Aguas abajo con The Moldau de Smetana
Entre bastidores
Vltava, JB 1:112/2

Soy Bedřich Smetana y te cuento los antecedentes de The Moldau, la obra que dediqué al río de Praga. Aquí descubrirás cómo fue su estreno en Praga, en abril de 1875, que resultó un triunfo inmediato, y por qué merece la pena conocer esa historia antes de escucharla. Anímate a probar el entrenamiento de esta web, donde mis compañeros compositores y yo te enseñamos a reconocer nuestras obras en cuanto suenan.
---
Un río con doble nacionalidad
Mi río tiene dos nombres: en checo se llama Vltava y en alemán, Moldau, así que según el cartel del concierto te encontrarás con uno o con el otro. Yo compuse esta pieza como la segunda de las seis que forman Má vlast, que quiere decir «Mi patria». Cada una de las seis cuenta algo de mi tierra, y esta se la dediqué al río que cruza Praga. Con el tiempo se ha convertido en la más conocida del conjunto, y hoy se toca muchas veces sola.Un vecino llamado Vyšehrad
Antes de ponerme con el río, terminé la primera pieza del ciclo, Vyšehrad, el 18 de noviembre de 1874. Dos días después empecé The Moldau, de modo que apenas tuve tiempo de dejar la pluma sobre la mesa. Vyšehrad me dejó una figura de cuatro notas que me gustaba tanto que la hice reaparecer más adelante en el río. Es como si el vecino se asomara a la ventana justo cuando el agua pasa por delante de su casa.El silencio no pidió permiso
Aquel año de 1874 fue muy duro para mí: en julio empecé a oír ruidos extraños que no venían de ninguna parte. A principios de octubre perdí el oído derecho, y el 20 de octubre perdí también el izquierdo. Estaba muy deprimido, y aun así no dejé de escribir, porque la música ya vivía dentro de mi cabeza y no necesitaba oídos para seguir allí. Cuando algún amigo me pregunta cómo pude hacerlo, le contesto que el río no me dejó más remedio que contarlo.Diecinueve días y un río entero
Empecé The Moldau el 20 de noviembre y la terminé tras diecinueve días de trabajo. Las fuentes no se ponen de acuerdo en el último día: según a quién preguntes, fue el 8 o el 10 de diciembre. Sea como sea, es menos tiempo del que mucha gente tarda en reformar una cocina. Y yo, en ese tiempo, hice nacer un río, llevarlo por bosques y fiestas y dejarlo desembocar en el Elba.La melodía que viajaba de incógnito
El tema principal, ese que suena ancho y melancólico y se te queda pegado, no lo inventé de la nada. Se parece mucho a una vieja melodía llamada «La Mantovana», que se atribuye al tenor italiano Giuseppe Cenci y cuya impresión más antigua conocida está en un libro de madrigales de 1600. Cuentan que yo mismo dije que me había inspirado una canción popular sueca, aunque eso no se ha podido confirmar. Otros aseguran que viene de la canción infantil checa «Kočka leze dírou» pasada a tono menor, pero eso es pura suposición.Una melodía con muchos primos
Esa misma melodía antigua tuvo otros descendientes por Europa, y uno de ellos acabó muy lejos de mi río. Una variante rumana la adaptó Samuel Cohen para «Hatikvah», que es hoy el himno nacional de Israel. Conviene dejar claro que «Hatikvah» no viene de mí: mi tema y ese himno son parientes, ambos nietos de «La Mantovana». Digamos que en la familia de esta tonada hay reuniones muy animadas, y yo solo llegué a una de ellas.El estreno, con la sala en pie
The Moldau se estrenó el 4 de abril de 1875 en Praga, en el palacio de Žofín, bajo la batuta de Adolf Čech. Aquel día se tocó sola, porque nadie había escuchado todavía el ciclo completo de Má vlast. El público la recibió con un triunfo inmediato, y yo, completamente sordo, no pude oír ni un solo aplauso. El ciclo entero no llegó hasta el 5 de noviembre de 1882, también en Žofín y también con Čech al frente.De Praga a Chemnitz con maletas
En 1878 mi río cruzó por primera vez las fronteras de Austria-Hungría y se tocó en Chemnitz, dirigido por Hans Sitt, junto a Vyšehrad. Un año después firmé un contrato con el editor F. A. Urbánek, y en diciembre de 1879 salió la versión para piano a cuatro manos. La partitura completa y las particellas llegaron en la primera mitad de 1880, con algunas erratas que se colaron en la imprenta. Mucho después, en 2014, Hugh Macdonald preparó una edición para Bärenreiter basada en mi manuscrito, que se guarda en el Museo Smetana de Praga.La orquesta se moja los pies
Escribí la obra en mi menor, con la indicación «Allegro commodo non agitato», que viene a pedir que todo fluya sin prisa y sin sobresaltos. Para pintar el agua usé desde un piccolo hasta un arpa, pasando por el triángulo, los platillos y unas cuerdas que no paran de moverse como la corriente. Esto es un poema sinfónico, al estilo de Franz Liszt, es decir, música que cuenta un paisaje con sonidos en lugar de palabras. Con ella te llevo desde los dos manantiales hasta las ninfas bajo la luna y los rápidos, y luego por delante de Vyšehrad, antes de dejarte camino del Elba.Un río que no deja de fluir
Desde 1952, Má vlast abre cada año el Festival Internacional de Música Primavera de Praga, el 12 de mayo, aniversario de mi muerte. Mi melodía ha aparecido en canciones como «Song of the Moldau» de Hanns Eisler, «Dear Old Stockholm» de Stan Getz y «A Walk in the Black Forest» de Horst Jankowski. También la ha usado el cine, por ejemplo en The Tree of Life, de Terrence Malick, en 2011. No está mal para una pieza que escribí en diecinueve días con el oído cerrado: el río sigue corriendo, y yo me quedo muy tranquilo.---
Así termina el recorrido por la historia de The Moldau, un río que yo nunca pude oír con los oídos y que, aun así, sigue corriendo cada vez que alguien lo toca. Al final de mi música el agua pasa junto a Vyšehrad y se aleja hacia el Elba, como si la corriente no quisiera quedarse en una sola orilla. Me gusta pensar que la obra hace lo mismo con quien la escucha: te lleva un rato de la mano y luego te deja seguir tu camino con ella en la cabeza. ¿Te ha gustado conocer la historia que hay detrás de The Moldau? Si es así, me alegro mucho, porque todavía quedan muchos rincones por explorar en esta obra. Cada vez que la escuches, encontrarás algún recodo que antes se te había escapado. Desde 1952, además, Má vlast abre cada año el Festival Internacional de Música de la Primavera de Praga, el 12 de mayo, que es el aniversario de mi muerte. Si te apetece seguir navegando, pulsa en los enlaces que tienes en la página y descubre qué más guarda este río.
