Aguas abajo con The Moldau de Smetana
Los mejores momentos

Vltava, JB 1:112/2

Smetana presenta los mejores momentos de The Moldau
Soy Bedřich Smetana y te doy la bienvenida a los mejores momentos de The Moldau, el río que convertí en música. Aquí vas a escuchar cómo el agua se encrespa en los rápidos de San Juan, que hoy quedan bajo un embalse, y por eso vale la pena volver a ellos con música. Si te apetece, mis colegas compositores y yo te enseñamos en esta web a reconocer nuestras obras nada más oírlas, así que  prueba el entrenamiento  cuando quieras.
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Dos gotas y un río con ambiciones

Yo empiezo la obra con dos flautas que burbujean, y con ellas nace el río a partir de dos manantiales, el Vltava Frío y el Vltava Cálido, como dos hermanos que todavía no saben que van a acabar siendo famosos. Lo escribí en Praga en 1874, ya completamente sordo, así que este arroyo solo lo oigo por dentro, que es un sitio estupendo para que nadie te salpique.

Bosques, fiestas y ninfas sin sueño

Yo ya no hablo de un arroyo, sino de un río hecho y derecho que atraviesa bosques y pasa junto a unas fiestas tan alegres que parece que el agua también quiere bailar. De noche la luna se posa sobre la superficie y asoman las ninfas del agua, y después llegan los rápidos de San Juan, donde el río deja de pasear y se pone a empujar.

Un final con historia y sin prisa

Yo cierro el viaje cuando el río pasa por Vyšehrad, y allí hago sonar de nuevo ese motivo de cuatro notas, como quien saluda desde la ventana a un viejo conocido. Después el río sigue su camino hacia el Elba hasta perderse a lo lejos, y en el estreno de 1875 en Praga el público lo recibió con un éxito inmediato, que no está nada mal para una obra escrita por un hombre sordo.
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¿Te ha gustado descubrir conmigo los mejores momentos de The Moldau? Yo espero que sí, y que ahora, cuando oigas el río, te parezca un poco más tuyo. Aun así, queda mucho por explorar en esta obra. Todavía podemos hablar de cómo nació el tema principal, de lo que ocurrió en el estreno de 1875 o de las otras piezas de Má vlast, de las que el Vltava forma parte como segundo poema. Yo lo compuse sin oír una sola nota, y aun así me alegra pensar que hoy suena en salas de conciertos y hasta en el cine. Escúchalo otra vez con calma, porque un río, igual que una buena música, nunca se ve dos veces del mismo modo. Si te apetece seguir, haz clic en los enlaces que tienes aquí al lado y continúa el recorrido por The Moldau.

Grabación: Musopen Symphony, Public domain