararear una nana.

Sección 2: El tema se pone de puntillas

Cuando el solista toma la palabra, vuelve a plantear ese segundo tema, pero ahora en una versión menor que parece marchar de puntillas. Es la misma melodía de antes y, sin embargo, suena a otra cosa, porque el modo menor le da un aire de misterio y de cautela. El tempo no cambia, pero el ánimo sí: lo que era un canto amable se convierte en un desfile sigiloso, de soldados que no quieren que los oigan llegar. Esta es la parte en la que mejor se nota que un mismo tema puede contar dos historias distintas según cómo se vista.

Sección 3: Los temas salen de viaje

En el desarrollo cojo los materiales que ya conoces y los llevo a lugares donde no los esperas, con otras tonalidades y otros estados de ánimo. Piano y orquesta se van pasando las ideas, y la música deja de sentirse como un terreno conocido para parecer un camino que se bifurca. Aquí no hace falta que sigas cada detalle, basta con notar cuándo la música se aleja de casa y cuándo empieza a acercarse de nuevo. Esa sensación de estar un poco perdido, sabiendo que en algún momento se vuelve, es justo lo que busco en esta parte.

Sección 4: Quedan solo las violas y todo vuelve a casa

Para pasar del desarrollo al regreso hago algo que me gusta mucho: dejo que de toda la orquesta solo sigan sonando las violas, bajo unos acordes rotos del piano muy suaves. Es un momento de calma y de suspense, como cuando en una sala llena de gente todos se callan a la vez. Después llega la reexposición, donde los temas regresan a su sitio y la música vuelve a mi bemol mayor con toda la seguridad del principio. Así se cierra el círculo del movimiento: sales de casa con un tema, lo ves cambiar por el camino y lo recuperas al final, ya conocido y más grande.

Ahora te toca a ti

Ahora te invito a que vivas este I. Allegro por tu cuenta, así que dale al play y deja que la música te envuelva. Mientras suena, intenta acordarte de lo que hemos hablado: quién lleva la voz cantante, cómo cambia de ánimo el segundo tema y cuándo se quedan las violas casi solas. No pasa nada si te pierdes en algún momento, porque la música te espera y siempre acaba regresando a casa. Ojalá disfrutes del viaje por mi I. Allegro tanto como yo disfruté creándolo.
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Soy Ludwig van Beethoven, y ahora que hemos llegado al final de esta guía de escucha, me gustaría saber si has disfrutado descubriendo el I. Allegro de mi Piano Concerto No 5. Espero que, la próxima vez que suenen esos primeros acordes de la orquesta, reconozcas enseguida cómo el piano se asoma a contestarlos. Todavía te quedan muchas cosas por descubrir de este concierto, desde el movimiento lento y su ambiente de noche tranquila hasta el rondó final, que me encanta que cierre la obra con tanta energía. Si te apetece seguir explorando mi Piano Concerto No 5, haz clic en los enlaces que tienes a continuación y deja que la música te lleve un poco más lejos.