Un andante de cine con el Piano Concerto No 21 de Mozart
Los mejores momentos

Piano Concerto No. 21 in C major, K. 467

Mozart presenta los mejores momentos de Piano Concerto No 21
Soy Mozart y te doy la bienvenida a los mejores momentos de mi Piano Concerto No 21. Escucharás el Andante que, desde una película sueca de 1967, hace que a este concierto lo llamen «Elvira Madigan», una melodía tan serena que se queda contigo mucho rato. Si quieres aprender a reconocer nuestras obras cuando las escuchas, mis colegas compositores y yo te lo enseñamos aquí, y puedes probarlo ya en  el entrenamiento .
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Una marcha de puntillas

Yo abro el Allegro maestoso con la orquesta en voz baja, una marcha de puntillas, como quien cruza la casa de madrugada para que no se despierte nadie. Entonces entra el piano en sol menor, una tonalidad que nadie esperaba, y a mí me encanta ver cómo se te arquea una ceja antes de que todo se asiente en sol mayor con una escala que baja.

Hablando bajito en fa mayor

Yo empiezo el Andante con las cuerdas con sordina, que cantan un tema soñador y tan bajito que parece que no quieren molestar a los vecinos. Debajo, las cuerdas mantienen un latido suave de tresillos mientras el piano va de dos en dos, y esa mezcla hace que todo suene tranquilo, como si el tiempo se hubiera sentado a escuchar.

Una ópera sin cantantes

Yo arranco el Allegro vivace assai con un rondó travieso, al estilo de la ópera bufa, que es esa clase de ópera donde nadie se toma nada demasiado en serio. El piano y la orquesta se van contestando uno a otro como dos vecinos que charlan de balcón a balcón, y yo, sentado al teclado, disfruto de cada réplica.
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Cuando repaso estos momentos, me sorprende lo poco que hace falta para que una melodía se quede contigo mucho después de oírla. Terminé el Piano Concerto No 21 en Viena, en marzo de 1785, con mi padre de visita y con el copista todavía trabajando, y aun así me gusta pensar que la música suena tranquila, como si no hubiera prisa ninguna. ¿Te ha gustado descubrir conmigo los mejores momentos del Piano Concerto No 21? Todavía quedan muchas cosas por explorar. Está el final, un rondó alegre y con aire de ópera cómica, en el que el piano y la orquesta se responden como en una conversación. Está también la cadencia del primer movimiento, que cada pianista elige a su manera porque la mía se ha perdido. Y está la historia de cómo el Andante terminó dando al concierto el nombre de «Elvira Madigan», un apodo que llegó casi dos siglos después, con una película. Si te apetece seguir, haz clic en los enlaces de esta página y sigue escuchando. Estoy seguro de que cada vez que vuelvas a este concierto encontrarás algo que antes se te había pasado.